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El
presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, se ha reunido hoy con
Evo Morales. Un encuentro esperado en los ambientes políticos
y financieros latinoamericanos después de que, tras el cambio
de Gobierno en Bolivia, la posición de la petrolera hispano-argentina
quedara muy debilitada, lo que comprometía también
su futuro en la región y sus posibilidades de no quedar aislada
en el proyecto del "Gasoducto del Sur". Al término
de la entrevista, fuentes cercanas al Ejecutivo boliviano declaraban
a Americaeconomica.com que la reconciliación era
un hecho.
El ambiente ha sido muy positivo. Tanto que
el próximo miércoles ambas partes se reunirán
para negociar los proyectos en común que pensaban desarrollar
desde hace tiempo y, además, analizar otros nuevos: la construcción
de una planta termoeléctrica y otra petroquímica.
Todo eso será posible porque Repsol ha aceptado hoy un cambio
en los contratos que suscribió con el Estado boliviano. Ahora
se producirá la conversión de esos textos a la Ley
de Hidrocarburos ratificada el pasado mes de junio. Unos convenios
que elevan al 32% los impuestos sobre la producción y al
18% las regalías. Brufau le ha confirmado a Evo Morales que
aceptará estas condiciones, según las fuentes consultadas
por este diario.
¿Y de qué van a hablar el miércoles?
El portavoz de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos
(YPFB), Ewid Miranda, explicó hace una semana a Americaeconomica.com
que Repsol planeaba construir en asociación con la compañía
estatal boliviana un gasoducto y una planta de licuefación
de gas natural (GNL).
El gasoducto tendrá unos 200 kilómetros,
unirá Carrasco con Cochabamba y costará unos 100 millones
de dólares (84 millones de euros). La planta de licuefacción
también se instalaría en la región de Cochabamba
y supondrá una inversión de 40 ó 50 millones
de dólares (33,6 ó 42 millones de euros).
Estos planes empezaron a definirse el pasado mes de febrero cuando
el responsable de Repsol en el país andino, Julio Gavito,
y el presidente de YPFB, Jorge Alvarado, se reunieron, a pesar del
presunto ambiente hostil que había en aquel momento entre
ambas partes.
En las negociaciones que empiezan el próximo miércoles,
también se sabrá por fin si el Estado boliviano registra
a su nombre las reservas Repsol en el país. Algo que el presidente
Evo Morales ha declarado que su Gobierno va a hacer. Una situación
que obligó a la petrolera a revisar a la baja sus reservas.
Ya está hecho. Ahora no habrá más disturbios
contables. Al menos eso aseguró la pasada semana en una call
conference con analistas el propio Brufau. Ante el mismo auditorio
el presidente de Repsol dijo también que la auditoría
sobre este asunto terminará en 2006 (probablemente en el
segundo trimestre).
La comparecencia de Brufau ante los especialistas bursátiles
internacionales se produjo el mismo día en que su empresa
presentaba sus resultados de 2005. Repsol YPF registró un
beneficio de 3.120 millones de euros, récord histórico
para la compañía, gracias a la subida del precio del
petróleo durante los últimos meses y suponen un aumento
del 29,2% en relación al ejercicio anterior.
Sin embargo, la producción total del grupo se redujo un
2,3% el pasado año y un 5,1% en el cuarto trimestre. Repsol
YPF ha justificado este descenso en el gas argentino, país
donde también se habrían reducido las ventas. Pero
la empresa tiene otras expectativas de futuro. Ante los analistas,
Brufau explicó que las últimas adquisiciones en Trinidad
y Tobago y Perú se hicieron efectivas a final del año
pasado. El presidente de Repsol confirmó que estos campos
tendrán un mayor peso en 2006.
Brufau también dijo que el futuro está asegurado.
Justificó esta afirmación con el aumento de las inversiones
realizado por la empresa en 2005, un 64% hasta 1.948 millones de
euros. Un dinero que se ha dedicado especialmente a la búsqueda
de nuevas reservas. Este año, las inversiones previstas en
exploración y producción superarán los 3.000
millones de euros.
¿Quizá parte de este dinero termine finalmente en
Bolivia? La hispano-argentina no es la única petrolera que
afina sus posiciones ante el Ejecutivo de Evo Morales. Pemex, la
compañía estatal mexicana, ha anunciado también
esta misma semana que quiere hablar con el Gobierno boliviano sobre
la posibilidad de emprender nuevos proyectos de exploración,
producción e industrialización de hidrocarburos junto
a YPFB.
La incertidumbre del sector petrolero internacional en Bolivia
empiezan a desaparecer. Lo mismo que los temores a la anunciada
nacionalización de los hidrocarburos. Las dudas sobre las
verdaderas intenciones de Evo Morales persistían, aunque
antes de asumir la Presidencia el mandatario boliviano aseguró
en reiteradas ocasiones que su objetivo era transformar el sector
energético del país sin expropiaciones y de un modo
ordenado y consensuado.
Ahora la situación es diferente. El pesimismo ya no es el
protagonista y el entendimiento entre Gobierno y las compañías
petroleras internacionales se constata. Lo que parece indicar que
las buenas relaciones entre Repsol y el Ejecutivo de Evo también
se trasladarán a los contactos pendientes que tiene el nuevo
Ejecutivo con el resto de empresas con intereses en Bolivia.
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