En
fecha reciente, se ha celebrado en Madrid el octavo Congreso Nacional del Medio
Ambiente. Lo organiza la Fundación Conama. Este Congreso tiene lugar cada
dos años, en los años pares. Este año el tema más
importante, que se abordado, es el desarrollo sostenible.A pesar de esto, cuestiones
tales como agua, cambio climático, desarrollo rural y conservación
de la naturaleza, energía, residuos y contaminación, infraestructuras
y transporte, economía sostenible, y sociedad y políticas de actuación,
han sido estudiadas y analizadas por los correspondientes expertos.
Desde
un punto de vista puramente organizativo, el Congreso ha estado integrado por
mesas redondas, jornadas técnicas, grupos de trabajo, salas dinámicas,
comunicaciones técnicas, una amplia exposición y sesiones plenarias. Es
precisamente la sostenibilidad el problema más importante, porque resume
todos los demás, del amplio espectro de ciencias, tecnologías y
decisiones económicas y políticas, que constituyen la problemática
del medio ambiente. Sostenibilidad significa preocuparse por la conservación
de la naturaleza, sin renunciar al desarrollo económico. En
muchas ocasiones, por no decir en todas, ambos conceptos aparecen como opuestos.
Lograr un punto de equilibrio entre ambos constituye la solución. Lo que
no es fácil. Lo que exige esfuerzo, inteligencia y conocimiento. Los defensores
del desarrollo sostenible se encuentran lejos de los despreocupados por el medio
ambiente y del ecologismo sin límites, que sueña y que lucha por
una sociedad utópica, irrealizable, con atisbos de Rousseau.
Jamás la humanidad había conocido un desarrollo técnico como
el actual.Lo que plantea gravísimos problemas a los que hay que hacer frente.
Para lo que, en la mayoría de los casos, los partidos políticos
tradicionales, no encuentran solución. El cambio técnico es tan
importante, tan enorme (y estamos sólo en sus comienzos), que hace de la
realidad actual un panorama único en la Historia. Las revoluciones anteriores
parecen juegos de niños frente a la realidad que se cierne, todos los días,
sobre nuestro mundo. En otros objetivos el
Congreso ha servido para llamar la atención, para despertar la conciencia
de nuestra sociedad sobre toda esta extensa problemática. Así el
Congreso se cerró con la firma de un manifiesto, que llevaba un título
sugestivo “ Preocupa que no preocupe”, que fue firmado por representantes
de todo tipo de entidades y personalidades del mundo ambiental. No
se trata sólo del momento presente, sino que se pretende conservar nuestro
mundo para las generaciones futuras. Fue un
biólogo alemán, Ernst Haeckel, quien en pleno siglo XIX, acuñó
e término “ecología”, para designar una nueva ciencia,
que estudiaba las relaciones, que se producen en la naturaleza. Relaciones de
los seres vivos, vegetales y animales e, incluso, el hombre, con el medio ambiente.
Aquí se daban cita una serie de ciencias, como la climatología,
la Meteorología, la Botánica, la Biología, la Zoología
y otras más. Algunos datos resultan
pavorosos. Las especies están desapareciendo al ritmo de, aproximadamente,
cuatro cada hora. La mayoría pequeñas plantas e insectos, que viven
en las selvas tropicales. Así, el profesor Sánchez Ron puede escribir
que, “los seres humanos que hoy pueblan la tierra y que tienen, aproximadamente,
más de cuarenta años, cargan sobre sus hombros la enorme responsabilidad
de haber deteriorado nuestro planeta más que cualquier otra generación
anteriores, o que ninguna otra de los millones de especies que existen o han existido.
Deteriorado, además, de manera perfectible
con nitidez. ¿Quién de estas generaciones que acabo de señalar,
no es capaz de distinguir la gran diferencia que existe entre el planeta que conocía,
o que le enseñaron existía, en su niñez y aquel con el que
se encuentra ahora? |