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Año IX - Viernes, 19 de enero de 2007
 
El Cultural
 
Stuart Mill en su bicentenario
 
Época victoriana

Miguel Ángel Arruti

 

Entre 1806 y 1873 transcurrió la vida de una de las figuras más emblemáticas y controvertidas de la Inglaterra del siglo XIX. ¿Fue un liberal?¿Fue un socialdemócrata? ¿Fue un socialista, más o menos utópico? En estos comienzos del siglo XXI, no nos resulta fácil clasificarlo.

El mundo ha cambiado mucho en estos últimos doscientos años y, probablemente, cambiará en el futuro a mayor velocidad. A lo largo de su vida, para aquella época, apreciablemente larga, para hoy más bien corta, Mill conoció la plenitud del imperio británico, a través de una de sus épocas más gloriosas, la victoriana.

La política británica se sustentaba en dos grandes grupos, los "tories" y los "wnigs que, en el fondo, no sostenián principios opuestos, pues los conservadores aceptaron las conquistas liberales de reforma electoral y librecambio y los liberales no radicales se hacían más conservadores.

Precisamente, de la facción "whig" se desgajó el grupo radical, cuyo teorizante doctrinario era Stuart Mill. Es la época del problema de Irlanda que, en cierta manera, ha llegado hasta nuestros días y de la guerra de Crimen. Es la época de la crisis de la Iglesia anglicada, base fundamental de la sociedad británica.

El que luego sería cardenal de la Iglesia católica, Newman, llegó a escribir de los sacerdotes anglicanos que eran "unos funcionarios del imperio británico". Es la época en que se restaura la jerarquía católica y se realiza la emancipación de los católicos.

Mill explica en su "Autobiografía" su visión del mundo, sus sentimientos y sus aspiraciones. Es particularmente sugestivo. Su libro publicado en 1836, con el título "Civilización". Se contempla aquí la influencia de Tocqueville.

Si bien Mill defiende las ventajas de la sociedad industrial, cree en la división del trabajo y en la extensión de la propiedad escribe con preocupación que "el poder pasa cada vez más de los individuos a las masas, mientras el peso e importancia de la persona, en comparación con la masa, decrece hacia una insignificancia cada vez mayor".

E insiste en que la felicidad humana sólo puede conseguirse en una sociedad industrial, si se cultivan las facultades superiores del ser humano. Hoy nos resulta un tanto ingenuo que un teórico de la política, en definitiva de la organización social, escriba sobre la felicidad, no dándose cuenta de que éste es un concepto que trasciende, que va más lejos, que las teorías sobre las distintas posibilidades de organización humana.

Escribió diversos libros: "Sobre la libertad" (1859) "El utilitarismo" (1861), "Del gobierno representativo" (1861) y "La esclavitud femenina" (1869). Es de destacar la influencia que tuvo en su vida y en su pensamiento su esposa, Harriet Taylor, cuyas ideas estaban próximas al socialismo de Owen. Era la época, en toda Europa socialismo utópicos que, cada uno a su manera, intentaban corregirlos los excesos del sistema capitalista, pero en modo alguno, destruirlo.

Vendría después el socialismo científico de Marx, que inicia otra etapa en la historia de Europa. La socialdemocracia del siglo XX es una heredera de aquellos socialismos utópicos, muchas veces cargados de buenas intenciones, pero repletos de ingenuidad, pero que supieron dar a las masas obreras un protagonismo y una conciencia de la que habían carecido hasta entonces.

Nuestra época aparece con otros problemas, con otros planteamientos y, en consecuencia, con otras posibles soluciones. Pero la evocación de John Stuart Mill en el doscientos aniversario de su nacimiento, parece provechoso por su integridad moral y su visión, clara y objetiva de una época.

 
 

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