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José Miguel Insulza ha
estado esta semana en Madrid para participar en el Encuentro Iberoamericano
sobre Migración y Desarrollo con el objetivo de buscar
la forma en la que los gobiernos de la Comunidad Iberoamericana
puedan gestionar mejor un fenómeno que, tan sólo
en 2005, afectó a 25 millones de personas en América
Latina y Caribe.
Insulza, que en 1981 se vió
obligado a exiliarse en México con motivo de la cruenta
dictadura militar en su país, Chile, contempla esta cuestión
con una especial sensibilidad y es consciente de la necesdidad
de que la comunidad internacional se involucre más a fondo
en la búsqueda de soluciones a un problema global que,
como tal, habrá de gestionarse desde los órganos
multilaterales. Insulza, que llegó a la Secretaría
de la OEA después de registrarse el empate en las primeras
cinco rondas de votaciones actúa buscando consensos y habla
con cautela, midiendo las palabras. Parece como si la vida le
hubiese enseñado a no ganarse enemigos innecesarios.
Después de una jornada
frenética, Insulza se muestra cansado, incluso parece aquejado
de una leve molestia respiratoria. Sin embargo, una vez entra
en las preguntas parece perder el sentido del tiempo. En ocasiones,
se mueve de su asiento, se levanta, se acerca al entrevistador
y se sienta de nuevo, pero esta vez, más cerca de él.
Se diría que su objetivo último es el de acercar
la labor de las instituciones, como la que representa, a la realidad
de las personas.
- Dentro de la OEA parece existir
un debate en torno a si debe permanecer como un organismo específicamente
regional o si por el contrario debería apostar por una
colaboración más estrecha con otros Organismos Internacionales
(OO.II.). Usted parece defensor de esta segunda postura. En cierta
medida, podríamos interpretar este encuentro en ese sentido,
¿no es así?
- Sí, pero, ahora no es una excepción. Yo he dicho
siempre que los OO.II. últimamente predican a los gobiernos
la gobernabilidad y, sin embargo, tienen problemas serios de gobernabilidad
y de coordinación. Creo que más allá de la
importancia que toda la estructura política internacional
tiene para la paz mundial y para la cooperación entre las
naciones hay una cantidad enorme de duplicaciones, una cantidad
enorme de inefeciencia, y una cosa que de pronto la misma tarea
la están cumpliendo tres o cuatro organismos al mismo tiempo
y en los mismos planos, cada una con su camiseta bien puesta.
Yo creo que eso es equivocado. Creo que nosotros tenemos que hacer
un trabajo conjunto. Yo, por ejemplo, no le pido a mi gente que
haga ningún estudio sobre temas sociales. Porque eso lo
hace la Cepal (Comisión Económica para América
Latina y el Caribe). Y sobre temas económicos y financieros
nos informa el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario (FMI).
O el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Por ejemplo, nosotros
en el BIRD estamos trabajando bien con Luis Alberto Moreno en
integrarnos precisamente en el tema de gobernabilidad, porque
tiene dimensiones económicas, tiene dimensisones políticas.
Creo que realmente podríamos ser mucho, mucho más
eficientes.
- Coincidiría, por tanto,
un poco con el presidente colombiano Álvaro Uribe cuando
con motivo de la última cumbre Iberoamericana de Jefes
de Estado, dijo que existía tal hiperinflacción
de cumbres que parecería que el objetivo último
era pasearse por el mundo y hacerse la foto...
-Bueno, en cuanto que un presidente
lo plantea, parece que todos están de acuerdo... Pero yo
creo que si yo pudiera darles algunas recomendaciones es que una
cumbre la dediquen a esto, que la dediquen a discutir a fondo
como se coordinan mejor en las cumbres de OO.II. Porque creo,
repito, que con mandatos claros, los OO.II. tendrían que
ajustarse a esta realidad.
- La OEA acaba de firmar un
convenio de cooperación con España. ¿Nos
podría decir algo más sobre este acuerdo?
- Mire, España es un observador en la OEA y yo diría
que de aquellos que yo quisiera pasar a una categoría más
alta, de miembro asociado no regional..., una cosa por el estilo,
junto con algunos otros que nos han ayudado mucho. Suecia, también
nos ha ayudado mucho, está España, nos ha ayudado
Noruega, Francia, Italia. Ahora, por lo tanto, tenemos ya una
colaboración importante y España nos ayuda mucho.
Lo que hemos hecho ahora es para asegurar una continuidad en esto,
crear un fondo, sobre la base del cual ellos y nosotros podemos
recurrir a ese fondo para financiar proyectos. Ellos ya nos financian
proyectos, pero ahora será con un flujo mucho más
constante y los recursos van a estar adscritos a estos fines que
hemos acordado y sobre los cuales van a pasar a trabajar ahora.
Y yo estoy tratando de entusiasmar a otros países con esta
historia a ver si hacen lo mismo.
- Precisamente, su organización
estaba revisando la situación financiera. Este tipo de
problemas son una constante en los organismos internacionales.
En su opinión, ¿qué se podría hacer?
- Mire, yo pienso que debería haber algunas formas de financiarlos
más permanentemente. Lo que pasó en la OEA fue simplemente
que en un momento determinado se congelaron las contribuciones
y estuvieron congeladas por muchos años. Eso naturalmente
desvalorizó la cuota grandemente, los países siguieron
poniendo plata pero en proyectos específicos.
- Vamos, ¿algo así
como sucede en la ONU?
- Exacto. Lo que resultó en que al ser mucho más
grandes las contribuciones especifícas y mucho menor el
fondo regular, por lo tanto, la institución tuvo menos
autonomía.
-¿Cómo se podría
involucrar más acorde a EEUU en las necesidades de financiación
de estos organismos?
-A nosotros nos pone algo así como el 60% del presupuesto.
- Pero debería poner
más...
- De acuerdo con una distribución matemática debería
ser un 72%, pero entonces se sentiría un poquito incómodo.
Yo creo que el 60% es lo que corresponde y lo sigue poniendo.
La verdad es que yo no he tenido ningún problema ni de
atrasos, ni de dificultad. Además también EEUU pone
una cantidad importante en recursos específicos.
- Volviendo al tema de las migraciones,
¿por qué no se aborda seriamente la libre circulación
de personas entre los países? Máxime cuando esta
medida tendría un impacto más profundo en la reducción
de la pobreza que cualquier otra, como la eliminación de
los subsidios agrarios.
- Todas esas cosas se podrían hacer, pero conspira mucho
el corto plazo. Algún economista dijo que el largo plazo
no existe y con la rapidez de las comunicaciones y la volatilidad
de la acción política hoy día uno casi podría
decir que en el plazo mediano también es difícil
hacer las cosas. ¿Qué estoy diciendo? Que probablemente
en teoría económica usted podría tener razón,
pero en la medida en que uno percibe que si liberaliza la inmigración
entre países tan desiguales, de pronto se va a producir
una avalancha gigantesca. Fijese usted que EEUU tiene 40 millones
de inmigrantes en 300 millones de emigrantes. Eso le da algo así
como... un poquito más del 10%. O sea, más del 10%
de la población estadounidense es migrante y el promedio
mundial ¡es 2,9%! Uno entiende, que bueno sí, la
libertad, la democracia, todo lo demás, pero regulemos
esto de manera que no siga... Ni siquiera ellos se plantean disminuirlo,
plantean la necesidad de, por lo menos, regularlo. Ahora, a mí
no me gustan los mecanismos que buscan. Diría que algunos
son profundamente equivocados, incluso de buena voluntad, como
eso de decir que si tienes tantos años puedes legalizarte
ya, si tienes menos años tienes que ir a la frontera a
legalizarte... ¿Usted se imagina a tres millones de personas
yendo a la frontera a legalizarse? Eso es otra cosa, que no me
guste el tipo de solución, pero el problema lo entiendo.
- Aún recientemente,
usted manifestó su sorpresa porque un tema tan importante
como la migración parece que no tenía el suficiente
peso en la agenda de la OEA e instó a los dirigentes a
que le dieran más importancia. ¿Podría ser
más concreto?
-Claro, porque los problemas fundamentalmente que se ven en los
OO.II. sobre la migración son problemas más bien
técnicos o problemas de derechos humanos. Problemas técnicos
cómo se hacen las remesas y ese tipo de cosas naturalmente
se ven en el BID y en otras partes. El problema medular es que
no se ve la discusión sobre políticas migratorias,
porque cada país se reserva su política migratoria
y yo coincido con lo que dijo esta mañana el presidente
Zapatero que debería haber alguna coordinación y
deberíamos ubicarnos todos más o menos en la misma
línea. Facilitar o no facilitar, ayudar o no ayudar, hacer
discriminación o no hacerla. En esas materias no tenemos
una política común en los OO.II. porque nunca la
hemos tenido.
- Teniendo en cuenta su biografía
personal, una persona que se tuvo que exiliar, supongo que esto
le hace trabajar con una especial sensibilidad en torno a este
tipo de temas....
-Soy muy sensible a eso, ¿no? Porque efectivamente....,
la vida... La gente se esfuerza más cuando sale de su país,
porque lo pasa mucho más mal. La vida es difícil.
¡El día es difícil! El mes es casi impensable
y el año es imposible.
- Otra de las prioridades de
la OEA es el tratamiento de las minorías. Algunos analistas
han manifestado su temor a que con el supuesto auge en Latinoamérica
del indigenismo se produzca una suerte de racismo a la inversa...
-Bueno, la verdad, yo creo que estamos muy lejos de eso, si finalmente
lo que se está pidiendo es un mínimo de no discriminación.
En ningún caso, no hay ningún mecanismo que permita
hacer la discriminación al revés.
- ¿Cómo valora
la situación general de los procesos de integración
en América Latina? Parece que el ALCA está retroceso,
surgen alternativas como el ALBA...
- Mire yo creo que comparar el ALCA y el ALBA es como comparar
peras y manzanas. El ALCA es un tratado económico y el
ALBA es, si se quiere, una declaración de principios, más
bien de política que de economía, pero que no tiene
que ver con los instrumentos mismos que son los que estarían
en el ALCA o en otros tratados. Yo creo que hay un cierto retroceso
en América Latina, más bien porque se han demorado
mucho los acuerdos. El ALCA ha estado en avances demasiados años,
el Mercosur se ha demorado mucho en dar el salto, el Grupo Andino
marca el paso. Y yo creo que en materias comerciales, en las materias
económicas internacionales, uno tiene que siempre estar
en movimiento. Todos admiran mucho a la UE, unos por una cosa
y otros por otra, yo la admiro por su movimiento constante. Porque
cuando no está pensando en alargarse está pensando
en profundizarse y cuando no está pensando en liderar más
cosas, está pensando en crear algún tipo de moneda
única, y después la Constitución y Maastricht
y... y lo que usted quiera. La Unión Europea (UE) siempre
está en movimiento en dirección de sus objetivos
y eso no lo ha tenido Mercosur..., no lo han tenido los organismos
de integración sudamericana, y el ALCA lo empezamos a afinar
en el 94, lo afinamos, el acuerdo, en el 98 y llevaban ocho años
y no pasó. Ya no pasó. Entonces hay que pensar un
ámbito para discutir qué cosa, qué hacemos,
pero hacerlo de veras.
- Una última pregunta,
respecto a las elecciones de México, la OEA felicitó
en su momento al Instituto Federal Electoral (IFE) por la labor
qué se ha hecho. Después de todo lo que está
sucediedo, ¿habría que matizar esta felicitación?
-Vamos a ver lo que dice el IFE. No tenemos posición porque
no fuimos observadores, y no podemos afirmar ni lo uno ni lo otro.
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