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Año VII - Madrid, viernes 21 de julio de 2006
 
Entrevista
 
José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA)
 
"Con mandatos más claros las organizaciones internacionales se ajustarían mejor a la realidad"

Por David Penado

 

José Miguel Insulza ha estado esta semana en Madrid para participar en el Encuentro Iberoamericano sobre Migración y Desarrollo con el objetivo de buscar la forma en la que los gobiernos de la Comunidad Iberoamericana puedan gestionar mejor un fenómeno que, tan sólo en 2005, afectó a 25 millones de personas en América Latina y Caribe.

Insulza, que en 1981 se vió obligado a exiliarse en México con motivo de la cruenta dictadura militar en su país, Chile, contempla esta cuestión con una especial sensibilidad y es consciente de la necesdidad de que la comunidad internacional se involucre más a fondo en la búsqueda de soluciones a un problema global que, como tal, habrá de gestionarse desde los órganos multilaterales. Insulza, que llegó a la Secretaría de la OEA después de registrarse el empate en las primeras cinco rondas de votaciones actúa buscando consensos y habla con cautela, midiendo las palabras. Parece como si la vida le hubiese enseñado a no ganarse enemigos innecesarios.

Después de una jornada frenética, Insulza se muestra cansado, incluso parece aquejado de una leve molestia respiratoria. Sin embargo, una vez entra en las preguntas parece perder el sentido del tiempo. En ocasiones, se mueve de su asiento, se levanta, se acerca al entrevistador y se sienta de nuevo, pero esta vez, más cerca de él. Se diría que su objetivo último es el de acercar la labor de las instituciones, como la que representa, a la realidad de las personas.

- Dentro de la OEA parece existir un debate en torno a si debe permanecer como un organismo específicamente regional o si por el contrario debería apostar por una colaboración más estrecha con otros Organismos Internacionales (OO.II.). Usted parece defensor de esta segunda postura. En cierta medida, podríamos interpretar este encuentro en ese sentido, ¿no es así?
- Sí, pero, ahora no es una excepción. Yo he dicho siempre que los OO.II. últimamente predican a los gobiernos la gobernabilidad y, sin embargo, tienen problemas serios de gobernabilidad y de coordinación. Creo que más allá de la importancia que toda la estructura política internacional tiene para la paz mundial y para la cooperación entre las naciones hay una cantidad enorme de duplicaciones, una cantidad enorme de inefeciencia, y una cosa que de pronto la misma tarea la están cumpliendo tres o cuatro organismos al mismo tiempo y en los mismos planos, cada una con su camiseta bien puesta. Yo creo que eso es equivocado. Creo que nosotros tenemos que hacer un trabajo conjunto. Yo, por ejemplo, no le pido a mi gente que haga ningún estudio sobre temas sociales. Porque eso lo hace la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Y sobre temas económicos y financieros nos informa el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario (FMI). O el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Por ejemplo, nosotros en el BIRD estamos trabajando bien con Luis Alberto Moreno en integrarnos precisamente en el tema de gobernabilidad, porque tiene dimensiones económicas, tiene dimensisones políticas. Creo que realmente podríamos ser mucho, mucho más eficientes.

- Coincidiría, por tanto, un poco con el presidente colombiano Álvaro Uribe cuando con motivo de la última cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, dijo que existía tal hiperinflacción de cumbres que parecería que el objetivo último era pasearse por el mundo y hacerse la foto...
-Bueno, en cuanto que un presidente lo plantea, parece que todos están de acuerdo... Pero yo creo que si yo pudiera darles algunas recomendaciones es que una cumbre la dediquen a esto, que la dediquen a discutir a fondo como se coordinan mejor en las cumbres de OO.II. Porque creo, repito, que con mandatos claros, los OO.II. tendrían que ajustarse a esta realidad.

- La OEA acaba de firmar un convenio de cooperación con España. ¿Nos podría decir algo más sobre este acuerdo?
- Mire, España es un observador en la OEA y yo diría que de aquellos que yo quisiera pasar a una categoría más alta, de miembro asociado no regional..., una cosa por el estilo, junto con algunos otros que nos han ayudado mucho. Suecia, también nos ha ayudado mucho, está España, nos ha ayudado Noruega, Francia, Italia. Ahora, por lo tanto, tenemos ya una colaboración importante y España nos ayuda mucho. Lo que hemos hecho ahora es para asegurar una continuidad en esto, crear un fondo, sobre la base del cual ellos y nosotros podemos recurrir a ese fondo para financiar proyectos. Ellos ya nos financian proyectos, pero ahora será con un flujo mucho más constante y los recursos van a estar adscritos a estos fines que hemos acordado y sobre los cuales van a pasar a trabajar ahora. Y yo estoy tratando de entusiasmar a otros países con esta historia a ver si hacen lo mismo.

- Precisamente, su organización estaba revisando la situación financiera. Este tipo de problemas son una constante en los organismos internacionales. En su opinión, ¿qué se podría hacer?
- Mire, yo pienso que debería haber algunas formas de financiarlos más permanentemente. Lo que pasó en la OEA fue simplemente que en un momento determinado se congelaron las contribuciones y estuvieron congeladas por muchos años. Eso naturalmente desvalorizó la cuota grandemente, los países siguieron poniendo plata pero en proyectos específicos.

- Vamos, ¿algo así como sucede en la ONU?
- Exacto. Lo que resultó en que al ser mucho más grandes las contribuciones especifícas y mucho menor el fondo regular, por lo tanto, la institución tuvo menos autonomía.

-¿Cómo se podría involucrar más acorde a EEUU en las necesidades de financiación de estos organismos?
-A nosotros nos pone algo así como el 60% del presupuesto.

- Pero debería poner más...
- De acuerdo con una distribución matemática debería ser un 72%, pero entonces se sentiría un poquito incómodo. Yo creo que el 60% es lo que corresponde y lo sigue poniendo. La verdad es que yo no he tenido ningún problema ni de atrasos, ni de dificultad. Además también EEUU pone una cantidad importante en recursos específicos.

- Volviendo al tema de las migraciones, ¿por qué no se aborda seriamente la libre circulación de personas entre los países? Máxime cuando esta medida tendría un impacto más profundo en la reducción de la pobreza que cualquier otra, como la eliminación de los subsidios agrarios.
- Todas esas cosas se podrían hacer, pero conspira mucho el corto plazo. Algún economista dijo que el largo plazo no existe y con la rapidez de las comunicaciones y la volatilidad de la acción política hoy día uno casi podría decir que en el plazo mediano también es difícil hacer las cosas. ¿Qué estoy diciendo? Que probablemente en teoría económica usted podría tener razón, pero en la medida en que uno percibe que si liberaliza la inmigración entre países tan desiguales, de pronto se va a producir una avalancha gigantesca. Fijese usted que EEUU tiene 40 millones de inmigrantes en 300 millones de emigrantes. Eso le da algo así como... un poquito más del 10%. O sea, más del 10% de la población estadounidense es migrante y el promedio mundial ¡es 2,9%! Uno entiende, que bueno sí, la libertad, la democracia, todo lo demás, pero regulemos esto de manera que no siga... Ni siquiera ellos se plantean disminuirlo, plantean la necesidad de, por lo menos, regularlo. Ahora, a mí no me gustan los mecanismos que buscan. Diría que algunos son profundamente equivocados, incluso de buena voluntad, como eso de decir que si tienes tantos años puedes legalizarte ya, si tienes menos años tienes que ir a la frontera a legalizarte... ¿Usted se imagina a tres millones de personas yendo a la frontera a legalizarse? Eso es otra cosa, que no me guste el tipo de solución, pero el problema lo entiendo.

- Aún recientemente, usted manifestó su sorpresa porque un tema tan importante como la migración parece que no tenía el suficiente peso en la agenda de la OEA e instó a los dirigentes a que le dieran más importancia. ¿Podría ser más concreto?
-Claro, porque los problemas fundamentalmente que se ven en los OO.II. sobre la migración son problemas más bien técnicos o problemas de derechos humanos. Problemas técnicos cómo se hacen las remesas y ese tipo de cosas naturalmente se ven en el BID y en otras partes. El problema medular es que no se ve la discusión sobre políticas migratorias, porque cada país se reserva su política migratoria y yo coincido con lo que dijo esta mañana el presidente Zapatero que debería haber alguna coordinación y deberíamos ubicarnos todos más o menos en la misma línea. Facilitar o no facilitar, ayudar o no ayudar, hacer discriminación o no hacerla. En esas materias no tenemos una política común en los OO.II. porque nunca la hemos tenido.

- Teniendo en cuenta su biografía personal, una persona que se tuvo que exiliar, supongo que esto le hace trabajar con una especial sensibilidad en torno a este tipo de temas....
-Soy muy sensible a eso, ¿no? Porque efectivamente...., la vida... La gente se esfuerza más cuando sale de su país, porque lo pasa mucho más mal. La vida es difícil. ¡El día es difícil! El mes es casi impensable y el año es imposible.

- Otra de las prioridades de la OEA es el tratamiento de las minorías. Algunos analistas han manifestado su temor a que con el supuesto auge en Latinoamérica del indigenismo se produzca una suerte de racismo a la inversa...
-Bueno, la verdad, yo creo que estamos muy lejos de eso, si finalmente lo que se está pidiendo es un mínimo de no discriminación. En ningún caso, no hay ningún mecanismo que permita hacer la discriminación al revés.

- ¿Cómo valora la situación general de los procesos de integración en América Latina? Parece que el ALCA está retroceso, surgen alternativas como el ALBA...
- Mire yo creo que comparar el ALCA y el ALBA es como comparar peras y manzanas. El ALCA es un tratado económico y el ALBA es, si se quiere, una declaración de principios, más bien de política que de economía, pero que no tiene que ver con los instrumentos mismos que son los que estarían en el ALCA o en otros tratados. Yo creo que hay un cierto retroceso en América Latina, más bien porque se han demorado mucho los acuerdos. El ALCA ha estado en avances demasiados años, el Mercosur se ha demorado mucho en dar el salto, el Grupo Andino marca el paso. Y yo creo que en materias comerciales, en las materias económicas internacionales, uno tiene que siempre estar en movimiento. Todos admiran mucho a la UE, unos por una cosa y otros por otra, yo la admiro por su movimiento constante. Porque cuando no está pensando en alargarse está pensando en profundizarse y cuando no está pensando en liderar más cosas, está pensando en crear algún tipo de moneda única, y después la Constitución y Maastricht y... y lo que usted quiera. La Unión Europea (UE) siempre está en movimiento en dirección de sus objetivos y eso no lo ha tenido Mercosur..., no lo han tenido los organismos de integración sudamericana, y el ALCA lo empezamos a afinar en el 94, lo afinamos, el acuerdo, en el 98 y llevaban ocho años y no pasó. Ya no pasó. Entonces hay que pensar un ámbito para discutir qué cosa, qué hacemos, pero hacerlo de veras.

- Una última pregunta, respecto a las elecciones de México, la OEA felicitó en su momento al Instituto Federal Electoral (IFE) por la labor qué se ha hecho. Después de todo lo que está sucediedo, ¿habría que matizar esta felicitación?
-Vamos a ver lo que dice el IFE. No tenemos posición porque no fuimos observadores, y no podemos afirmar ni lo uno ni lo otro.

 
 

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