Viernes 3 de marzo de 2006
 
El próximo miércoles la petrolera y el Gobierno boliviano empezarán a hablar de nuevos proyectos
 
Repsol se reconcilia con Evo

Alba Gil

 

El presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, se ha reunido hoy con Evo Morales. Un encuentro esperado en los ambientes políticos y financieros latinoamericanos después de que, tras el cambio de Gobierno en Bolivia, la posición de la petrolera hispano-argentina quedara muy debilitada, lo que comprometía también su futuro en la región y sus posibilidades de no quedar aislada en el proyecto del "Gasoducto del Sur". Al término de la entrevista, fuentes cercanas al Ejecutivo boliviano declaraban a Americaeconomica.com que la reconciliación era un hecho.

El ambiente ha sido muy positivo. Tanto que el próximo miércoles ambas partes se reunirán para negociar los proyectos en común que pensaban desarrollar desde hace tiempo y, además, analizar otros nuevos: la construcción de una planta termoeléctrica y otra petroquímica. Todo eso será posible porque Repsol ha aceptado hoy un cambio en los contratos que suscribió con el Estado boliviano. Ahora se producirá la conversión de esos textos a la Ley de Hidrocarburos ratificada el pasado mes de junio. Unos convenios que elevan al 32% los impuestos sobre la producción y al 18% las regalías. Brufau le ha confirmado a Evo Morales que aceptará estas condiciones, según las fuentes consultadas por este diario.

¿Y de qué van a hablar el miércoles? El portavoz de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Ewid Miranda, explicó hace una semana a Americaeconomica.com que Repsol planeaba construir en asociación con la compañía estatal boliviana un gasoducto y una planta de licuefación de gas natural (GNL).

El gasoducto tendrá unos 200 kilómetros, unirá Carrasco con Cochabamba y costará unos 100 millones de dólares (84 millones de euros). La planta de licuefacción también se instalaría en la región de Cochabamba y supondrá una inversión de 40 ó 50 millones de dólares (33,6 ó 42 millones de euros).

Estos planes empezaron a definirse el pasado mes de febrero cuando el responsable de Repsol en el país andino, Julio Gavito, y el presidente de YPFB, Jorge Alvarado, se reunieron, a pesar del presunto ambiente hostil que había en aquel momento entre ambas partes.

En las negociaciones que empiezan el próximo miércoles, también se sabrá por fin si el Estado boliviano registra a su nombre las reservas Repsol en el país. Algo que el presidente Evo Morales ha declarado que su Gobierno va a hacer. Una situación que obligó a la petrolera a revisar a la baja sus reservas. Ya está hecho. Ahora no habrá más disturbios contables. Al menos eso aseguró la pasada semana en una call conference con analistas el propio Brufau. Ante el mismo auditorio el presidente de Repsol dijo también que la auditoría sobre este asunto terminará en 2006 (probablemente en el segundo trimestre).

La comparecencia de Brufau ante los especialistas bursátiles internacionales se produjo el mismo día en que su empresa presentaba sus resultados de 2005. Repsol YPF registró un beneficio de 3.120 millones de euros, récord histórico para la compañía, gracias a la subida del precio del petróleo durante los últimos meses y suponen un aumento del 29,2% en relación al ejercicio anterior.

Sin embargo, la producción total del grupo se redujo un 2,3% el pasado año y un 5,1% en el cuarto trimestre. Repsol YPF ha justificado este descenso en el gas argentino, país donde también se habrían reducido las ventas. Pero la empresa tiene otras expectativas de futuro. Ante los analistas, Brufau explicó que las últimas adquisiciones en Trinidad y Tobago y Perú se hicieron efectivas a final del año pasado. El presidente de Repsol confirmó que estos campos tendrán un mayor peso en 2006.

Brufau también dijo que el futuro está asegurado. Justificó esta afirmación con el aumento de las inversiones realizado por la empresa en 2005, un 64% hasta 1.948 millones de euros. Un dinero que se ha dedicado especialmente a la búsqueda de nuevas reservas. Este año, las inversiones previstas en exploración y producción superarán los 3.000 millones de euros.

¿Quizá parte de este dinero termine finalmente en Bolivia? La hispano-argentina no es la única petrolera que afina sus posiciones ante el Ejecutivo de Evo Morales. Pemex, la compañía estatal mexicana, ha anunciado también esta misma semana que quiere hablar con el Gobierno boliviano sobre la posibilidad de emprender nuevos proyectos de exploración, producción e industrialización de hidrocarburos junto a YPFB.

La incertidumbre del sector petrolero internacional en Bolivia empiezan a desaparecer. Lo mismo que los temores a la anunciada nacionalización de los hidrocarburos. Las dudas sobre las verdaderas intenciones de Evo Morales persistían, aunque antes de asumir la Presidencia el mandatario boliviano aseguró en reiteradas ocasiones que su objetivo era transformar el sector energético del país sin expropiaciones y de un modo ordenado y consensuado.

Ahora la situación es diferente. El pesimismo ya no es el protagonista y el entendimiento entre Gobierno y las compañías petroleras internacionales se constata. Lo que parece indicar que las buenas relaciones entre Repsol y el Ejecutivo de Evo también se trasladarán a los contactos pendientes que tiene el nuevo Ejecutivo con el resto de empresas con intereses en Bolivia.

 

 

 

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.