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Año IX - Madrid, viernes 8 de noviembre de 2007
 
 
Fania All Stars: “El eterno latido de la Salsa”
Por Rafael Alba
 


 

Hoy “El Café de las Artes” apuesta por la nostalgia para permitir a sus parroquianos retroceder en el tiempo 30 años y disfrutar del latido salsero de la década de los 70. Esa fue la época fundacional de una música bravía, elaborada por los músicos hispanos que, por una u otra razón, establecieron su residencia en EEUU. Un sonido que alcanzó el éxito cuando al astuto negociante Jerry Masucci se le ocurrió etiquetarlo bajo el nombre común de salsa y que representaron como nadie las “Fania All Stars”.

Está irrepetible y cambiantes banda de directo era, en realidade, un supergrupo formado por las principales estrellas de Fania, la discográfica que abrió las puertas de las listas de éxitos a esta espectacular mezcla de música cubana, panameña y portorriqueña, con el jazz latino de toda la vida y el sonido disco que arrasaba en todo el mundo en aquellos tiempos.

Sí Masucci fue el comercial sin escrúpulos necesario para que la grandeza de todos estos músicos reportara también junto al prestigio los, siempre necesarios, dólares, Johnny Pacheco, el gran flautista y arreglista dominicano sería el encargado de darle continuidad y solidez musical a un proyecto por el que pasaron luminarias del calibre de Celia Cruz, Ray Barreto, Ruben Blades (hoy ministro de Cultura en Panamá), Willie Colon, Eddie Palmieri o Tito Puente.

Y también, como no, “El Cantante”, Hector Lavoe. Un vicioso Sinatra latino de poca estatura y poderosa voz, cuya desgraciada biografía ha servido en los últimos tiempos para que el ilustre matrimonio que forman Jeniffer López y Marc Anthony haga caja a costa de su leyenda. Y también para que otros artistas de géneros teóricamente alejadas del que cultivaba Lavoe, como el más que célebre Andrés Calamaro, celebren su genio musical con sentidas versiones de alguno de sus clásicos, habitualmente compuestos por sus compañeros de “Fania All Stars”, como los ya mencionados, Willie Colon o Rubén Blades.

Lamentablemente, los recordatorios de esta época gloriosa de la música latina se han inscrito más en la primera opción, la de los Anthony, que en la segunda, la de Calamaro. Aunque también es justo decir que, si bien la película en la que se narra la biografía de Lavoe es propensa al sensacionalismo y ha sido duramente criticada por los músicos que compartieron escenario con el protagonista, la banda sonora del filme aguanta en pie y demuestra, con la excepción de la lamentable participación en el CD de la bella Jennifer, que hasta el bueno de Marc tiende a acercarse con respeto al origen musical del soniquete dulzón y barato que le ha permitido hacer fortuna.

Y hete aquí, que en “El Café de las Artes” hemos querido hacer justicia y reivindicar también a la Fania All Stars, aquel poderoso combo que convirtió “Pedro Navaja”, por ejemplo, en un éxito internacional y recordar, de paso, que la versión de este sonido que ha hecho ricos a matrimonios hoy célebres como los ya mencionados señores Anthony, o los muy celebres señores Estefan, se parece muy poco a la salsa legendaria.

Y, ¿Cómo sonaba la salsa legendaria? Nada mejor para saberlo que saborear los ejemplos sonoros que acompañan a este texto y que, sin más dilaciones introductorias, me permito ahora invitarles a escuchar.

Y verán como hubo mucho ¡¡¡¡¡¡¡azzzzzuccccaaaaarrrrrr!!!! y anticastrimo, por supuesto. Pero también que reducir el poder de esta banda sólo a esos dos tópicos sobados es poco menos que un crimen cultural...

¡¡¡¡¡¡¡¡Qué suenen esos timbales!!!!!!!
 
 
   

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