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Año 2006 - Viernes, 23 de junio
 
El Cultural
 
Los diarios tradicionales buscan competir con estos rotativos "modernos" a través de las promociones
 
La prensa gratuita en busca de un nicho de mercado
Alberto Miguel Arruti
 

La prensa gratuita tiene, en este momento, más de tres millones de lectores diarios, en cuarenta y cuatro de las cincuenta provincias españolas. Como su nombre dice, vive exclusivamente de la publicidad. Hace, indudablemente, una competencia importante a la prensa normal, o prensa de pago. Pero la reciente aparición de un cuarto título, de ámbito nacional, plantea serias dudas sobre la viabilidad de tantos diarios. Se impone encontrar un nicho dentro del mercado. El problema que se presenta es si existe publicidad suficiente para sostener los cuatro títulos, sin contar la publicidad que se incorpora en los periódicos normales, en los medios audiovisuales y en otros lugares de menor importancia.

Los veteranos han sido “20 Minutos” y “Metro”. Después aparecieron “Qué!” y “ADN”. Toda esta prensa coge las noticias más importantes del día. Las expone a sus posibles lectores de forma lo más concisa posible y lo más sencilla posible. Busca un tipo de lector medio, sin ninguna pretensión intelectual. Otra de las características de esta prensa es su asepsia ideológica. Carece de sentido considerar uno de estos diarios como conservador o de izquierdas. Están hechos para ser leídos, mientras se sube en el ascensor, como diría Jardiel Poncela.

Probablemente, no es fácil encontrar un lector habitual de más de uno de estos diarios gratuitos. “Qué!”, propiedad de grupo Recoletos, contaba con la experiencia de dos periódicos, distribuidos gratuitamente, en medios profesionales, como “Diario Médico” y “Correo Farmacéutico”. Aunque, como es lógico, no es lo mismo dirigirse a un sector de la población, que a la totalidad de unos posibles lectores, muy difíciles de cuantificar y de caracterizar.

Otra modalidad es el semanario gratuito y, además especializado. Que busca un público determinado. Así es, por ejemplo, el semanario gratuito “Latino", que apareció primero en Madrid, después en Barcelona, y ahora se ha hecho presente, desde el pasado mayo, en Valencia, Alicante y Murcia. Esta feroz competencia se agiganta con la prensa “on line”, que nos permite desde nuestra casa, tener acceso a cualquier periódico del mundo. Y todo ello sin tener presentes a los periódicos, sin soporte papel, que salen exclusivamente en la pantalla del ordenador. La mayoría de ellos tienden, o así lo pretenden, dar una información confidencial, entendiendo por tal la que no dan, porque no pueden o no quieren, los medios más o menos, tradicionales.

La prensa tradicional ha recurrido, para defenderse, a las promociones. “El País” ha dirigido una colección de 35 cuentos a 1,95 euros adicionales cada uno. También ha ofrecido una enciclopedia, de treinta volúmenes, en decoración y jardinería. “El Mundo” ha presentado una colección de 21 libros, con DVD, a base de un método de inglés para niños. “ABC” ofrece la “Guía Michelín” para España. Y así otros periódicos, incluidos los deportivos como “Marca”, “As” o “Sport”, o los de información económica como “Expansión”.

Vivimos en un mundo en plena transformación. No sabemos lo que puede pasar mañana. La tecnología es una de las causas de esta aceleración en la que estamos sumergidos. Además, todo tiene una componente de globalización. Lo que hoy pasa aquí, puede pasar mañana a centenares de kilómetros. Y la prensa no puede ser ajena a estas características de un mundo en permanente cambio. En el fondo, la prensa es consecuencia, es el espejo, en el que se refleja la sociedad, que nos ha tocado vivir.

 
 

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