No
ha hecho nada más que empezar y ya está cambiando nuestras vidas.
Es muy difícil compararla con otro tipo de revoluciones. Son revoluciones
técnicas que, en la mayor parte de los casos, se encuentran fundamentadas
en la ciencia. Y así aparece ésta como el gran factor de la trasformación
de la Humanidad. Y las otras revoluciones quedan, a lo sumo, como algaradas callejeras. Ha
cundido, en los últimos tiempos, el concepto de Brecha Digital, o “Digital
Divide”, entendiendo por tal, “las desigualdades sociales, que comienzan
a surgir, a medida que se desarrolla el uso de los ordenadores y de Internet”.
Este concepto surgió en Estados Unidos, a mediados de los años 90. Y
una serie de preguntas surgen por doquier. La primera es sobre el futuro de los
periódicos de papel en un mundo digitalizado. No parece muy optimista este
futuro. Una situación análoga presenta el futuro del libro, y de
lo que éste conlleva: las bibliotecas, las librerías, todo un mundo.
Que puede desaparecer o, por lo menos, reducirse sustancialmente. Dos
profesores españoles, un filósofo, José Luis González
Quirós, y un físico, Karim Gherab Martín, han escrito un
libro, “El templo del saber”, en el que analizan las consecuencias
de esta revolución en lo que al conocimiento se refiere. Revolución
sólo comparable a la que se produjo, cuando se inventó la imprenta.
Las técnicas de edición y de catalogación están ya
cambiando y cambiarán todavía más en los próximos
tiempos. “Resulta natural pensar en ordenar el conocimiento por temas, pero
la clave de lo que aquí afirmamos es que no es ésta la única
manera de presentar las cosas. En efecto,
la realidad puede verse habitualmente desde varias perspectivas, y no quita que
la indexación por temas sea valorada como se merece para dejar de pensar
en nuevas formas de clasificar las cosas”. Las
telecomunicaciones se encuentran, en este momento, inmersas en un proceso de cambio
que las transformará por completo. Lo que se ha puesto de manifiesto, recientemente,
en Santander, en un encuentro sobre telecomunicaciones, organizado por Aetic.
La transformación de las redes es
debida a la adopción masiva de la banda ancha, tanto fija como móvil,
que permite que los contenidos, que circulan por ella, hayan llegado a la complejidad
multimedia, sobre todo los vídeos y la televisión. El mejor aprovechamiento
del espectro radioeléctrico produciría, está sucediendo ya,
un aumento en el número de las televisiones. Muchas de ellas tendrán
que cerrar, debido a la inexorable, que son las leyes del mercado. Las que pervivan
tendrán que buscar nuevos contenidos o especializarse en temas que agraden
a la audiencia. De todos modos, la digitalización de las redes hertzianas
no ha alcanzado el desarrollo tecnológico esperado. Los
gobiernos europeos han impulsado la TDT con la esperanza de que pueda actuar como
revulsivo del desarrollo tecnológico de sus respectivos países.
Se trata de una tecnología de sustitución, que anulará a
su homóloga analógica. El “apagón analógico”
está pensado que tenga lugar entre el presente año y el 2010. En
gran parte, la tecnología depende de las decisiones políticas. Este
es el panorama, con el que se vislumbra, un futuro al que hay que hacer frente. |