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Los últimos datos hechos
públicos en el área de la construcción
de EEUU parecen confirmar la desaceleración del sector,
y empieza a afectar también al negocio inmobiliario.
Las dos principales constructoras del país, Toll
y KB Home, registraron entre noviembre y enero una caída
de sus carteras de órdenes del 21% y el 18%, respectivamente.
El descenso del parque de viviendas
de nueva construcción no ha provocado todavía
caídas en los precios por metro cuadrado. Al menos,
nominalmente. Sin embargo, los expertos empiezan a detectar
algunos rastros de peligro. Por ejemplo, determinadas ofertas
en el coste de las residencias de lujo, como el descuento
de los pagos de las piscinas, que suponen un recorte encubierto
de casi el 10%.
La situación también
preocupa a la FED. En uno de sus últimos discursos
el todavía vicepresidente de la FED, Roger Ferguson,
explicó que los casos recientes de Australia y Reino
Unido muestran que con una caída leve de los precios
inmobiliarios es posible que las economías consigan
modestas cifras de crecimiento. Pero también puede
suceder lo contrario, como la recesión a la que se
enfrentó Holanda entre 2002 y 2003.
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