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El presidente priísta del Congreso local
de Puebla (México), Rafael Moreno Valle, y cinco
legisladores del PRI han renunciado a su militancia en el
partido por discrepar con el programa de gobierno de Roberto
Madrazo, aspirante a la Presidencia mexicana de esta agrupación
política y tercero en las encuestas. En rueda de
prensa, los disidentes, que rechazaron responder si aceptarán
ofertas de otros partidos, criticaron al tabasqueño
por excluir a quienes no piensan como él.
El diputado federal Guillermo
Aréchiga Santamaría, que presentó su
dimisión junto a sus otros colegas, indicó
que en el PRI se han atropellado los derechos políticos
de sus militantes al confundir disciplina con incondicionalidad,
hasta el punto que los órganos de gobierno del PRI
se han convertidod en un "traje a la medida" de
Madrazo.
Los renunciantes son colaboradores de la líder
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,
Elba Esther Gordillo, ex secretaria general priísta y expulsada del PRI por Madrazo tras haber sido acusada
de traicionar al partido.
Aréchica acusó
al Gobierno local de Puebla de proteger a pederastas con
relación al escándalo del presidente priísta
de este estado, Mario Marín, y la periodista Lydia
Cacho. Además, criticaron que el PRI, con mayoría
en las Cámaras de la nación azteca, somete
al Poder Judicial, al Legislativo y usa las leyes y el aparato
del Estado como instrumento de coerción.
Por su parte, el delegado del
Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Puebla, Juan Manuel
Vega Rayet, ha querido restar importancia a lo ocurrido y
ha calificado a Moreno Valle de incongruente. Además,
el representante del CEN aseguró que la renuncia
de los legiladores no significa que se haya producido una
desbandada de militantes del partido.
Estas dimisiones se suman a
la anunciada el pasado jueves por el portavoz del PRI,
Eduardo Andrade, quien en declaraciones a Americaeconomica.com
aseguró que su decisión se debe a la
intransigencia de Madrazo para elegir a los hombres que
compondrán el nuevo Gobierno. Todos estos hechos ponen
de manifiesto una crisis en el seno del partido cuando
sólo faltan cuatro meses para las elecciones presidenciales
(2 de julio).
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