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Año VII - Madrid, viernes 31 de marzo de 2006
 
El Cultural
 
Los liberales celebran el aniversario de la primera Constitución española
 
La Pepa como fondo

Alberto Miguel Arruti

 

Una vez más, como es tradicional, se han reunido los liberales españoles en Cádiz para conmemorar el aniversario de la primera Constitución española, que fue la de 1812. Desde entonces, hasta la Constitución de 1978 han pasado muchas cosas.

De nuevo, los liberales intentan formar un partido liberal. Lo que se ha intentado ya en repetidas ocasiones. Con resultado totalmente negativo, pese al apoyo, más o menos efectivo de la Internacional liberal.

Se trataría de crear un partido pequeño, a imitación de lo que sucede en Alemania, que estaría situado entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español. Como el número de votos de estos dos grandes partidos es muy parecido, el Partido Liberal, al pactar con uno cualquiera de los dos grandes, le daría la mayoría absoluta, sin tener que recurrir a ninguno de los partidos nacionalistas, que siempre contemplan, a más largo o más corto plazo, la correspondiente independencia, lo que daría lugar, como ya ha escrito algún periódico norteamericano, a la balkanización de España. Este posible partido sería, eminentemente de centro, pues se situaría a la izquierda del PP y a la derecha del PSOE.

Realmente la esencia de la ideología liberal es hoy aceptada por todos los partidos. El propio hecho de tener una Constitución, el respeto por los derechos humanos, la igualdad de todos los hombres ante la ley, pertenecen al acervo cultural, de lo que se conoce con el nombre de civilización occidental. Por ello, no es fácil elaborar un programa de este partido.

Hoy, la derecha española, que gravita en el PP, se encuentra integrada por tres líneas de pensamiento: los conservadores, los demócrata cristianos y los liberales. Filosóficamente hablando, los liberales se apartan sustancialmente de los socialistas. Los primeros creen en el individuo, que es persona y, por lo tanto, único y diferente a todos los demás. Y es el individuo, piensan, el que hace la Historia. Los socialistas, por el contrario, creen que las masas, el poder de las masas, es el auténtico protagonista de la Historia.

En cuanto a la cuestión económica hoy todos aceptan la libertad económica, la libertad de mercado, entendiendo este término como algo casi metafísico, capaz de regular, más o menos a la larga, el proceso económico. Los socialistas, por el contrario, aceptando la libertad económica, piensan que la economía debe ser regulada, en mayor o menor grado, por el Estado. Lo contrario, opinan, es introducir la ley de la selva en las relaciones humanas y aceptar, como algo irremediable, que el pez grande se coma al chico.

Que la socialdemocracia ha tenido muchos éxitos, es algo innegable. Pero hoy la socialdemocracia, heredera de los viejos socialismos, se encuentra ante una segunda crisis. Es dudoso que pueda resistir los desafíos que le propone una economía globalizada, en la que la deslocalización es un factor importante. El gran teórico liberal Hayek ha escrito que “la existencia de la Gran Sociedad exige la constante e imprevisible frustración de ciertos esfuerzos humanos libremente emprendidos”.

Todas estas consideraciones vienen a cuento cuando dos fundaciones liberales se encuentran en camino de fusionarse. Son el “Foro Jovellanos”, en recuerdo del gran político liberal, y la fundación “Encuentro en la Libertad”. Todo esto nos ayuda a conmemorar, un año más, la vieja Pepa, aquella Constitución del 19 de marzo, festividad de San José, de 1812.

 
 

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