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Cada vez más señales
indican que la economía japonesa está saliendo
del largo periodo de deflación. El esperado dato
del IPC de enero confirmó hoy esta tendencia, ya
que el índice subyacente registró su mayor
subida mensual de los últimos ocho años, un
0,5%.
Se trata de la tercera subida
consecutiva, tras sendos avances de una décima en
noviembre y diciembre. Todo apunta a que el Banco Central
de Japón (BoJ) podría dar señales de
cambio en su política monetaria ultra relajada a
partir de su reunión del próximo jueves. No
se prevé que la autoridad monetaria proceda de inmediato
a subir los tipos de interés, actualmente próximos
al cero.
El BoJ podría empezar
a recortar la liquidez que inyecta en el sistema, lo que
sería un paso previo al alza del precio del dinero.
En un reciente informe, Morgan Stanley estimaba que los
tipos de interés en Japón seguirán
invariados durante por lo menos todo 2006, debido a que
el crecimiento económico se está sustentando
sobre el sector exportador, que se vería afectado
por la apreciación del yen.
Hoy la moneda japonesa reaccionó
a la baja ante el dato del IPC. Un comportamiento que, según
explicaron analistas de Ahorro Corporación a EL
BOLETIN, se explica con la oposición del Gobierno
a un cambio de la política monetaria. El ministro
de Finanzas, Sadakazu Tanigaki, comentó hoy que tres
subidas del IPC no son suficientes para dar por terminada
la deflación.
El mercado, según los
analistas consultados, asume que el BoJ, cuya independencia
es muy cuestionada, no se enfrentará al Ejecutivo
para adelantar el alza de tipos. Hoy, además, el
dato del paro de diciembre que aumentó una décima,
hasta el 4,5%, dio más argumentos a quienes defienden
que los tipos deben mantenerse para no afectar la incipente
recuperación.
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