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Año IX - Madrid, viernes 4 de mayo de 2007
 
 
El blues argentino, una tradición que se renueva cada década
por Rafael Alba
 

En España, y en toda la comunidad latina, las principales estrellas del rock argentino se han ganado año tras año, el respeto incondicional de los especialistas. Aunque en muy pocos casos, Andrés Calamaro, por ejemplo, la buena prensa se ha traducido en éxitos de ventas. Claro que la influencia de Moris, Litto Nebia, Charly García o Celeste Carballo está presente en muchas de las canciones superventas de los últimos 30 años. Y la mina parece inagotable. Quizá porque se fundamente en la vitalidad de las raíces. En la inagotable escena del blues argentino, donde los nuevos nombres se confunden con los astros de siempre. Un manantial de músicas perturbadoras que hoy” “El Café de las Artes” se complace en presentar a sus lectores.



Celeste Carballo en una de sus últimas
actuaciones en Buenos Aires

Una de las formaciones más duraderas de
Los Redonditos de la Ricota

Por empezar con un nombre lleno de referencias que aún se mantiene con plena potencia creativa conviene reivindicar una vez más el trabajo de Celeste Carballo.

Una de las primeras roqueras femeninas del universo latino, sin la cuál quizá no habrían existido nunca Julieta Venegas o Cristina Rossenvige.

Celeste consiguió ser superventas allá por 1982, con “Me vuelvo cada día más loca”, un impactante disco, donde la tradición bluesera, plagada de referencias a la difícil vida cotidiana y la situación social y política, se mezclaba con una música potente de raíz y condición roquera. El éxito le permitió en la época ejercer de telonera de estrellas internacionales como Peter Gabriel, Bob Dylan o Santana. Otro de sus trabajos fundamentales de aquella década fue “Celeste y la Generación”, producido por Charly García. En los años dorados, esta cantante consiguió llenar en varias ocasiones el estadio Obras de Buenos Aires con capacidad para 40.000 personas.

Los avatares de las modas, la han apartado últimamente de las audiencias masivas, pero no de su fiel legión de fans, repartida por todos los países hispanoparlantes. Y también por Francia o Australia, sin ir más lejos. Esta Mercedes Sosa del blues, en cuya voz pueden percibirse los ecos de la gran Janis Joplin, sigue viva y bien. Y resulta francamente recomendable escuchar su trabajo actual, del que hoy les ofrecemos otra muestra.

Fabricio Rodríguez es otro bluesero del que conviene tener noticias. Virtuoso de la armónica y reputadísimo músico de sesión que ha compartido escenario y discos con los grandes de siempre en el rock argentino como León Gieco, el autor de “Sólo le pido a Dios”, un himno pacifista popularizado por la cantante española Ana Belén. Además, Fabricio también ha sido fundamental en el sonido de las nuevas luminarias de la escena bonaerense como “Divididos". Su trabajo personal, canalizado a través de Mr. Mojo, una banda con la que ha hecho varias giras por EEUU, ofrece menos concesiones a las músicas de mayor tirón comercial, pero se muestra en plenitud de furia, ritmo e impacto.

Y, para terminar esta selección, en la que a la fuerza quedan fuera muchos nombres igualmente recomendables, otras dos mutaciones del género: Los Redonditos de la Ricota, un combo creado por músicos que iniciaron su andadura en los sesenta y que dejaron una huella permanente e imborrable en el blues argentino, a través de sus múltiples formaciones y Agente Causante, los más nuevos y quizá la banda en la que el aliento del pop argentino de siempre se hace más perceptible.

   
   

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Fabricio Rodríguez, un nombre que empieza a ser conocido entre los "bluesmen" de EEUU

 

Agente Causante, el futuro del blues en Argentina

 
 
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