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Según varias noticias
aparecidas hoy en la prensa estadounidense, la mayoría
parlamentaria republicana prepara un presupuesto alternativo
al elaborado por Washington para el ejercicio fiscal 2007.
Los legisladores han introducido más recortes que
la Casa Blanca, hasta alcanzar los 130.000 millones de dólares
y, además, el tijeretazo afecta a muchos de los proyectos
que, teóricamente, iban a marcar la agenda política
del actual presidente en su segundo mandato.
Sin embargo, hay una coincidencia,
tanto el equipo de Bush, como los congresistas y senadores
que intentan corregir sus cuentas, han elegido el gasto
social como principal partida suceptible de ser recortada.
La reestructuración de varios programas sociales
y de los efectivos con los que cuenta ahora el Medicare
y el Medicaid, aportarían una rebaja de 70.000 millones
de dólares.
Los otros 60.000 se extraerían
de los presupuestos de las secretarías de Comercio,
Educación y Energía. La pretensión
de estos parlamentarios sería, además, extender
estos recortes durante, al menos, cinco años.
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