La
energía, sin más calificativos, es y seguirá
siendo, uno de los protagonistas de nuestro mundo. No hay vida
sin energía. La energía se necesita para, prácticamente,
todo. La población mundial crece de forma exponencial.
Mucha naciones elevan su nivel de vida. Y todo ello se hace a
base de la energía. Desde 1980, China ha triplicado su
consumo de energía y, en este momento, consume el 10% de la energía del mundo. Si los chinos tuviesen
automóviles, en la proporción que los tienen los
norteamericanos, el problema energético sería difícil
de resolver.
Las llamadas energías renovables, eólica
y solar sobre todo, pueden ayudar, en alguna proporción,
a resolver el problema energético de la Humanidad, pero
no lo pueden resolver de una forma total. Los combustibles fósiles,
como el carbón, el petróleo o el gas son limitados
y, antes o después, se agotarán. Muchos dirán
que la ciencia, en consecuencia, la técnica encontrará
siempre nuevas formas de energía. Pero esto es un presentimiento.
Y nada más. No hay ninguna razón que avale este
aserto. No parece que quede otro remedio que recurrir a la energía
nuclear. Naturalmente, por fisión. La otra, por fusión,
está todavía lejos de ser una realidad.
La energía
nuclear presenta muchos riesgos, que han denunciado los movimientos
ecologistas. El problema más grave es el de los residuos
nucleares. De todos modos, y sin pretender ocultar los posibles
riesgos de la energía nuclear, conviene tener presentes
algunos datos, basados en estudios, más o menos recientes.
Así, en EEUU, la expectativa de días de
vida perdidos se cifran en 3.500 debido a la pobreza, 2.300 al
tabaco, 2.000 por ser de color, 1.100 si se es minero, 230 por
consumo de alcohol, 80 por accidentes de coche, lo mismo por la
contaminación, 35 por el radón existente en las
casas y 0,4 por vivir cerca de una central nuclear.
En los últimos tiempos,
diversos países están potenciando la producción
de energía nuclear. En la actualidad, los costes de producción
de electricidad de las centrales nucleares se encuentran por debajo
de los de las centrales térmicas de carbón y son
una tercera parte de las de gas. Lo que se debe a que los costes
de capital de los 103 reactores de EEUU han sido recuperados
por sus propietarios.
En EEUU, se anuncia un
plan de unos 16.000 millones de dólares, en el que están
incluidos dos nuevos reactores, de 1.350 megavatios (MW) cada uno, a construir
en Bay City (Texas).
Después de varios intentos
fallidos de cerrar la central nuclear de Borssele (Holanda), se
ha firmado un pacto entre el Gobierno y los propietarios de la
central, según la el cual ésta funcionará
hasta los 60 años de vida, lo que significa hasta el año
2033.
Por su parte, el Gobierno argentino
ha anunciado que invertirá 3.500 millones de dólares,
en los próximos ocho años en un plan de desarrollo
nuclear.
Además, Rusia ha elaborado
un ambicioso plan nuclear, que destina 18.000 millones de rublos
(unos 530 millones de euros), con el fin de concluir la construcción
de tres unidades nucleares.
Todos estos datos ponen de manifiesto
la necesidad de la energía nuclear. Otra forma de contribuir
a resolver el problema energético mundial, consiste en
establecer un régimen riguroso de ahorro energético.
En muchas ocasiones, se malgasta la energía, lo mismo que
el agua.
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