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El protocolo de Kyoto, que surgió para
reducir las emisiones de CO2, y que ha dado lugar a auténticos negocios,
se encuentra en una fase de total adaptación. El imparable crecimiento
económico de China e India provocará que los países industrializados
les pidan restringir su producción de anhídrido carbónico. El
Protocolo expira en 2012. Ha dado lugar a no pocas dificultades en diversas industrias,
entre las que sobresalen las eléctricas y las siderúrgicas. De todos
modos, conviene poner de manifiesto que, Kyoto, se ha cubierto una etapa inicial
imprescindible, aunque sólo sea por haber señalado el duro camino
a recorrer.
El primer ministro británico,
Tony Blair, ha iniciado un drástico giro en su postura sobre política
medioambiental. Ha apelado a la firma de un tratado internacional, que sustituya
al Protocolo de Kyoto.
En fecha reciente,
el Gobierno británico ha publicado el informe, elaborado por Nicolas Stern,
anterior jefe del Banco Mundial, en el que se aconseja, a través de 700
páginas, una actuación urgente para evitar el calentamiento global.
Advierte,
también, sobre la necesidad de evitar, dentro de lo posible, las consecuencias,
que podrían venir a nuestro mundo, de una posible catástrofe económica
y medioambiental. Según Stern, el establecimiento de un precio internacional
para el carbono, a través de impuestos y de regulación, resulta
esencial para abordar el problema del cambio climático.
De acuerdo con
estas ideas, ha nacido el primer indice bursátil, a nivel mundial, del
parque de CO2.
La venta e intercambio de "humo"se
ha asentado como un mercado en crecimiento. El pasado año, movió cerca
de 9.000 millones de euros y 350 millones de toneladas de anhídrido carbónico.
El
Banco de Inversión UBS ha anunciado la creación de un índice
bursátil de referencia de este parqué.
Así,
se cubrirán distintas transacciones de emisiones de CO2. Se han tomado
como referencia dos plataformas europeas de derechos de emisión, para tomar
como ejemplo sus precios. Estos vendrán determinados por el precio del
CO2 en dos mercados europeos: el european Climate Exchange, que tendrá
un peso en el índice del 72,11% y de la Bolsa nórdica: Nordic Power
Exchange, que pesará un 27,89%.
De
este modo, surgirán nuevos inversores en el mercado de las emisiones de
CO2, al tiempo que la lucha contra el cambio climático, conocerá
nuevas inversiones, y el desarrollo de un proyecto, o de varios, destinados a
potenciar las energías renovables. Muchas empresas abogan por una sola
vía para llegar a una energía limpia. En cambio, otras, se muestran
más partidarias de una diversificación de caminos para llegar el
mismo resultado, que no es otro que el de reducir las emisiones de CO2.
De
todos modos, planificar a 50 ó 100 años, parece ser un anhelo imposible
y no sabemos lo que el futuro nos puede deparar. De un lado, el incremento de
las energías renovalbes, de otro, la fusión nuclear y, finalmente,
la presencia del hidrógeno y del bioetanol.
Además, cada vez
se construirán más edificios sostenibles, es decir, edificios con
un gran sistema de ahorro energético, al tiempo que autosuficientes en
lo que al mercado energético se refiere.
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