Si ustedes queridos parroquianos tuvieran la mala costumbre de encerrarse en casa todas las noches, sin duda, se perderían buena parte de la boyante escena artística que late, bien de salud y no tan bien de público, en la mayor parte de los pequeños locales de las grandes ciudades de Iberoamérica. Se perderían, por ejemplo, a Alberto de Paz, un músico que utiliza la canción de autor para expresarse y, como verán si escuchan las canciones que acompañan a esta entrevista, un poderoso argumento para sacudirse el polvo del sofá de sus cerebros y trasnochar de vez en cuando.
¿Quién es Alberto de Paz?
Directo. No sé, un amante apasionado y entregado a la música y a lo que ella inspira y produce. Si es cuestión de etiquetarse pues un cantautor que lucha por tener escenarios, un canario de nacimiento y de corazón, pero de todos sitios de pensamiento. Un soñador feliz.
Existe una extensa y reconocible tropa de cantautores canarios. ¿En qué crees que te pareces y en qué crees que te diferencias de ellos?
En mi opinión creo que los cantautores canarios son muy semejantes a su orografía, un archipiélago de individualidades. Existen, como es evidente, una temática muy cercana a lo que nos rodea: el mar, el folclore, la insularidad y la meditación interna que eso conlleva. Pero creo que ‘cantautor canario’ es más un título que un estilo.
¿Cuándo y por qué te decidiste a dar el salto y liderar tu propio proyecto?
Bueno, no se puede decir de un momento ya que todo ha sido un proceso. Todo empieza desde el instante en el que compones la primera canción y te sientes feliz, importante, con algo. Luego se convierte en necesidad y luego en tu forma de vida. Pero la vida está llena de otras responsabilidades con las que se ha de crecer. En este arte, como en todos los demás, creo yo, lo importante es tener responsabilidad emocional con lo que uno hace y es, trabajo, constancia, humildad, honestidad, y sobre todo, ilusión.
¿Tienes una banda estable? ¿Con quién has colaborado para poner en marcha tu música?
En estos momentos estoy en fase de creación de la nueva banda. Cuento con el excepcional bajista catalán Albert Angela y el percusionista Chus Herrera que se ha convertido en la base fundamental. Luego todo es ampliar con músicos invitados. Siempre me ha gustado trabajar con músicos de todo tipo, rescatados en su mayoría del mundo del jazz, ya que mis canciones se prestan a la improvisación, a la perdida de una estructura, digamos, estricta. Con eso se gana dinamismo para el repertorio y sobre todo tener siempre conciertos distintos. No me aburro yo, ni los músicos, ni aburro al público.
Sobre quien ha colaborado en la música, digamos que todo mi trabajo ha sido inspirado en le gran guitarrista tinerfeño Miguel Manescau que es el arreglista y productor musical de mis dos discos.
Entre las influencias que reivindicas hay algunos grandes maestros del jazz y de la música brasileña ¿Hasta qué punto pueden apreciarse estos gustos personales en tu trabajo?
Cada compositor de canciones mezcla para poder crear la imaginación, los sentimientos y las referencias sonoras que le han acompañado a lo largo de la vida. Mis dificultades son escuchar a gente que considero superior, pero bueno... en la intención se hace lo que se puede y lo que se puede se acerca a eso que me gusta escuchar.
¿Cuál es tu visión del panorama musical en este momento?
Es evidente y era algo previsible, que existe una crisis en la industria, pero claro, también hablamos de la música industrial. Yo siempre parto desde el punto de vista que lo importante es estar encima del escenario, disfrutando, alimentando siempre la ilusión de que salga bien y que haya siempre alguien nuevo a quien intentar emocionar. En ese sentido (tocando madera), va bien el panorama musical porque hay conciertos todos los meses y sigo disfrutando como el primer día.
Háblanos un poco del disco que acabas de presentar.
Bueno el “Quepin Quepan” es un trabajo que necesitaba hacer por petición y opinión, claro está, del público. Siempre me dicen que en concierto ganaba más que en disco de estudio y bueno, he hecho este disco en directo, con mi guitarra, con el respetable dando energía, y con mis canciones de siempre, y el resultado es un disco íntimo, entrañable, biográfico y con esa esencia clara que da tocar en directo.
¿Cómo te gustaría que fuera recordada tu música en el futuro?
Como un canto a la alegría, como una biografía más de un apasionado a la vida, con la intención de aportar algo al resto de vidas.