Digámoslo ya: Esto es un panegírico. Un artículo que se elabora para loor y alabanza del gran músico español Rodrigo García Blanca, el artista que hoy “El Café de las Artes” se complace en presentar a sus lectores. Un hombre peculiar a quien no dudamos en definir con el verdadero jefe, muy por encima de otros que se atribuyen el título, sólo gracias a la potencia de fuego promocional de la industria audiovisual estadounidense.
"El Jefe", es precisamente el título de la última entrega discográfica de este hombre barbudo que sólo puede conseguirse a través de la Red (www.efeeme.com). Y, aunque el tema en cuestión sea una referencia clara a cierto personaje de todos conocido que eludiré desvelar, he optado por aprovechar la circunstancia para poner un poco de orden y atreverme a decir que el simple hecho de que el nuevo disco de Rodrigo no esté incluido en ningún sello discográfico es, otra aberración más que anotar en el debe de la industria discográfica latina que, desde hace tiempo, sólo parece apostar por los modelos fabricados en, o a la imagen de, las plantas de producción de Miami.
Y eso que “Sólo pienso en ti”, una de las mejores canciones escritas nunca en castellano, según los críticos, ha sido objeto de multitud de versiones y ha conseguido escalar las listas de ventas iberoamericanas en unas cuantas versiones, más o menos, memorables.

Como por ejemplo, la realizada por el muy popular Miguel Bosé hace unos años, aunque para muchos quizá la más cercana al espíritu de esta balada romántica que describe las relaciones entre un pintor y su modelo
Más aún, si la macroeconomía latinoamericana no hubiera estado sometida tantas veces a las habituales descargas de inestabilidad que han empobrecido tantas veces a la población del subcontinente, es probable que el honrado guitarrista de sesión y directo en honor del cuál escribimos hoy estas palabras no hubiera recorrido cientos de veces los escenarios españoles en compañía de artistas tan dispares como Los Pekenikes, Karina, Juan Pardo, algunas folklóricas de fuste y un buen puñado de cantantes melódicos que hicieron dinero durante dos o tres temporadas. No lo hubiera hecho porque se habría convertido en multimillonario hace dos décadas y media. Fue entonces, cuando “Sólo pienso en ti” fue elegida como sintonía de un “culebrón” de gran éxito en Venezuela y se convirtió en superventas. Los derechos de autor fueron millonarios. Pero los cobró en bolívares justo después de una devaluación.
Resulta imposible hablar del Jefe sin mencionar a sus compinches: Canovas, Adolfo y Guzmán. Otros tres artistas de talla que irán pasando por aquí. El gran grupo de culto español que sólo hace un par de años tocó en directo por primera vez, cuando Emi editó “Gran Reserva 30 años”, una recopilación altamente recomendable en la que se celebraba el trigésimo aniversario de la edición de “Carrusel” el primer disco de la banda.

Desde entonces, su prestigio les ha permitido mantener una cierta actividad en festivales de prestigio, donde no resulta raro ver al cuarteto mezclado con grandes estrellas internacionales del pop y del jazz. Nada que ver con otros históricos que explotan, con más o menos éxito, los circuitos de la nostalgia.
Pero no es nuestro propósito hoy, hablar de esta gran banda. De modo que volvamos a lo nuestro. A los cuatro discos en solitario que ha editado Rodrigo en sus cuarenta años de carrera. “Canciones de amor sátira”, “Rodrigo”, “Solera Reservada” y “El Jefe”, cuatro joyas absolutas que no deben dejar de buscar. Hay tantas canciones memorables en su interior que resulta imposible hacerse una idea con la escucha de la mínima selección de cuatro temas a la que acompaña este texto laudatorio. Pero, al menos, podrán hacerse una idea de la magnitud de la obra musical de este “jefe” que sigue vivo y bien y que, además, tiene tiempo para escribir y publicar algunos libros, cuya lectura también les recomiendo desde aquí.
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