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Año VII - Madrid, viernes 21 de abril de 2006
 
Entrevista
 
Alfredo Jaeggli, senador nacional de Paraguay por el PLRA*
 
“El Mercosur para nosotros fue un balde de agua fría”

Por Norma Domínguez

 

El que puede ser uno de los candidatos de una oposición paraguaya que trata de unirse para intentar derrotar al incombustible Partido Colorado (61 años en el poder), es muy crítico con el Mercosur y con su propio país, del que dice que está igual que hace 60 años. Jaeggli señala que la sociedad paraguaya está desencantada y escéptica y por eso no reacciona. A eso hay que sumar que el país no ha sufrido un crash como el de Argentina y por eso no “renace”. Este senador fue el único que apoyó al general Lino Oviedo y, si por él fuera, el ex golpista sería quien liderara la candidatura única de toda la oposición.

- ¿Cómo está la situación política de Paraguay actualmente?

- Yo le puedo decir que Paraguay hoy está como hace 60 años. Es dirigista, el gobierno es estatista, se dicen agraristas pero cada vez está peor el campo. Son los modelos keynesianos de la década del 50, de la posguerra. Y el populismo y la hegemonía de un partido –con parte también de los militares–. Es la derecha fachista que conocemos: partido, Fuerzas Armadas y Poder Ejecutivo.

- ¿Pero todavía las Fuerzas Armadas tienen injerencia en el Poder Ejecutivo?

- Menos ya desde 1989. Pero todavía sigue existiendo el modelo intacto: empresas públicas que alojan a todos los parientes de los gobernantes. Se imagina que siendo que hace 60 años que gobierna el Partido Colorado, entonces están los abuelos, los hijos ¡y los nietos! El 87% de todo el presupuesto nacional se destina a gastos personales y el 52% del PIB lo maneja el Estado. Esa es la caricatura de lo que es hoy el Paraguay.

- ¿Cómo se explica que la situación del país se encuentre entonces relativamente estable?

- Porque estos países chicos, como el nuestro, si no tienen grandes cambios, y no caen, se mantienen. Yo creo que es peor que se mantengan porque preferiría que haya un deterioro grande rápidamente para que la gente quiera el cambio. Paraguay podría mantenerse por años y años de esta manera. El problema es justamente el no cambio. Cuando nosotros, los opositores, hacemos un gran esfuerzo y reunimos 40.000 personas, o hacemos un gran esfuerzo para cambiar, sabemos perfectamente que todo no va a cambiar.

 - ¿Y la oposición está verdaderamente coordinada, unida?

- Nuestra oposición se ha perdido frente al sistema porque la oposición cree también en el modelo estatista, dirigista y colectivista. Entonces es muy difícil hacer oposición al modelo. Nuestra oposición es a la persona dentro del Poder Ejecutivo. Hacemos una oposición personalista y decimos “el presidente no es bueno, no cumple”. La oposición que tenemos que hacer es al modelo económico: a nosotros qué nos importa si está Nicanor, Wasmosy, Oviedo o Rodríguez… El problema serio es que la oposición no se da cuenta que lo que debemos atacar es el modelo económico, porque venga quien venga, si no hay un cambio en el modelo económico, no va a variar nada.

 - ¿Y la ciudadanía demanda cambio en el modelo económico?

- A la ciudadanía no le llega nuestro mensaje porque nosotros queremos, en el fondo, lo mismo que quiere el Partido Colorado.

- Pero si una situación es como usted me la describe, generalmente la sociedad reacciona. ¿Por qué no reaccionan los paraguayos?

- Porque los deterioros son tan graduales y mínimos, que nunca llegan a hacer un ‘crash' como pasó en la Argentina, o en Chile. Chile es el ejemplo: se pulverizó y pudo renacer. Paraguay es muy conservador y la gente no reacciona. Por ejemplo, en nuestro país, de los 200 años de independencia de España, 98 años fueron manejados por cinco gobernantes déspotas. Eso nos caló e hizo que no creyéramos en la libertad. La educación en el hogar es una educación sin libertad, al joven no le dejan hablar, no lo dejan pensar. Hasta hace relativamente poco tiempo existía el castigo corporal en las escuelas; la maestra te daba un reglazo ¡y vos no podías decir nada! En el Ejército, para las Fuerzas Armadas, el soldado era un esclavo, podía ser torturado y golpeado y no podía reaccionar. Nuestro país, por culpa de la mediterraneidad, no asimiló las ideas extranjeras, como sí lo hicieron la Argentina, el Uruguay, Brasil. Nosotros nos quedamos aislados y nos aislamos, justamente, de la modernidad.

- ¿Por qué Paraguay siempre aparece como la gran incógnita de la política sudamericana? En el sentido de que no hay información visible sobre la situación del país, resulta difícil trazar escenarios…

- Porque somos tan poco importantes y tan poco necesarios para los grandes países que nos rodean. Bolivia está muy lejos de Paraguay aunque esté en el límite. ¿Por qué? Porque el Chaco paraguayo aloja al 1% de toda la población del país; casi, casi no es paraguayo porque tiene apenas 100.000 habitantes y los otros 5,9 millones están en las otras regiones. Nosotros somos vecinos de Brasil y Argentina y estos dos países tienen sus grandes problemas y nunca hicieron caso del Paraguay. Estamos aislados. Y cuando se habla de la solidaridad internacional es falso, no existe. Somos tan poco importantes, que en esta reunión internacional en la que participo (el Congreso Relial, en Porto Alegre) ni siquiera salimos en los índices (¡ni entre los más corruptos!), porque nos caímos de los índices. Están Perú, Venezuela, pero nosotros no existimos; no nos miran.

- Me habla de los países vecinos –Brasil, Uruguay, Argentina- que justamente conforman con ustedes el Mercosur. ¿Qué implica este bloque sudamericano para Paraguay?

- El Mercosur para nosotros fue un balde de agua fría. Pensamos que realmente la integración iba a ser sincera, que iba a ser una integración no sólo económica, sino también de circulación de personas. Y no fue así. Al principio se entendió así y después nos dimos cuenta de que tanto la Argentina como Brasil no cumplieron con el acuerdo que implicaba el Mercosur: no nos dejaron ingresar nuestros productos (sea por barreras fitosanitarias u otras) mientras ellos sí pudieron ingresar todos sus productos con arancel cero. Nosotros nos vimos obligados a pagar un impuesto más alto que el que pagábamos en los productos de extra-zona. Por ejemplo, Brasil nos cobró hace un tiempo, unilateralmente, un impuesto por el paso de nuestra soja; la Argentina no nos permite actualmente exportar libremente nuestra carne a Chile (que es la única carne de la región que no tiene aftosa), limitándonos a 20 camiones semanales los envíos. Eso es increíble, pero, ¿a quién le lloramos?

-Esta visión que me trasmite sobre el Mercosur , ¿también la comparte el Ejecutivo?

- No. Yo como liberal le estoy diciendo que si fuera el Ejecutivo, lo primero que haría con Paraguay es salirme del Mercosur. No nos sirve. Me iría al ALCA, a otros acuerdos. Pero yo no quiero un Mercosur que a mí me obligue a tener un arancel externo común alto, que me obligue a comprarle a mis vecinos y que no me garantice la venta de mis productos. Además, el 70% de la exportación de Paraguay es soja, y soja nos va a comprar Brasil, Argentina o Europa porque es un commodity . Quiero un Paraguay con libertad económica, con bajos impuestos, casi una zona libre de comercio, industria y finanzas.

- ¿Cómo están las relaciones bilaterales con Argentina? Lo pregunto a partir de las protestas que surgieron por el tema de las papeleras uruguayas…

- Las relaciones con Argentina y con Brasil no son sinceras. Hay mucha hipocresía. Argentina prohíbe a Uruguay la construcción de una papelera, sin embargo tiene una papelera frente a Ciudad del Este, sobre el Río Paraná, que hace 40 años que está y que es la más contaminante de este río. Brasil no nos deja exportar nuestra soja sin arancel. Cierra su frontera en Ciudad del Este (dice que por contrabando) cuando por muchísimos años nuestras fronteras estuvieron abiertas para los productores brasileros. Entonces, nuestras relaciones con Argentina y Brasil se están deteriorando porque nosotros no tenemos un gobierno serio. No sabemos qué hacer como país, zigzagueamos, y ese es nuestro gran problema.

- Hábleme de la base militar de EEUU en Paraguay

- El Poder Ejecutivo manejó la posible instalación de una base norteamericana, pero en su momento no se animó a decir sí. Nosotros tenemos que decidir qué rumbo tomar: si vamos a ser un país libre e independiente o si vamos a resignarnos a ser hijos de Brasil o de Argentina. Si queremos tener fuerza, por qué no vamos a pedir ayuda a EEUU. Yo digo que sí, que siempre dentro de las reglas de la democracia podríamos dejar que EEUU tenga una base; para nosotros va a ser una seguridad y además nuestros dos hermanos (Brasil y Argentina) nos van a respetar más.

- La instalación de esa base tenía que ver con la amenaza terrorista. ¿Existe amenaza terrorista en Paraguay?

- No existe. Yo creo que EEUU, su diplomacia externa, piensa que Paraguay puede ser un país neutral entre Argentina, Bolivia y Brasil, dado que los tres países han girado para la izquierda y son todos anti-norteamericanos. Para equilibrar las fuerzas, Washington propuso a Paraguay la creación de una base y el Gobierno no fue lo suficientemente fuerte como para decirles que vengan. Dudó y eso también nos hace mucho daño. Yo no creo que no nos convenga que vengan a poner una base aérea. Hoy no hay base y hasta ahora lo único que han venido a hacer son servicios sociales. Creo que fue una oportunidad que perdió Paraguay.

- ¿Qué grado de aceptación tiene hoy Duarte Frutos?

- Las últimas mediciones sobre Duarte Frutos están por debajo del 30%, cuando antes llegó a tener una aceptación del 70%. Duarte Frutos es un gobernante, como muchos otros, desperdiciado. Porque es un hombre joven, sin vicios, dinámico. Es el primer presidente de todo este período (Colorado) que llegó sin fraudes. Es un mandatario que nos sacó de un default técnico, con la ayuda de la oposición y especialmente del partido liberal. Pero él no se da cuenta que las reformas tienen que ser más profundas. Que tiene que haber un cambio de modelo económico. Lo único que quiere es maquillar la institucionalidad actual, que es un estado dirigista, centralista, estatista y que ya no está acorde a los seis millones de habitantes que tenemos. Es un estado para cobrar más impuestos, para seguir haciendo política de la forma que la hacen.

- Vuelvo a la sociedad ¿no reacciona?

- Creo que la ciudadanía ya está desesperanzada y escéptica y ya no sabe exactamente cuál es el fallo de Duarte Frutos, pero sabe que no le trajo el bienestar que le prometió. No hay más trabajo; miles de paraguayos por mes encuentran como única solución el aeropuerto para irse mayormente a España. Tantos pasaportes son requeridos que no existe la posibilidad de darlos a todos: solamente el año pasado salieron 50.000 personas y en lo que va del año ya se fueron más de 20.000, y los que se van son justamente los jóvenes, los emprendedores. Claro que también nos hacen un favor, porque las remesas de todos los paraguayos que están trabajando en Argentina, España, EEUU, representan, después de la exportación de soja y de carne, el tercer rubro de ingreso de divisas.

- Frente a este escenario de desocupación y desigualdad, ¿existen reacciones desde sindicatos, ONGs, movimientos sociales, instituciones?

- Nunca los sindicatos fueron fuertes en Paraguay porque en los 35 años de dictadura (Alfredo Stroessner: 1954-1989), el dictador lo único que hizo fue debilitar a los sindicatos. Las asociaciones civiles y las organizaciones son muy débiles. Todos somos muy escépticos. Por eso cuando le digo que la oposición logró un meeting de 40.000 personas es un gran éxito, porque mover a toda esa gente (desesperanzada, sin plata siquiera para su pasaje) es muy difícil. Creo que movimientos no va a haber. El deterioro se va a ir dando y cuando Duarte Frutos termine su mandato, Paraguay va a estar mucho más pobre que ahora.

- ¿Y los movimientos campesinos que habían empezado a surgir?

- No pasa absolutamente nada. Son agrupaciones que sistemáticamente son compradas por el Poder Ejecutivo. Hacen una marcha, traen 5.000 personas, se les da un crédito para el algodón o lo que fuera, de un millón de dólares, los dirigentes se reparten el dinero más o menos y ahí se terminó todo. No tienen una idea concreta, no están unidos…

- ¿Y desde la oposición, piensan en trabajar para la sucesión de Duarte Frutos? ¿Surgen figuras presidenciables? ¿Trazan estrategias?

- Hoy más que figuras hay una promesa de una convergencia de toda la oposición para vencer al Partido Colorado. Pero no tenemos ya líderes, como fue el general Oviedo. Oviedo está preso. En este momento hay una oposición que sabe que tiene que ir unida, pero todavía no sabemos quién va a ser el candidato. Falta todavía mucho. Tenemos un precandidato en el PLRA (Partido Liberal Radical Auténtico), que es un muchacho que estudió en Alemania, un senador joven que se llama Carlos Mateo Balmelli. También se habla del hermano de “Yoyito” Franco, que es Federico Franco.

 - ¿Y “Yoyito” Franco, que fue candidato y vicepresidente?

- Está posiblemente encabezando una lista de senadores. Ha dado un paso al costado y dejó la presidencia del PLRA a Blas Llano, un diputado joven. Creo que van a salir otros dos candidatos del partido liberal (posiblemente uno de ellos sea yo) y otros candidatos de la convergencia. Estamos viendo el sistema a adoptar para definir un candidato de toda la coalición.

- ¿Y Patria Querida, que apareció como una alternativa en las elecciones pasadas?

- Patria Querida es un partido nuevo que se creó alrededor de la figura de Pedro Fadul, un empresario joven, pero así como surgió y perdió, es difícil su fortaleza porque no tiene estructura política como tenemos nosotros, que tenemos senadores, diputados, concejales, intendentes, gobernadores. Fue coyuntural.

 - ¿Si lograsen tener tres o cuatro figuras para esta convergencia que me dice, harían elecciones internas?

- No. Vamos a establecer un sistema, con encuestas, y vamos a dejar al candidato que esté mejor. Y no vamos a ir fraccionados. Queremos que toda la oposición lleve a un candidato.

- ¿Cómo están hoy las fuerzas dentro del Senado?

- Dieciséis senadores colorados, 12 senadores liberales, siete de Patria Querida, siete del oviedismo, dos de Filizzola (ex intendente de Asunción que ahora responde al oficialismo) y un senador del viejo Encuentro Nacional.

- Con respecto a esta convergencia que están armando, ¿ustedes estarían dispuestos a ir aliados con Oviedo?

- Sí. Yo creo que lo más importante para el año 2008 va a ser la alternancia. Nosotros, sea como sea, tenemos que conseguir la alternancia.

- ¿Pero Oviedo no podría ser contraproducente, si realmente quieren renovar la política paraguaya?

- Se da hoy que Oviedo está preso y que su partido se está moviendo de manera muy diferente a las órdenes de Oviedo. Aunque es un partido personalista, estamos conviviendo, votando, con las mismas ideas, y hasta ahora todo va bien. El asunto está en encontrar un candidato que aprueben los tres partidos.

- ¿Los tres partidos son PRLA, Patria Querida y Unace (Unión Nacional de Colorados Éticos)?

- Sí.

- Por los números que me da, la oposición tiene mayoría en el Senado. ¿Votan como oposición unida o puede pasar que el voto se mercantilice?

- El primero y segundo año el país estaba en default y logramos hacer arreglos con el Ejecutivo muy interesantes. El primer año, yo fui presidente de la bicameral de presupuesto y logramos un acuerdo con el FMI y tuvimos un superávit de 100 millones de dólares (que para nuestro país es muchísimo); refinanciamos las deudas y acordamos con el Ejecutivo hacer ciertas reformas en cuanto a jubilaciones públicas, entre otras cosas. El PLRA se empezó a alejar del Ejecutivo cuando quisieron hacer una ley de adecuación que implicaba poner un impuesto a la renta personal y otros impuestos para subir la presión tributaria del nueve al 12 ó 14%. Nosotros no creímos necesario implementar esa ley cuando el gasto era tan desparejo y los gastos personales llegan a un 85% y no existe espíritu de bajarlos. Ahí comenzó la desunión de la oposición y luego el Ejecutivo hizo arreglos con tres senadores nuestros y tres de otros partidos pequeños y logró la mayoría en el Senado y eligieron a Filizzolla como presidente del Congreso.

- ¿Cómo se recompuso entonces la oposición?

- Se recompuso en estos últimos meses y de nuevo tenemos mayoría.

 - Ustedes dicen que están dispuestos a negociar con el oviedismo. ¿Patria Querida también?

- También.

 - Y si Oviedo quisiera volver y ser candidato, ¿lo llevarían como candidato de esta convergencia?

- Yo personalmente sí. Si nosotros creemos en la democracia, tenemos que acatarla. Y la democracia está tan bien concebida, que sería solamente por cinco años. Lo peor que podría suceder son cinco años de gobierno. Hace diez años que pasó lo que pasó con Oviedo (1) y todavía no salimos de él. Hubo un crimen de por medio y yo fui el único senador defensor de Oviedo para que no se rompiera la poca institucionalidad y eso me costó que el PLRA me llevara al Tribunal de Conducta y hoy mi propio partido se da cuenta de que yo tenía razón. Mi partido es aliado del general Oviedo y estamos haciendo fuerza para que los procesos judiciales de Oviedo sean correctos. Hoy se está pisoteando todo el proceso.

- ¿Piensan trabajar para lograr la amnistía de Oviedo, como lo piensa Perú con Fujimori?

- Lo bueno de la política es que es el arte de lo posible. Y esa posibilidad existe. ¿Por qué no? Justamente mi pelea con el partido liberal, en el momento que yo era senador, fue porque a las apuradas cambió las reglas del juego para que ya no haya amnistía del Poder Ejecutivo. Cuando se dieron cuenta de que era posible que gane gente que se adhería a Oviedo y que lo iban a amnistiar, automáticamente cambiaron las reglas y yo no voté eso. Creo que si en la Constitución estaba esa posibilidad, tendríamos que haber aguantado. Pero eso ya pasó. Ahora hay que mirar para adelante.

 - ¿No piensa que con Oviedo como presidenciable podría darse un giro hacia el populismo en Paraguay?

- Estoy seguro que puede suceder y tengo mucho temor. Pero yo soy una persona y la democracia es otra cosa. Si la ciudadanía cree que Oviedo es la persona que la va sacar de la pobreza, bueno, que pruebe. Hace rato que le decimos al pueblo: “yo voy a decidir por ustedes”. Y así no va.

- ¿Y el PLRA cree que Oviedo puede ser la persona que resuelva los problemas de Paraguay?

- Nosotros en el partido creemos que no, y últimamente tenemos ciertas ideas liberales en cuanto a la economía. Creemos que tenemos que privatizarnos, que bajar los impuestos. Nos hemos aggiornado mucho. No sé qué piensa Unace. Pienso que Patria Querida nos va a seguir en ese sentido. Aunque creo que hay una gran diferencia entre el PLRA y la experiencia de Oviedo; de todas maneras hay algo más importante que es llegar a la alternancia. 61 años es demasiado. Yo recuerdo que Truman y Roosevelt se sentaban en la misma sala con Stalin. ¿Por qué? Porque había algo más importante que era derrocar a Hitler. Y bueno, vamos a tener que aguantarnos y ver qué vamos a hacer. Yo estoy seguro de que entre todas las fuerzas, el partido liberal es el que realmente podría liderar esta convergencia.

 - ¿Qué popularidad tiene Oviedo actualmente?

- Hoy no tiene tanta popularidad. Pero no sabemos si libre no tendría mucha. Oviedo es un hombre muy trabajador, que sabe hablar muy bien el guaraní, que es incansable y recorre los pueblos a caballo. Nuestros pueblos todavía demandan un caudillo.

 (1) En 1996, el general Lino Oviedo, que ya tenía aspiraciones presidenciales, fue relevado de su puesto como jefe del Ejército y fue sentenciado a 10 años de cárcel por intento de golpe de Estado. Posteriormente, el presidente Raúl Cubas le perdonó y poco después el vicepresidente, Luis María Argaña, fue asesinado y las acusaciones recayeron sobre Oviedo, quien huyó a Argentina y luego a Brasil. Actualmente, Lino Oviedo está preso.

* Entrevista realizada en el marco del Congreso de la Red Liberal de América Latina celebrado en Porto Alegre (Brasil) del 31 de marzo al 3 de abril de 2006.

 
 

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