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Año 2006 - Viernes, 3 de marzo
 
Entrevista
 
 
Noel Álvarez, presidente del Consejo Nacional del Comercio y Servicios de Venezuela
 
"La inversión privada ha sido sustituida por la estatal"

Por A. G.

 

Las críticas de los empresarios venezolanos al Gobierno de Hugo Chávez sobre los controles de precios son constantes. El presidente del Consejo Nacional del Comercio y Servicios (Consecomercio), Noel Álvarez, ha explicado a Americaeconomica.com por qué este método no le conviene a Venezuela. En su opinión, estas regulaciones obligan a los empresarios a elegir entre dejar de producir o rebajar la calidad. Según Álvarez, la alternativa sería impulsar la inversión privada, que generaría empleo y otorgaría un buen nivel adquisitivo a los venezolanos.

- ¿Cómo valora la situación económica de Venezuela?

-La situación económica de Venezuela en apariencia ha mejorado considerablemente desde la década de los noventa hasta ahora. La percepción es que estamos en un proceso de franco crecimiento, aunque esta impresión está por verse. Hay que comprobar cuál es la repercusión final de que la economía del país esté únicamente sustentanda en los ingresos petroleros. La inversión privada es mínima.

- Sin embargo, los datos económicos son buenos, ¿qué es lo que falla entonces?

- Según los últimos datos, el crecimiento económico del país en el último año está por encima del 10%, pero eso no sirve para nada si no repercute en la sociedad. De qué sirve que tengamos mucho crecimiento si cada vez tenemos más gente con pocos recursos económicos. Lo que necesitamos de verdad es impulsar la seguridad jurídica y la calidad de vida de los venezolanos. En Venezuela hay mucha economía sumergida y hay una gran necesidad de empleo estable, esto no se puede soportar únicamente con las empresas públicas. Hay que apoyar al sector privado para impulsar nuevas inversiones, que son las que realmente crean empleos.

- ¿Qué es lo que frena la inversión privada?

- La inversión privada ha descendido porque no hay confianza. Tenemos amenazas constantes de expropiaciones de tierras y empresas, de propiedades privadas y también estamos ahogados por los controles de precios que establece el Gobierno de Hugo Chávez. En términos globales, las inversiones en Venezuela han incrementado mucho. Mientras que en la década de los setenta se cuantificaban en más de 29.000 millones de dólares, hoy en día están en torno a los 110.000 millones de dólares. Sin embargo, antes el papel protagonista era del sector privado. Ahora este papel lo tiene el Estado.

- ¿Cómo repercute este dominio del Estado en la economía de Venezuela?

- Venezuela tiene un Gobierno muy rico y un pueblo muy pobre. Los beneficios del Estado no transcienden a la sociedad, salvo en contadas ocasiones a través de los controles de precios. Esta no es la forma correcta. Si apuestan por este método, el Ejecutivo lo debería hacer bien. Tendría que realizar un estudio socioeconómico y entregar bonos de alimentación a las personas que lo necesitaran para que acudieran a los supermercados y adquirieran lo que quieran.

- ¿Los controles de precios no son un buen remedio a esta situación?

- Nosotros abogamos por la eliminación total del control de precios. Hay muchas empresas que han cerrado, por ejemplo, el caso de muchas panaderías. Sube el precio del trigo, los impuestos, pero el precio del pan permanece inalterable desde hace años. Esta estrategia económica es nefasta para la economía.

- ¿También es mala para los consumidores?

- La primera impresión del consumidor final es favorable. Sin embargo, con el paso del tiempo comprueban que esta situación les perjudica. Los empresarios se encuentran obligados a decidir si dejan de fabricar estos productos o lo siguen haciendo con menos calidad. Por lo que nos encontramos con consumidores insatisfechos. Al final, hay falta de artículos con el precio supervisado. Si se impulsara la inversión privada se genería empleo estable y, a su vez, estas personas alcanzarían un buen nivel adquisitivo.

- ¿Han planteado estas cuestiones al Gobierno?

- Lo hemos hecho, pero hay muy pocas posibilidades de que cambien de opinión. Si valoramos la situación, tal vez, si cambiaran les perjudicaría, podrían perder votos y popularidad. Los pobres son un caldo de cultivo para gobiernos como el de Hugo Chávez, que apuesta por soluciones populares que son totalmente improvisadas, sin pensar en el largo plazo.

 
 

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