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Año X - Madrid, viernes 19 de Junio de 2009
 
 
Donato Goyeneche
“El nuevo gran maestro de la música contemporánea”
Por Rafael Alba

Los futuros historiadores de la música culta compuesta en España en este periodo turbulento que marca el inicio del siglo XXI, tendrán que hacer una parada obligatoria para abordar el trabajo y la biografía del extraordinario músico que protagoniza nuestro “Café de las Artes” de hoy. Es Donato Goyeneche. Un maestro de la percusión que ejerce como tal desde la Cátedra que ocupa en el Conservatorio de San Sebastián y cuya relevancia como compositor contemporáneo gana peso con el tiempo.

 


 

Sus obras, entre las que destaca el Poema Sinfónico Africa, de obligada escucha para todos los amantes de la música en general, han sido interpretadas por agrupaciones de tanta relevancia y significación como la Orquesta Sinfónica de Euskadi o el Orfeón Donostiarra. 

Pero, y se bien de lo que hablo, está es sólo una pequeña parte de la grandeza de este músico singular que, además, recorre con su grupo de percusión el territorio nacional con un repertorio propio que parte del folklore y los sonidos modernos para dar ambiente a las fiestas populares.

 
 
Y eso no es todo. Tampoco deberían extrañarse, queridos parroquianos, si cualquier día, inesperadamente, descubren al maestro en un club de Londres, París, Madrid o Nueva York inmerso en una jam de jazz, blues, boleros o rocanrol. O le ven en una rave. O le encuentran en algún escenario en la orquesta  que acompaña a algún cantante agradecido. O se tropiezan con su presencia en los créditos de una ignota grabación de músicas del mundo. Tal es la poliédrica y extraordinaria personalidad de este gran maestro navarro que hoy nos enorgullecemos en presentarles aquí, no sin antes quitarnos el sombrero, por supuesto. 
 
- ¿Cuando, cómo y por qué tomaste la decisión de dedicarte a la música?
En realidad, he tenido afición desde niño. A los doce años empecé a recibir clases de guitarra, aunque de forma informal y, poco a poco, me fui sintiendo atraído por la  música y, muy especialmente, por el ritmo. Con 17 años me trasladé a Burgos para hacer la carrera de Aparejador y ya entonces, en realidad, tenía una enorme ilusión por estudiar música en serio. Pero, la decisión final llegó cuando tenía ya 29 años y llegué a Madrid, después de haber trabajado durante cuatro años como aparejador en otros puntos de España. Entonces, descubrí  el mundo de la percusión y opté por darle a mi vida un cambio de rumbo importante. Dejé la profesión e inicié los estudios de flauta, canto y percusión en el Conservatorio. Al final ganó la percusión, una especialidad que ha definido mi trayectoria profesional, casi por completo.
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-¿Qué aporta a tus composiciones el desarrollo de tu tarea como catedrático de Percusión y el contacto con el alumnado?

La tarea docente aporta mucho tanto al alumno como al maestro. Yo he aprendido mucho de mis alumnos. Para mi su opinión siempre ha sido muy importante. El contacto con los alumnos le concede al compositor la posibilidad de poder escuchar su trabajo interpretado por ellos. Es vital sentir si les gusta o no la música que haces. A veces, he realizado cambios en alguno de los pasajes de ciertas obras porque ellos me trasmitían que no tocaban  a gusto. Es muy importante que los interpretes gocen cuando tocan y que sientan lo que interpretan: De esta forma es mas fácil trasmitir al público los sentimientos que ha conjugado al crear tus composiciones.

 
-Tu trabajo como compositor parece ser el resultado, muy personal, de la mezcla de influencias muy variadas...¿Cuáles han sido tus primeras referencias?
La música africana con sus ritmos ha sido una referencia importante para mi. A partir de ahí fui creando pequeñas melodías en las que desarrollaba mis inquietudes. También estilos como el “Soul” o el “funky” han tenido una gran importancia en mi forma de componer. Aunque, muchas veces, de pronto fluye de tu mente algún fragmento musical y te preguntas, ¿esto qué es? … me gusta… voy a darle forma a ver que pasa y luego veremos a que se parece. Si se parece a algo.
 
- ¿Crees que a estas alturas has definido ya completamente tu forma personal de expresarte?
 
En gran parte sí, pero pienso también que todos tenemos diferentes etapas en cada fase de nuestra vida y que vamos cambiando paulatinamente. Nuestras sensaciones, nuestras inquietudes van evolucionando y lo que hoy te parece ideal, luego, en unos años, quizá sientas que no te trasmite nada. No olvidemos que el hombre es un animal que nunca termina de nacer. Siempre está aprendiendo y todo esto afecta también, por supuesto, a la forma de componer.
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-¿Hasta qué punto es importante el puro concepto del sonido en tu acercamiento a la composición musical?
Hasta el punto de ser la materia prima de la composición musical. El arte de tratar ese sonido adecuadamente es lo que nos lleva a una determinada composición musical: Y si las musas están de nuestro lado y la imaginación e inspiración no nos abandonan, el resultado suele ser muy satisfactorio para el creador.
 
-¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Me gustaría componer cosas sencillas. Música para principiantes. Melodías fáciles de interpretar y agradables de escuchar. Que ellos se sientan felices tocando estas piezas. Composiciones para uno ó dos músicos preferentemente. Y todo ésto compartirlo con actuaciones en directo.
 
-Cómo prefieres que se te considere ¿intérprete o compositor?
Las dos facetas me identifican. Soy igualmente feliz componiendo que interpretando estas composiciones. Aunque, por supuesto, el subidón que te da el escenario es indescriptible.
 
 
-¿Qué opinas sobre el actual estado del negocio musical tras la irrupción de Internet?
Que es una pena. Se abusa de las posibilidades de Internet en detrimento de las discográficas y al mismo tiempo de los compositores. Se ha desbordado por completo. Por otro lado, la parte positiva es que es una forma de llegar a todo el mundo en cuestión de segundos. Cualquier persona con inquietudes puede darse a conocer en cualquier rincón del planeta.
 
-¿Qué crees que nos deparará el futuro?
Soy optimista. Pienso que, aunque a largo plazo, poco a poco se irán creando unas bases legales y suficientemente sólidas y unos sistemas para regular todo este mundo incontrolable y a la vez excitante y lleno de posibilidades para todos.
 
   

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