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El grupo parlamentario del Partido Republicano
en el Congreso prepara una ley de urgencia para "blindar por
completo" los sectores estratégicos del país
e impedir de paso que la compañía pública portuaria
de Dubai pueda gestionar seis puertos estadounidenses.
La legislación nace con la aprobación asegurada, entre
otras cosas porque cuenta con el apoyo de destacados demócratas
tanto en el Congreso como en el Senado y puede convertirse en un
gran problema para Bush que había asegurado que utilizaría
por primera vez su derecho al veto si se tomaba alguna iniciativa
proteccionista para bloquear la entrada de la empresa de Dubai en
EEUU.
Pero ahora, quizá no lo haga. Sobre todo por el nuevo golpe
a su popularidad que ha supuesto este asunto y porque, en lo que
algunos "blogs políticos" consideran como una salida
negociada, los parlamentarios intentarán retirar a Dubai
del centro de la pólemica para concentrarse en la protección
de todos los sectores empresariales estratégicos, cuya definición
legal también está concluida: serán aquellos
en cuyo control pueda estar en juego la seguridad nacional. Una
definición suficientemente ambigua para que pueda aplicarse
o no en cada caso, según la coyuntura política.
Instrumento. La proposición de ley sería así
un instrumento perfecto para evitar la imposición de sanciones
específicas en cada caso concreto que contribuyen a hacer
público el debate. Y, aunque esta no era la intención
de la Casa Blanca, según los observadores, le puede proporcionar
una salida honrosa. En esencia, la nueva ley obligará a las
compañías internacionales a encontrar un socio estadounidense,
por la vía de la cesión de acciones o de la venta
directa de los títulos para los activos de las empresas que
adquieran que estén integrados en los sectores estratégicos.
Uno de los cuales, es, al menos ahora, la gestión de los
puertos.
Brokers. Los títulares de los
derechos de gestión de estos activos que deben segregarse
en cada operación cuestionada, podrían ser los bancos
de inversión. Una circunstancia que, si la ley se aprueba,
les proporcionaría un nuevo sector para hacer negocios. Y
que sin duda no les vendrá mal. En un momento, en que la
industria financiera pasa por una nueva oleada de inspecciones y
regulaciones en las que se intenta asegurar la transparencia en
los métodos.
La oleada ha llegado hoy al sector de los medios de comunicación
financieros. En una comparecencia pública, el presidente
de la SEC, Cristopher Cox, ha desvelado que en un par de semanas
el regulador de los mercados estadounidenses publicará una
líneas de actuación de cumplimiento obligatorio para
los informadores relacionados con las áreas en las que esta
institución es competente. Las nuevas normas también
dejaran claro cuando se puede enviar citaciones a los periodistas
relacionadas con casos de fraude o manipulación de mercado
que se estén investigando.
Una situación en la que se han visto envueltos en los últimos
días, tres de los principales comentaristas financieros del
país. Dos columnistas de Dow Jones, Herb Greenberg y Carol
Redmon, y el periodista James Cramer responsable del progama "Mad
Money" de la NBC. Los tres habrían contribuido presuntamente
a manipular el precio de las acciones de la empresa de ventas minoristas
a través de Internet Overstock.com, en favor de la gestora
de hedge funds, Gradient.
Cox ha asegurado que la SEC no pretende culpabilizar a los periodistas
financieros. Sólo asegurarse de que el sector sigue teniendo
la confianza de los inversores, porque considera que su labor tiene
tanta importancia como la del propio supervisor para asegurar el
buen funcionamiento de los mercados financieros. Pero en los blogs
hacen ahora apuestas sobre el sombrío futuro de algunos columnistas
especializados en recomendar las compras o las ventas de determinadas
acciones.
Nuevas incetidumres sobre la situación económica.
Y mientras, el panorama político empeora. La decisión
adoptada ayer por el Banco Central Europeo (BCE) de elevar en 25
puntos básicos los tipos de interés de referencia
hasta situarlos en el 2,5%, ha tenido un mayor efecto en la deuda
estadounidense que las catorce subidas de interés consecutivas
aplicadas por la FED al tipo de interés de referencia de
EEUU. Ayer los bonos a diez años del Tesoro del pais norteamericano
que se sitúa ahora en el 4,66%, mientras que el treinta años,
lo hace en el 4,64%. Aun así, la curva sigue invertida, porque
la rentabilidad del dos años está en el 4,74%.
Pero curiosamente este aumento de la rentabilidad, que puede contribuir
a volver a situar la curva de tipos en el dibujo correcto, parece
contribuir a un repunte de las críticas hacia la actitud
de los bancos centrales, por un lado, y hacia la política
económica de Bush por otro. Con la tasa de ahorro en cifras
negativas, cercanas al récord histórico de la década
de los treinta, y las dudas que se ciernen sobre el sector inmobiliario,
la situación puede complicarse verdaderamente. Hoy, precisamente,
Joel Naroff, uno de los analistas de este sector con más
prestigio en el país, ha asegurado que el precio medio de
las viviendas estadounisense puede llegar a caer un 25% este mismo
año.
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