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La convención popular que Rajoy anunció
a finales de agosto como una forma de actualizar el proyecto político
del partido, parece haber desinflado sus expectativas el día
de su inauguración, según se desprende de las palabras
de dos de sus más destacados dirigentes. El secretario de
Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, declaró hoy
a la Cadena SER que la convención "no es el lugar adecuado
para la renovación" puesto que no tiene capacidad ni
para el cambio de cargos ni de contenidos.
Elorriaga matizó que el cónclave es un punto de reunión
de la dirección del partido y su puesta en contacto con la
sociedad para "actualizar ideas, crear proyectos y evaluar
políticas de oposición". Tampoco ha incidido
en el carácter renovador de la cumbre popular el secretario
general del partido, Ángel Acebes, que en declaraciones a
Onda Cero, ha subrayado que van a seguir trabajando "defendiendo
nuestro modelo", tanto en política antiterrorista como
territorial, durante la convención.
Sin embargo, el cónclave popular fue anunciado por el presidente
del partido, Mariano Rajoy, en agosto tras la derrota de los populares
en las elecciones gallegas, como una renovación del partido.
El líder del PP anunciaba entonces la convención como
una forma de actualización de su proyecto político,
y emplazaba a sus correligionarios a mirar al futuro "porque
lo pasado, pasado está".
A pesar del mensaje de renovación y de su insistencia en
no mirar hacia atrás, curiosamente, el broche del acto inaugural
se ha encargado al ex presidente José María Aznar.
El actual presidente de las FAES además se ha convertido
en el protagonista absoluto de la jornada de hoy, ya que la convención
popular se inicia en el décimo aniversario de su victoria
en las elecciones generales de 1996.
Rajoy insiste. A pesar de que todos
elementos inducen a pensar lo contrario, Rajoy ha insistido esta
mañana de nuevo, mientras visitaba las instalaciones, tal
como hizo en agosto, en que la cumbre popular no trabaja "ni
para el pasado ni para el presente" sino para el futuro, y
ha asegurado que más que para preparar las elecciones autonómicas
y municipales, pretende "sentar las bases de un proyecto político
para una generación".
A partir de las seis, y una vez concluyan las intervenciones tanto
de Gallardón como de Aguirre, Manuel Fraga y José
María Aznar comenzarán a trabajar cuatro meses de
debate sobre horarios laborales y conciliación familiar,
dirigida por Javier Arenas; Libertad y seguridad, dirigida por María
San Gil, La energía en el siglo XXI, por Loyola de Palacio
y "La lucha global contra la pobreza" dirigido por Gustavo
Alcalde.
Gallardón y las ataduras del pasado. El alcalde de Madrid,
Alberto Ruiz-Gallardón, fue el primero en intervenir. Hizo
un elogio del PP porque "se ha deshecho de herencias obsoletas
y ataduras doctrinarias del pasado" y apuntó dos ideas:
la primera que el PP tiene posibilidad de neutralizar el discurso
radical, usando un mensaje moderado y la segunda, la necesidad de
asegurar la unidad de la sociedad española, aunque con sus
"lógicos matices y sus necesarias adaptaciones a las
circunstancia de cada ámbito". Gallardón hizo
un llamamiento a sus compañeros para que no se contagien
del dogmatismo y la radicalidad que, a su juicio, están utilizando
otras formaciones, afirmando que su partido "siendo a fiel
a su trayectoria", aunque adaptándose a los nuevos tiempos
ganará las próximas elecciones, porque los españoles
quieren una "opción sensata".
Aguirre fue más dura. Después
le tocó el turno a la presidenta de la Comunidad, Esperanza
Aguirre. La dirigente madrileña comenzó denunciando
la "obsesión y el afán destructor del PSOE por
cargarse los logros del PP". Dijo que Zapatero quiere ganar
las elecciones en Madrid "como sea que es su método
preferido de hacer política" que "España
está hoy peor que hace dos años y que cada vez hay
más ciudadanos que ven en este Gobierno un desastre sin paliativos".
Sobre Cataluña y la reforma del Estatut, Aguirre afirmó
que los catalanes no se merecen un Ejecutivo que está "separándoles
del resto de España", dijo que el presidente del Gobierno
"se encuentra ahora en "caída libre" y que
si el Ejecutivo "esta nervioso después de este fin de
semana lo estará más". Denuncio que la política
socialista pasa por condenar el PP "a la no existencia y a
la marginación" y que para conseguir este objetivo el
PSOE no duda en "pactar con cualquiera con tal de que colabore
con él en hacer desaparecer al PP", señalando
que "hay que agradecer que esta voluntad de arrojarnos fuera
de la política haya quedado meridianamente clara". La
conclusión fue que a pesar de esta agresión de socialistas
y nacionalistas "el PP está respondiendo muy bien y
se está haciendo más fuerte. "Hoy más
que nunca somos un partido sin complejos y con reflejos", sentenció.
Anecdotario. Unas horas antes del pistoletazo de salida, los líderes
populares visitaron el Pabellón número dos de IFEMA
para asegurarse de que todo estaba preparado. En esta visita, Mariano
Rajoy y Esperanza Aguirre protagonizaron la anécdota de la
mañana al batirse en duelo en una partida de futbolín.
La presidenta de la Comunidad se puso 'a los mandos' del Real Madrid
mientras que Rajoy lo hacía con el Atlético de Madrid,
reproduciendo así el derby que se disputa mañana en
el Santiago Bernabéu. El partido terminó en tablas
después de que Rajoy consiguiera empatar, entre los aplausos
de sus militantes, ya que Aguirre se había adelantado anteriormente
en el marcador.
Aparte del futbolín, el pabellón está plagado
de stands con productos de 'merchandaising' del PP para todos los
gustos y todos los bolsillos. Entre éstos, unas gafas de
sol que llevan incorporado un MP3 en la patilla izquierda o los
habituales bolígrafos, mecheros y pulseras de goma. Tampoco
podían faltar las ya tradicionales raquetas de padle, puestas
de moda por el ex presidente José María Aznar.
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