El prestigioso escritor cinematográfico James Bates explicaba hoy en su columna de “Los Angeles Times”, el secreto del éxito de “Crash”, la película de la productora Lion´s Gate que ha conseguido el Oscar de este año.
Según él, la inesperada victoria de este drama sobre la violencia racial se habría debido a una perfecta campaña de promoción, no demasiado costosa, orientada sobre el colectivo que acumula más poder de voto en la Academia: los actores, específicamente aquellos que viven en Los Angeles, que suponen un 22% de este peculiar censo electoral.
Ese sería el verdadero motivo de que “Crash” batiera a “Brokeback Mountain”, la indiscutible favorita. Un milagro posible gracias a seis millones de dólares bien gastado y a un conocimiento de la industria que otros, con más experiencia, no habrían tenido. Ni Hollywood le tiene miedo al poder “gay”, ni su conservadurismo es político. Para Bates, que no hace crítica de cine, en los Oscars se imponen siempre los criterios gremiales, con lo que no habría habido sorpresas.
El, de hecho, supo que este sería el resultado, cuando descubrió que a los responsables de montaje, no les gustaba el western moderno de Ang Lee, pero sí la película de Paul Haggis. “Brokeback Mountain” no fue nominada para el galardón específico de este sector, “Crash” sí. Desde 1981, cuando ganó “Ordinary People” de Robert Redford, nunca ha triunfado una película que no aspirara a un Oscar al mejor montaje.
Para Bates, la victoria de Lion´s gate se ha producido en el campo empresarial. De hecho, en febrero, en una conferencia telefónica con accionistas, los responsables de la empresa tuvieron problemas para justificar el aumento del gasto, valorado en tres centavos por acción, que iba a suponer la promoción de “Crash” para conseguir el éxito en los Oscars. Primero, hubo un adelanto de la producción del DVD. Los responsables de la productora habían calculado que los dos millones de dólares invertidos en promocionar la película en Los Angeles, y otros dos en todo el resto del país, no bastarían para conseguir la estatuilla.
El objetivo de esas acciones era la nominación. Y se consiguió. Pero sin la victoria, y con una campaña territorialmente tan focalizada, quizá los gastos no dieran resultado. Los otros dos millones sirvieron para producir el DVD y regalarlo, a través de un ´mailing ´ masivo a 130.000 votantes. Un proceso que se realizó en paralelo con el lanzamiento comercial del producto. Una vez más se trataba de conquistar la ciudad, no el país.
Propósito que también se veía reforzado por el hecho de que la película transcurría en Los Angeles y estaba bien salpicada de ´cameos´ (apariciones casuales) de algunos notables residentes de esta población como Sandra Bullock o Matt Dillon. Todos ellos actores y todos ellos encantados con que su película, la película de su ciudad, le jugara una mala pasada a los neoyorquinos de ´Brokeback Mountain´.
|