| El
problema es viejo. Se ha dicho, en repetidas ocasiones, que España
no ha participado en el desarrollo científico europeo,
en la medida en que lo han hecho otros países de nuestro
entorno. Y ello es cierto. Las causas son completas y no viene
ahora al caso someterlas a discusión. Desde “inventamos
nosotros” de Menéndez Pelayo hasta el “que
inventen ellos” de Unamuno media un largo camino. Si las
tesis del primero pueden pecar de optimistas, las del segundo
resultan anacrónicas y, en el fondo, son poco más
o menos una boutade”
En este momento, distintos gobiernos
de distintas ideologías afirman, una y otra vez, que las
inversiones de España en I+D se aproximan, año tras
año, a las de los países europeos. El Informe anuel
de COTEC-2.005 ofrece una gran cantidad de datos, que analiza
un profesor de Investigación del Consejo superior de Investigaciones
científicas, Alfonso J. Vazquez Vaamonde, y que publica
una revista, “Encuentros Multidisciplinares”, de muy
escasa difusión pero, no por ello, carente de interés.
La inversión en I+D en relación
con el PIB de cada país representa casi un 200% de nuestra
inversión. Si nos referimos a Alemania este dato es del
250%. Y todavía las cosas resultan más
Desfavorables para España
si tomamos como referencia países punteros como Finlandia
o Suecia. Dicho en otros términos, de Alemania nos separaban
28.000 millones de inversión en 1.990. ahora nos separan
más de 54.000. De Francia nos separaban casi 20.000 millones.
Ahora nos separan más de 28.500. Del Reino Unido nos separaban
unos 16.000 millones. Ahora nos separan casi 22.000.
Si analizamos los datos per capita,
los resultados son también muy negativos. En el año
2.003, la cuota per capita en Alemania era de 657,8 dólares.
La nuestra era de 232.3, lo que significa que ellos tenían
más del 280% que nosotros. En Francia, el dinero per capita
era de 620 dólares (2.002). Casi in 270% de nuestra cifra.
El Reino Unido con 526.3 dólares tenía un 227% del
que nosotros disponemos.
Y así podríamos continuar
ofreciendo otra serie de datos. En cuanto al número de
científicos, las cosas no marchan mejor. Además
de pocos investigadores, falkta todavía mucho más
personal técnico no investigador. Lo que da lugar a que,
cada vez, los investigadores dediquen más tiempo a tareas
no investigadoreas. En 1990, teníamos un 50% menos personal
de apoyo per capita investigadora. Y en 2.003, se ha aumentado
este desequilibrio al 64%. Y el profesor Vázquez Vaamonde
concluye: “La reacción del investigador es la de
la supervivencia: sin investigadores no hay investigación;
sin personal de apoyo habrá rentabilidad baja, pero habrá
investigación”.
La rentabilidad investigadora puede
considerarse alta, visto el número de artículos
publicados per capita. Incluso, es de las más altas los
países desarrollados. En cambio, si nos fijamos en las
patentes nuestra rentabilidad es más baja. Lo que lleva
a las siguientes conclusiones.”La rentabilidad investigadora,
financiada por el sector público, es alta. La rentabilidad
investigadora, financiada por el sector privado, es baja”
Estamos inmersos en una economía
globalizada u competitiva. En la misma, la técnica tiene
mucho que decir. Y, en consecuencia, la ciencia. La ciencia aspira
a explicar el mundo. La técnica, a dominarlo, a transformarlo.
Pero en la gran mayoría de los casos la técnica
se basa en la ciencia. Los países con mayor nivel económico
son, sin duda alguna, los que más invierten en investigación.
No todo el esfuerzo investigador, debe caer en el sector público.
El sector privado, lo que se entiende todavía mal en España,
está llamado a tener un protagonismo creciente en lo que
al desarrollo de la investigación se refiere.
|