La
cúpula de la discográfica Sony BMG se ha deshecho
de dos de sus directivos más polémicos. Don Ienner,
un veterano que llevaba 18 años en la empresa, y Michele
Anthony, que se unió a Sony Music en 1990, se marcharon
de la compañía, anunció Sony BMG el pasado
jueves.
Anthony dimitió como jefe
de operaciones de la empresa, mientras que Ienner dejó
libre el puesto de presidente de Sony Music Label Group US tras
tres meses ejerciendo en este importante cargo. Según un
testigo de lo acontecido en las reuniones de la junta directiva
de la discográfica, quien no ha querido identificarse para
no sufrir represalias, ambos directivos "fueron forzados"
a marcharse.
Ienner, que al parecer fue promovido
por el nuevo director de Sony BMG, Rolf Schmidt - Holtz, enseguida
empezó a discrepar con éste al hablar de estrategias
empresariales, negocios y asuntos de liderazgo. La gota que colmó
el vaso, según fuentes interinas, fue el cierre de Epic
Records (una filial de Sony BMG), despidiendo así a una
veintena de empleados.
De esta decisión, Ienner
tuvo constancia la noche anterior al cierre. Los más altos
ejecutivos de Sony BMG han afirmado que la marcha del directivo
es señal de que la empresa ha puesto un plan en marcha
con la intención de descentralizar las operaciones de las
filiales de la discográfica.
Según Bob Lefsetz, responsable
de un boletín musical, “Sony está echando
a la calle a la gente que no les gusta”.
Por otro lado, la situación
actual de la directiva de Sony BMG puede haber afectado a la trayectoria
de la compañía. La marcha de los directivos Ienner
y Anthony ha puesto de manifiesto en la discográfica nipona
la desestructura y la falta de concordancia que se respira en
la cúpula de la misma.
Incluso es posible que la imagen
que están dando los directivos de Sony BMG y sus misteriosas
dimisiones puedan ser la causa, o una de las causas, de la mala
marcha de la compañía en el último año.
Según los datos obtenidos durante el pasado 2005, en los
últimos doce meses el valor de las acciones de la compañía
han bajado de un 28% a un 26%, además, Sony siempre destacó
por publicar los discos más vendidos, y producir discos
de los autores más demandados, sin embargo, el pasado año
sólo contó con un álbum de entre los 20 más
exitosos del año.
De hecho, y sin ir más lejos,
la semana pasada sólo dos de los trabajos que patrocina
la empresa estaban entre los diez más vendidos. Y por si
todos estos fracasos fuesen pocos, el último disco de Bruce
Springsteen no se vendió como se anunciaban los pronósticos,
por lo que los beneficios no fueron los mínimos deseados.
Sin embargo, al parecer, el nuevo
presidente de la empresa, Schmidt - Holtz ha nombrado como sustituto
de Ienner a Rob Stringer, hermano del Director de Sony Corp, con
la intención de unir a la directiva, dividida según
parece, por los que provienen de Bertelsmann (compañía
que poseía la discográfica antes de que Sony la
comprase) y los de Sony.
De cualquier modo, este intento
de unificar a la directiva tras la marcha de Ienner no ha sido
visto como un movimiento por el bien de la empresa, pues, tal
y como sospechan algunos empleados, este nombramiento tiene como
objetivo afianzar el puesto de Schmidt - Holtz.
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