| Primordialmente
la televisión es una técnica electrónica,
basada en el efecto fotoeléctrico. Como todas las técnicas,
ha contemplado el advenimiento de nuevos perfeccionamientos. Primero,
fue el magnetoscopio. Después, el color. Ahora es la televisión
digital, en contra de la televisión analógica, en
la que todavía nos encontramos. Y para el año 2010
está previsto el apagón analógico. Pero las
cosas no acaban aquí. Se han ampliado los soportes tradicionales
de la televisión y así han surgido dos modalidades,
en cuyo comienzo nos encontramos, que son la televisión
por teléfono móvil y la televisión por Internet.
Desde un punto de vista rigurosamente técnico, no hay nada
más que decir. Son dos técnicas, que han alcanzado
sus objetivos de manera completa y total.
Ahora cabe preguntarse, estos cambios
tecnológicos, ¿tendrán consecuencias, a medio
o corto plazo, en la programación, es decir en los contenidos?.
¿Hasta qué punto influirán en lo cotidiano
de nuestras vidas?. ¿Transformarán, al menos, en
algún sentido, nuestra sociedad?. Estas son las grandes
interrogaciones que se presentan. Los historiadores de la técnica
no se ponen de acuerdo en definir cuándo una técnica
cambia o, al menos, modifica la realidad social y hasta qué
punto la técnica es consecuencia, es fruto de una determinada
sociedad. El último Mercado Internacional de Programas
de Televisión (MIPTV) celebrado, en fecha reciente en Cannes,
ha intentado poner alguna luz a la problemática. Se ha
afirmado, por ejemplo, que la televisión por Internet ha
conseguido ya su madurez. Gracias a la convergencia entre Internet
y la telefonía móvil, se puede acceder a cualquier
tipo de contenido y en cualquier momento y lugar. No en vano las
conferencias de Cannes llevaban por título: “S´amuser
partout”. Y muchos han recordado el libro de Neil Postman,
“Divertirse hasta morir”,
Una semana antes de comenzar la
feria de Cannes se presentaba en París en informe que,
año tras año, elabora Eurodata: “Un año
de televisión en el mundo”. Lleva datos de 71 países.
El pasado año, el consumo de televisión por persona
y día ha sido de tres horas y cuatro minutos. En los últimos
diez años, el consumo ha crecido en 278 minutos. Japón
ocupa el primer lugar en esta carrera de contemplación
de la televisión. Llega a las cinco horas y 11 minutos.
Le sigue Estados Unidos, con cuatro horas y 31 minutos. En Hispanoamérica,
el consumo alcanza las tres horas y 16 minutos. Y en Europa la
media está en tres horas y 15 minutos.
En estos días, Vodafone
ha presentado un anticipo de la futura televisión a través
del móvil. Así, ha lanzado una plataforma de televisión
para telefonía móvil de tercera generación,
que incluye once canales, tres de ellos de televisión en
directo. Vodafone presentó, por seis euros al mes, el poder
ver los siguientes canales: el de noticias CNN, Eurosport, los
canales de series para móviles HBO Mobile y Fox, el canal
de documentales Discovery, el de música MTV Mix, y otros.
Caso de no aceptar la suscripción mensual, se pueden también
ver los canales por conexión, mediante el pago de un euro.
En líneas generales, puede
afirmarse que la ficción domina el mercado de los contenidos.
Crece también la importancia del docugrama o dramedia,
que combinan el relato de hechos históricos o de biografías
de personajes con pasajes documentales. La telenovela continúa
conquistando índices elevados de audiencia. Y en el mercado
predomina la telenovela brasileña, mexicana, argentina
o venezolana.
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