La
relación entre las productoras independientes y las “majors”
es mucho más estrecha de lo que algunos bienintencionados
cinéfilos podrían pensar. Al menos eso es lo que
piensa al respecto Randy Quaid, un veterano actor que conoce muy
bien las interioridades de Hollywood, a pesar de lo cuál
se ha visto obligado a ir a los tribunales para que le paguen
lo que cree merecer por el papel de ranchero realizado en “Brokeback
Mountain”.
El asunto es, en opinión
de este hombre y sus abogados, que las “majors” planifican
producciones a través de filiales independientes con el
único objetivo de reducir el presupuesto de fabricación.
El bueno de Quaid se fio, según dice, de la palabra de
Ang Lee. Un director prestigioso que, sin embargo, aparentemente
realiza proyectos de riesgo que no entrarían en las programaciones
de las “major”.
Para “Brokeback Mountain”
dispuso de sólo 14 millones de dólares de presupuesto
gracias a Focus Features, una filial de Universal dispuesta a
financiar el rodaje de historias como esta, en la que dos vaqueros
homosexuales viven un apasionado romance. Lo que sucede es que
el presupuesto de promoción del filme, 30 millones de dólares,
más del doble que el correspondiente a la producción,
da una idea cabal de que desde el principio, la Universal estaba
convencida que iba a manejar un éxito. Un éxito
que de no haber sido producido por su filial Focus hubiera costado
mucho más dinero, porque los actores no habrían
rebajado sus cachés.
A pesar de la reclamación judicial
planteada por Quaid y del descubrimiento de la última trampa
de los grandes estudios de Hollywood, la tendencia a las subcontratación
parece haberse instalado definitivamente en la industria del cine.
No sólo con las segundas marcas o las filiales, también
con producciones dirigidas a mercados específicos, como
el latino, cuyo potencial no se ha traducido todavía en
grandes taquillajes, probablemente, porque las “majors”
no tienen demasiado claro cómo atrapar a esta clase de
público.
Y todo parece indicar que van a intentar
repetir la jugada de la que hablábamos antes referida a
las películas de independencia más que dudosa. En
este caso rodarán en Latinoamérica, con actores
de probada popularidad entre el público latino y argumentos
cercanos a los del producto audiovisual de más éxito
que ha generado el subcontinente: los culebrones. El responsable
de la primera película de esta clase que va a llegar a
las pantallas estadounidenses es Jim McNamara, un ejecutivo que
trabaja ahora para Lionsgate, otra independiente teórica,
y que pasó más de seis años en Telemundo,
una de las principales cadenas de televisión estadounidenses
que emite en Español.
El filme se titulará “La
mujer de mi hermano” y ha sido construido a mayor gloria
de Barbara Mori, una bella actriz uruguaya que se ha convertido
en estrella en México gracias a su participación
en algunos culebrones de gran éxito como las muy lacrimógenas
“Azul Tequila” o “ Me muero por ti”.
|