Según
un estudio elaborado por la CEPAL y publicado a principios de esta semana, los
emigrantes latinoamericanos alcanzan ya los 25 millones, mientras que las remesas
que envían a sus países de origen llegan a los 40.000 millones de
dólares, lo que convierte a las mismas en una de las principales fuentes
de financiamiento externo para la región. Además, el informe analiza
los movimientos migratorios dentro del continente, así como los destinos
más demandados. El estudio, titulado
“Migración Internacional, derechos humanos y desarrollo en América
Latina”, señálale volumen de las remesas han aumentado 35
veces desde el año 1980. En aquel entonces, la cantidad económica
que los emigrantes enviaban a los países de origen era de 1.120 millones
de dólares, mientras que, según datos ofrecidos por varios organismos,
durante el año 2004 esa cantidad ascendió a los 40.000 millones
de dólares. Por otro lado, si los
emigrantes latinoamericanos en el año 2000 giraban en torno a los 20 millones,
las cifras elaboradas durante el año 2005 sitúan estas cifras en
25 millones de personas. Esto equivale al 13% de la emigración mundial.
En países como México o Colombia
el movimiento migratorio de los últimos cinco años supera el millón
de personas, una cantidad equivalente a todos los países de la Comunidad
del Caribe. Otra cifra bastante sorprendente es la que incumbe a varios países
caribeños, en los cuales alrededor del 20% de la población ha emigrado.
En América Latina el porcentaje más alto corresponde a El Salvador
(el 14, 5% de su población reside fuera del país), seguido de Nicaragua
(9,6%), México (9,4%), República Dominicana (9,3%), Cuba (8,7%)
y Uruguay (8,3%). El informe también
señala que nueve países, entre los que se encuentran Argentina,
Brasil, Cuba y Ecuador y Perú, tienen más de medio millón
de emigrantes. En cuanto a los destinos de este proceso migratorio, según
el estudio elaborado por la CEPAL, EE. UU. sigue siendo el preferido por los latinoamericanos
(18 millones), seguido de España (1,2 millones). Por
otra parte, los beneficios que estos emigrantes aportan a sus países de
origen a veces alcanza un porcentaje notable. En Haití, las remesas de
los emigrantes alcanzan el 24% del PIB, mientras que en algunos países
de Centroamérica llega a alcanzar el 14% del Producto Interior Bruto (El
Salvador), el 11% (Nicaragua) y el 10% (Honduras y República Dominicana).
A pesar de esto, otro informe, esta vez elaborado por Naciones Unidas, indica
que las remesas siguen siendo “un fenómeno social y económico
que se centra en un número reducido de naciones”, para después
añadir que México, Brasil y Colombia concentran más del 60%
de las remesas recibidas en la región.
Otro de los aspectos que analiza el documento es el hecho de que, en países
con una economía de menor tamaño pero con niveles altos de remesas.
Estas reportan una inversión económica de al menos dos veces más
grande que la entrada de IED (Inversión Extranjera Directa), y en casos
como los de El Salvador o Guatemala, donde las remesas superan en seis y siete
veces la IED.
En cuanto a la inmigración
interna del continente, Argentina, Costa Rica y Venezuela se mantienen como los
principales destinos, a pesar de que actualmente hay varios países que
comparten su condición de emisores y receptores, como México, varios
países caribeños y algunos del Cono Sur. Estos emigrantes se calcula
que rondarán los tres millones, y se mueven entre países fronterizos,
un movimiento que coincide con las iniciativas que han impulsado varios países
del continente de cara a la integración, como puede ser el MERCOSUR, la
CARICOM o la Comunidad Andina de Naciones. A
pesar de todos estos aspectos positivos, el organismo refleja en el informe que
la migración calificada sigue causando perdidas en algunos países
de origen, en los cuales el “potencial beneficio de la circulación
y el retorno no parecen materializarse”. |