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Año IX - Madrid, viernes 11 de mayo de 2007
 
 
Zona Cero: La Alternativa colombiana
Por Rafael Alba
 


 

La música moderna de Colombia tiene algunos ilustres superventas como Juanes o Shakira y una potente escena de hip hop que, en demasiadas ocasiones, suele presentarse en los medios especializados como la representación del verdadero latido sonoro del país. Pero esa visión, interesada y matizada por el éxito conseguido en EEUU por los latinos para calentar al microondas que prepara la industria de Miami, sólo oculta la realidad. La verdadera realidad de un país, aún roto por la violencia y el narcotráfico que se escucha en los sonidos cercanos al punk de Zona Cero. Un interesante grupo de furioso punk melódico en castellano a quien hoy el Café de las Artes se complace en presentar.

Mucho antes de tener disponible un cd en las tiendas Zona Cero ya cosechaba un éxito espectacular en sus directos. Ceremonias que, como casi todo lo que puede escucharse de este estilo en Latinoamérica, encuentran su origen en la vitalidad del viejo rock radical vasco. El éxito obtenido pues por Momentos Fugaces, su primera referencia en cd editada por la independiente Cachalote Music, era de esperar. Y, a la vez ha sorprendido un tanto a una industria, cada vez más a la defensiva y con la megalómana idea de controlarlo todo con la ayuda de la televisión.

Pero las zonas de combate suelen producir guerrilleros del ritmo por toneladas. Y, sin duda, la ciudad de Medellín es un territorio propicio para ello. Esta controvertida ciudad colombiana se ha convertido en los últimos tiempos en el reducto fundamental de toda la región de las viejas esencias hardcore y punk. Y, precisamente, allí fue donde Zona Cero, un combo formado en Bogotá, sin embargo, consiguió doctorarse en las duras y exigentes cátedras de este ancestral estilo, cuyos horizontes han conseguido ampliar, además, gracias a la formidable intención melódica de su trabajo y a unas letras un tanto menos monocordes de lo habitual.

 
 

Según la propia visión que Zona Cero ofrece de su historia, el origen del grupo es muy clásico. La vieja historia de tres amigos, dispuestos a formar una banda que consiguen ensayar en la casa de uno de ellos. Lo mismo que los Beatles, los Rolling Stone o los Sex Pistols o los Clash, sin ir más lejos.

Así fue como el trío inicial, formado por Camilo Suescun (guitarra), Oscar de Castro (batería) y Francisco Gallo (bajo) se puso manos a la obra. Después, Camilo dejó a un lado su instrumento para concentrarse en cantar y reclutaron a Carlos Castaño, que tocaba el bajo en Ataque en Contra, otra banda seminal de esta escena. Con esa formación obtienen los primeros indicios de que lo suyo va a tener repercusión y consiguen colocar cuatro canciones en el recopilatorio “NYC Bogotá Threat”, en el que se presentaba una selección de bandas de hardcore de New York y Bogotá.

Sin embargo, esos primeros éxitos provocan los primeros roces, ante la idea de evolucionar que matenía la mayor parte del grupo y la de mantenerse en los límites estrictos del género que profesaba Francisco Gallo, quien finalmente optó por abandonar la banda. Su sustitución por Rodrigo Mariño parece uno de los momentos definitivos para que Zona Cero empezara a encontrar su propia personalidad, basada en una mayor amplitud rítmica y unos textos más personales aunque, curiosamente, consiguieron el apoyo incondicional de los difíciles, por puristas, seguidores del hardcore y el punk en Venezuela.

Antes de grabar su primer disco y de conseguir consagrarse definitivamete como la cabeza visible del movimiento, el grupo realizó otro importante fichaje, David Rugeles, especialista en samplers y música electrónica que le ha dado el último toque al personal sonido del grupo.
   
   

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