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Año IX - Madrid, viernes 8 de junio de 2007
 
Entrevista
 
Fernando Jiménez Ontiveros, subgerente del Fondo Multilateral de Inversiones del BID
 
“La emigración es la cara humana de la globalización”

Por Miguel Humanes

 

Acaba de presentarse en Madrid, el estudio “Remesas de España a Latinoamérica”, realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este informe, resultado de una encuesta entre latinoamericanos residentes en España, ha revelado que en 2006 se enviaron 3.730 millones de euros de España a América Latina en concepto de remesas y que el mercado español de estos flujos es más competitivo que en otros países. Sobre estos y otros temas conversó el subgerente del Fomin con Americaeconomica.com.

Miguel Humanes.

•  ¿Qué destacaría de la encuesta que acaba de publicar el Fomin?
•  Lo primero que yo resaltaría, aunque no es ninguna sorpresa, es que la población latinoamericana se ha triplicado en España entre 2001 y 2006. Por otra parte, nos interesaba realizar este informe sobre España porque al ser un país que ahora recibe inmigración pero que tiene una historia de emigración (entre 1958 y 1975 salieron del país casi cuatro millones de personas) está muy familiarizado culturalmente con los retos que plantea el desarrollar productos y servicios financieros para el emigrante y su familia. Entonces lo que primero nos interesaba era hacer un pequeño perfil socioeconómico del emigrante y por qué eligió España, cuál es su proyecto de vida, cuántos envían remesas, por qué conducto, a qué quieren destinar sus gastos… y muy particularmente dentro de las remesas nos interesaba profundizar en el aspecto de la bancarización: en qué medida estos nuevos residentes están abriendo cuentas bancarias y qué posibilidades hay de desarrollo de productos y servicios para la ‘familia transnacional' (el emigrante y su familia).

•  Pero el interés de los bancos por las remesas es reciente, los operadores no bancarios intermedian buena parte de estos envíos. ¿Cómo cree que evolucionará este negocio?
•  Nosotros no satanizamos a las compañías remesadoras, que desempeñan un papel muy importante. Tradicionalmente ha habido una brecha cultural entre la banca y las poblaciones en América Latina. Siete de cada diez latinoamericanos no tienen una cuenta bancaria y hay desconfianza mutua. Varias veces los ahorros de los clientes bancarios latinoamericanos han sido expropiados debido a crisis bancarias y este es un factor explicativo preponderante. La segunda razón es la falta de capilaridad en el sistema de implantación de la banca en la región, que por otra parte refleja la vocación que ha tenido de atender más a las clases sociales medias y altas. Entonces muchas veces el envío de la remesas a domicilio en determinadas áreas rurales exige en cualquier caso la utilización de una remesadora. Yo creo, no obstante, que como en España se siente más a gusto el emigrante y como las condiciones en general han sido más laxas que en otros países y los requisitos de transparencia y de publicidad de precios y de comisiones se cumplen mejor, en general, nos hemos encontrado como otra de las grandes conclusiones de este estudio que es mucho más competitivo el mercado de envíos en España, incluso a través de las remesadoras que en otros países. De hecho, enviar una remesa cuesta aquí la tercera parte que en EEUU, para la misma cantidad y el mismo destino. Y no es una cuestión de volumen, porque España tiene un volumen menor. De cara al futuro, yo creo que al final la tecnología tendrá mucho que decir, aunque hay muchas otras variables. Como el crecimiento de la bancarización y de la capilaridad de la red de distribución bancaria son procesos que llevan su tiempo, en el horizonte que podemos ver considero que las compañías remesadoras todavía van a jugar un papel importante. Junto a esto está el desarrollo de productos como el “móvil banking” -el acceso al banco a través del teléfono móvil- o la utilización de tarjetas, Internet, etc., todo eso son aspectos tecnológicos que cada vez van a facilitar más y a abaratar el envío de estos fondos.

•  ¿Cree usted que será ‘pacífica' la convivencia entre bancos y remesadoras?
•  No hay que olvidar que las compañías remesadoras siempre tienen que utilizar la banca. El locutorio de la Gran Vía (Madrid) tiene cuentas compensadoras en un banco en España y en un banco en el país de destino de la remesa, entonces esa relación a mí me lleva a anticipar, y además es el deseo de las propias compañías remesadoras, que se llegue a acuerdos más formales, más institucionales, entre estas compañías y los bancos. Porque estas empresas pueden convertirse en puntos de entrada de otros productos y servicios bancarios. Lo que es interesante es ver cómo distintos bancos se plantean estrategias muy diferentes: hay entidades que tratan a la remesa más como un producto y otras que la consideran como un servicio, un servicio que ayuda a 'fidelizar' al cliente bancario. Una de cada tres nuevas cuentas bancaria en Madrid la abre un extranjero, entonces muchos bancos, si contratas otros productos con ellos, te ofrecen el envío de la remesa gratis, esto es similar a cuando antes los bancos te daban una vajilla, una cafetera o un microondas.

•  Según este estudio, el empresario latinoamericano tiene un marcado perfil emprendedor.
•  Sí, más de la mitad de los encuestados dijeron que quieren abrir sus propios negocios (29% en España y 25% en América Latina). Los diferentes colectivos latinoamericanos han ido viniendo a España por motivos distintos; en algunos casos ha sido por inestabilidad política en sus países de origen (Colombia), en otros, como Ecuador en 1999 y Argentina en 2001, ha sido como consecuencia de una crisis bancaria, lo que explica que la decisión de emigrar haya sido familiar: un miembro de la familia emigra con carácter temporal con el objetivo de enviar remesas. No obstante, el grado de integración del colectivo latinoamericano en España está siendo muy notable y muy rápido (por razones obvias; culturales y de otro tipo). Y eso lleva a que los emigrantes cambien su propio proyecto una vez que están en España, y se orientan más hacia la idea de abrir su propio negocio y afrontar la reagrupación familiar. Eso es lo que estamos viendo.

•  El flujo de remesas de España a América Latina está creciendo a una tasa del 30% anual frente al 10% del promedio mundial, según el Banco Mundial. ¿Se puede mantener este ritmo?
•  Los movimientos migratorios se basan en grandes disparidades en el grado de desarrollo y en la demografía. Por ejemplo, la relación de salarios entre Marruecos y España es de uno a diez y la tasa de natalidad es prácticamente negativa en España, un paísha generado el 40% del empleo en Europa en los últimos tres años, a lo que se suma la reciente regularización de inmigrantes ilegales además de la facilidad relativa de integración social y cultural -en el caso de los inmigrantes latinoamericanos- y por otra parte, en América Latina, a pesar de que en los últimos años las economías están creciendo con vigor, con bastante liquidez, todavía persisten determinados problemas que impiden a la región alcanzar la tasa de crecimiento real que le permita ocupar a su población. Por tanto, yo creo que, por lo menos en el horizonte de los próximos tres a cinco años, se mantendrá este fenómeno de fuertes crecimientos de las remesas. Dependerá mucho también del ciclo económico en España, porque si los sectores de servicios y construcción, que tanto empleo está dando a la comunidad inmigrante, tienen un parón, eso se tiene que notar, pero de momento el 90% de los inmigrantes en España están empleados. Así que por ahora, no se está dando el problema de la desocupación. Es más, como todo esto va unido a mayores restricciones a la inmigración en EEUU, derivadas del 11-S, lo que está sucediendo, como revela el informe del Fomin, es que, por ejemplo, el 60% de los nuevos emigrantes andinos, en términos absolutos, escoge ya Europa, particularmente España, frente a EEUU.

•  Una de las consecuencias no muy positivas del fenómeno de las remesas es que en algunos países receptores se está creando una especie de clase social ‘ociosa', que vive de estos envíos. ¿Se puede hacer algo al respecto?
•  Se puede hacer toda una serie de cosas. Además del impacto de lo que llaman la “enfermedad holandesa”, el desaliento del mercado de trabajo, hay otras acusaciones que se les hace las remesas, como que cambia precios relativos, que esos recursos se orientan mucho a la importación de bienes de consumo, que generan inflación... y todo eso es verdad, pero lo mismo se podría decir del seguro de desempleo o de otro tipo de mecanismos de bienestar social que intentan impedir en el corto plazo que un determinado estrato de la población caiga en la pobreza extrema. Y también hay evidencia, aunque todavía se sabe muy poco de estos temas, de que las remesas tienen una incidencia en la mejora de los niveles de educación y de salud. La conjunción de recibir estos flujos de dinero y la ausencia de un miembro de la familia, el padre o la madre, puede conducir a aspectos muy indeseados de decadencia o indolencia de los jóvenes, por ejemplo. Y el Fomin está actuando para revertir estas situaciones. Por ejemplo, en El Salvador tenemos cuentas vinculadas con cooperativas de crédito que son finalistas, es decir, el emigrante no sólo manda una cantidad de dinero todos los meses, sino que le da la instrucción a la cooperativa de crédito de en qué quiere que se gasten esos recursos. Es más dueño, por tanto, del destino y del uso de esos fondos: una parte para el seguro médico, esto para ir construyendo una ‘micropensión', esto otro para pagar la educación, etc. Y por otra parte, más allá de los flujos financieros debemos de pensar en la diáspora como un elemento de modernización de esos países. Y en este sentido tenemos una serie de proyectos en distintos ámbitos, por un lado, lo que se denomina “comercio étnico” o “nostálgico”, por ejemplo, los 500.000 ecuatorianos que viven en España puedan consumir productos de su tierra gracias a conexiones con grandes superficies (hipermercados) y en eso estamos, en conversaciones con grandes distribuidores para ver si logramos que se impulse ese comercio e indirectamente que se genere más riqueza. Otra iniciativa es la propia identificación de ese espíritu emprendedor de los inmigrantes; así tenemos acuerdos con las comunidades autónomas (CCAA) de Madrid y Murcia para formar a las personas que más posibilidades tienen de desarrollar esas habilidades empresariales y para ello se otorgan créditos, porque unos inmigrantes querrán abrir sus negocios en España (y por eso el Fomin cofinancia con las CCAA), pero habrá otro colectivo que tratará de repatriarse y establecer sus negocios en sus países de origen. También estamos impulsando el “turismo nostálgico”, con turoperadores especializados en comercializar viajes para los inmigrantes que quieren pasar sus vacaciones en su país. Hay también proyectos de vivienda, y en este sentido estamos estableciendo acuerdos con entidades financieras para otorgar préstamos que ayuden a cumplir la primera ilusión de todo emigrante, que es mejorar su vivienda o construir una nueva.

•  Las remesas en Latinoamérica suponen más del doble de la ayuda al desarrollo que recibe la región y el 80% de las inversiones extranjeras directas, ¿pueden interpretarse estos flujos como sustitutivos de esas otras entradas de fondos en la región?
•  No, nuestra visión desde el BID es que las remesas no constituyen un modelo de desarrollo, sino que más bien muestran la incapacidad de una economía de generar oportunidades de crecimiento y retener a su población y por tanto no son sustitutivas de la ayuda al desarrollo ni mucho menos de políticas públicas en los países de origen. Pero el caso español –y por eso nos interesaba mucho hacer este estudio- demuestra que un país no tiene por qué estar condenado al círculo vicioso de más remesas, más emigración, más remesas, más emigración… en el que el modelo sea irse del país. Por tanto, una vez que se afrontan estos flujos y teniendo en cuenta que este mercado funciona tan mal en EEUU, es tan poco transparente y hace tan sólo seis años estaba cargando comisiones de en torno al 15%, como mínimo, del importe total de la remesa, pues el hecho de pasar de ese 15% al 6,7% actual, supone que miles de millones de dólares más han llegado a esas familias.

•  Este informe del Fomin podría casi decirse que es pionero, ¿por qué se sabe tan poco de las remesas y de la emigración?
•  Lo cierto es que es algo sorprendente. Las remesas son como el análisis de sangre de la emigración, la emigración es lo que importa, y sorprende que con lo estudiados que están los flujos de capitales, los de personas se analicen tan poco, sobre todo cuando está demostrado que un aumento de un 1% en la emigración internacional tiene un impacto mayor en la economía que un aumento del 1% del comercio de bienes y servicios. Entonces, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) debería ser tan importante, en mi opinión, como la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se trata de un tema económico que habría que poner como la cara humana de la globalización, como un factor tan importante, o más, que los otros.

 
 

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