El máximo responsable de la CAF lamenta la decisión de Hugo Chávez de sacar a Venezuela de la CAN, pero al mismo tiempo quita hierro a las tensiones políticas que vive América Latina y defiende el proyecto de integración sudamericana. García destaca los buenos fundamentos macroeconómicos de la región y explica el cambio que ha experimentado la CAF para dar entrada como socios de pleno derecho a todos los países latinoamericanos y caribeños que así lo deseen. Con respecto a las medidas adoptadas por el mandatario boliviano, Evo Morales, el presidente de la Corporación hace hincapié en la necesidad de explicar bien esas decisiones para que se entiendan en todo el mundo.
- Cómo valora la actual situación de Latinoamérica? Hay muchos pesimistas a raíz de la salida de Venezuela de la CAN, de la polémica que rodea a las elecciones presidenciales de Perú de este domingo...
- Hay dos o tres elementos que vale la pena mencionar. Primero vamos a lo muy positivo: la situación macroeconómica de América Latina y el Caribe está muy bien. Estamos entrando en el tercer año de crecimiento económico razonablemente bueno, superior al 4,5%, en varios países se está creciendo al 6-7%; con baja inflación, las cuentas externas con superávit en cuenta corriente, reservas internacionales muy altas, sector exportador muy dinámico..., eso es lo positivo que además crea un escenario de confianza, una ventana de oportunidad para ahondar en las reformas necesarias para que haya una transformación de las economías de la región para que tengan menos volatilidad y principalmente para que se produzca un crecimiento económico más alto, más sostenido y que llegue a la gente, o sea que cree más empleo y que sea más incluyente y participativo.
Ahora, no hay ninguna duda de lo que apuntabas, que ha habido tensiones. Los acuerdos de integración sudamericanos, tanto el Mercosur como la Comunidad Andina (CAN) han tenido sus problemas internos, la salida de Venezuela de la CAN no es una buena noticia para el grupo andino y las tensiones de otros países tampoco, aunque no hay que exagerar. Yo creo que hay que pensar que estamos en un año en el que hay muchas elecciones y en los procesos electorales, especialmente cuando la economía está bien, hay espacio para un debate más amplio, más abierto, un poco duro, pero desde el punto de vista de la CAF no es un momento de echar gasolina al fuego, es más bien un momento de pedir prudencia, calma. Una institución como la que yo presido es de integración efectiva, es un espacio en el cual todas las tensiones que tú mencionas no se han reflejado, al contrario, es un lugar de encuentro, positivo, en el que entre todos los ministros de los países miembros hay una coincidencia en la importancia de los procesos que maneja la CAF. Y luego creo además -y lo digo siempre- que nosotros por definición, y yo personalmente, nos consideramos personas que buscan no la fragmentación, sino la unión. Y en ese marco, el hecho de que haya estas tensiones no impide que la CAF esté actuando con gran interés en todos los países. La realidad nuestra es que estamos prestando servicios, préstamos, capital... en todos los países. Por ello la salida de Venezuela de la CAN no ha afectado en nada a la CAF, porque no hay una vinculación directa, más aún, en Venezuela vamos a tener este año financiamientos bien importantes, vamos a hacer emisiones de bonos, inclusive en el mercado local, y ya ha habido ratificación de parte del presidente Chávez y del Gobierno de la importancia de la CAF, incluso la estrategia de ampliación de la Corporación ha sido muy respaldada en todos los países. En fin, no obstante que reconocemos esas dificultades que vive la región, yo sería menos negativo. Diría que es un momento de transición, echemos un poco de agua para que se tranquilice la situación.
- Háblenos de esa ampliación de la CAF. Cualquier país latinoamericano o del Caribe podrá ser miembro pleno de la Corporación, ¿no es así?
- Sí, se trata de un hecho concreto ya. Esto viene de una estrategia de hace varios años. La CAF esencialmente era andina (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), pero abrimos la posibilidad de que otros países se incorporaran en una serie especial, que es la C. Y esto en los últimos 10 años ha sido muy exitoso, en efecto se han incorporado bajo esta modalidad 12 países. Están todos los de Sudamérica (Mercosur más Chile), sólo Surinam y Guyana no están, pero estamos buscando la manera de vincularlos, están México, Panamá, Costa Rica, dos países del Caribe inglés, Jamaica y Trinidad Tobago, y también está España. Con el éxito alcanzado, y a diferencia de lo que ha pasado con otros bancos subregionales en los que los países socios no miembros de la región son exclusivamente donantes, en el caso de la CAF todos son accionistas pero al mismo tiempo todos pueden ser elegibles para recibir financiamiento. En ese marco hemos tenido un papel importante, muy especialmente en programas y proyectos con un contenido de integración, en carreteras, energía..., esto hizo que hace un par de años se viera la conveniencia de dejar no solamente que los países fueran accionistas de la serie C, lo que significa aportes mucho menores y también acceso mucho menor al financiamiento, sino que se abra la oportunidad para que aquellos que así lo desearan pudieran incorporarse como miembros plenos. Así, el año pasado, en consultas con los presidentes, primero andinos y luego otros presidentes de la región, se vio que el proyecto estaba maduro y se llevó a la asamblea de accionistas la aprobación de esa modificación del Convenio Constitutivo, posteriormente los plenipotenciarios de los cinco países originarios de la CAF ratificaron este protocolo y ahora está en la última fase de aprobación en los congresos. Ya lo aprobaron cuatro países: Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, y Colombia está a punto de hacerlo. Entonces corresponde ahora una etapa de conversación de detalles para ver las condiciones y el tiempo en los cuales se lograría consumar esta transformación. Y es un cambio fundamental.
- Presidente, la CAF ha aprobado recientemente 25 millones de dólares para completar una carretera entre Bolivia y Chile, así como 279.000 dólares para la organización de la II Cumbre Sudamericana de Naciones en Bolivia. Las malas lenguas dicen que esto es apoyar a Bolivia, que usted es boliviano...
- (Se ríe). No, mira, comparar un préstamo de 25 millones de dólares con los 4.700 millones que aprueba la CAF en un año, me parece que es un monto muy pequeño. Y 279.000 dólares de un presupuesto de 35 millones de cooperación técnica es casi nada. La CAF tiene una característica: todos los países reciben un apoyo importante, pero para ser más precisos, Bolivia no es necesariamente el país que más recibe, al contrario. En términos relativos, y por su tamaño también, el país de mayor presencia en la CAF es Colombia, que tiene más o menos un 25% de la cartera, le sigue Venezuela, Perú, que están más o menos igualados, Ecuador y luego está Bolivia. De los otros países, Brasil es el principal receptor, o sea que aquí no hay preferencias de ninguna clase, al contrario, yo trato de ser mucho más riguroso con los temas que tienen que ver con mi país.
- ¿Qué opina de los proyectos, diríamos, continentales como el Gasoducto del Sur y Petroamérica? ¿Participa la CAF en ellos?
- Cualquier iniciativa que pretenda fortalecer la integración regional debe ser vista en primera instancia con mucho interés. No hay duda de que uno de los factores importantes para la integración es encontrar campos de ventajas competitivas más allá del comercio exclusivamente. En ese sentido, la energía, yo creo que se convierte en un eje determinante de integración. Al igual que la Unión Europea en su inicio partió con el carbón y el acero como eje económico, en el caso especialmente de América del Sur ese eje no estaba presente, entonces el que haya un eje sobre la base de energía me parece a mí algo importante. Ahora, nosotros hemos estado siempre comprometidos con ese proceso, y la prueba clara es que fuimos un factor catalítico importante en el nacimiento del gasoducto entre Bolivia y Brasil y en otros gasoductos y otros proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos en la región, siempre con el objetivo de la integración. Entonces estas iniciativas que comentas las vamos a ver, a la fecha todavía no conocemos el proyecto del Gasoducto Sur, están haciendo unos estudios en estos momentos y una vez que sean conocidos podremos tener una opinión más concreta. Pero en términos generales, yo diría que el tema de la energía, bien manejado, es un factor muy importante de fortalecimiento de la integración, lo cual si se pone junto a la inversión, un mayor desarrollo del comercio y desde luego otros aspectos de la integración más empresarial, y también en el ámbito social, puede permitir que en los esquemas de integración de más peso en la región, el Mercosur y la CAN, pero también yo destacaría la proyección de algo que nosotros vemos en la CAF como un espacio de gran trascendencia: que sería consolidar un espacio de integración suramericana que sea la base para fortalecer no solamente el comercio, sino la cohesión y que a su vez sea un factor poder trabajar con el resto de América Latina y el Caribe, es decir con México, Centroamérica y los países caribeños. Nosotros vemos todo esto como un camino trascendental y me parece que este año, tranquilizadas las aguas, se puede avanzar en esa materia. A mi juicio, la eventual Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) que se celebrará en noviembre (y a la que la CAF apoya con esos 279.000 dólares para la organización, reitero que es un recurso muy pequeño) y allí pueden darse unas pautas más precisas sobre el proyecto de integración sudamericana.
- Volviendo a Bolivia, se podrá estar a favor o en contra de las decisiones de su presidente, Evo Morales, pero no cabe duda que ha colocado al país en la primera plana de todos los medios de comunicación del mundo. ¿Se hace bueno aquí el dicho de que “está bien que hablen de uno, aunque sea mal”? ...
- No, hablar mal no es bueno, pero es obvio que cuando se toman decisiones trascendentes que afectan positiva y negativamente a muchos ‘jugadores' en el mundo, es decir, en el plano económico, político, etc., definitivamente va a haber muchos que están a favor y otros muchos que están en contra. Lo importante es que se tenga la capacidad de explicar bien lo que está detrás de unas medidas que pueden ser muy positivas, si las manejas bien, pero que al mismo tiempo requieren que la gente a escala mundial las entienda. |