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Año IX - Madrid, viernes 30 de marzo de 2007
 
Entrevista
 
Leandro Yax, presidente del Fondo Indígena e Isabel Ortega, presidenta del Parlamento Indígena
 
"La pobreza en América Latina tiene cara de mujer indígena"

Por Isabel Rubio

 

Americaeconomica.com charla con el presidente del Fondo Indígena, Leandro Yax, y con la presidenta del Parlamento Indígena y senadora de Bolivia, Isabel Ortega, en el transcurso del seminario organizado por la Secretaría General Iberoamericana (Segib), la Fundación Colosio y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) sobre las Políticas Públicas para los Pueblos Indígenas.

- ¿Cómo se está desarrollando y qué esperan del actual seminario?
- Leandro Yax. Esperamos que este encuentro se convierta en un espacio para discutir mecanismos para que se tome en cuenta a los pueblos indígenas en el diseño de las políticas públicas, para que dejen de ser el sujeto de las políticas y se conviertan en parte integrante del proceso de creación e implementación de las mismas. Creemos que es una herramienta sumamente importante, ya que expone elementos de juicio para mejorar el trabajo de los diferentes organismos implicados en el proceso.

- Isabel Ortega. Pensamos que de esta mesa saldrán buenas propuestas.

- De forma paralela se está celebrando en Guatemala la III Cumbre Continental de Pueblos Indígenas. ¿Cómo se está desarrollando?
- I.O. Esperamos que la Cumbre finalice con conclusiones favorables.

- El ex presidente del Gobierno español y actual presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) ha comparado los movimientos indígenas con lo que fueron los nacionalismos en Europa, en el sentido de que "siembran la división social y agudizan los problemas existentes". ¿Qué opinan al respecto?
- L.Y. Yo pienso que Europa y América Latina son territorios y sociedades muy diferentes, de modo que no se puede generalizar. No puedo opinar sobre el proceso de Europa, porque es una realidad que no conozco, pues no he vivido aquí, pero el movimiento indígena es un movimiento que lucha contra la exclusión, sino que busca romper esos esquemas. Precisamente, hemos rechazado crear un partido indígena o buscar un Gobierno para los indígenas porque pensamos que sería caer en la trampa de la exclusión.

- I.O. Nosotros no buscamos racismos ni discriminaciones, sino respeto mutuo, igualdad de expresión, ningún tipo de discriminación. Reivindicamos nuestro derecho, por ejemplo, a vestir con las ropas indígenas, sin tener que oir, por ello, insultos en el Congreso, como está pasando ahora en mi país (Bolivia), donde en el Congreso somos mayoría, pero en el Senado son mayoría ellos y hay compañeras a las que se increpa por llevar los vestidos típicos indígenas, hasta el punto que han empezado a vestir a la manera occidental.

- ¿Podría hacerme una valoración sobre la representación de la población indígena sobre el total de la población de América Latina?
- L.Y. Aunque no dispongo de datos concretos, se calcula que en América Latina existen más de 600 comunidades indígenas, que representan unos 40 ó 50 millones de personas. Aunque la realidad de cada país es distinta, en Bolivia más del 70% de la población pertenece a estas comunidades, y se calcula que en Guatemala representan un 66%.

- Dentro de las propias comunidades indígenas, las mujeres son un grupo especialmente desfavorecido. ¿De dónde viene este problema y qué se ha de hacer para paliarlo?
- I.O. Es un problema cultural, tradicional, que se fomenta desde los hogares, donde las madres envían a la escuela a los hijos varones, mientras las niñas se quedan en casa para ayudar con las tareas.

- L.Y. Estoy de acuerdo en que se trata de un problema con orígenes históricos, que además de alimenta desde los propios hogares. Desde el Fondo intentamos llevar a cabo acciones encaminadas a rescatar el equilibrio entre el hombre y la mujer, con políticas de trabajo, de formación, de capacitación o nuevos proyectos para la integración. De todas formas, debemos tener en cuenta que es un proceso muy lento: en Guatemala, sólo recientemente se ha reconocido el derecho de la mujer a votar en las elecciones. En general, en América Latina, la pobreza tiene cara de mujer indígena.

- Desde aquí, se han oído voces que acusan al presidente Evo Morales de no ser, en realidad un auténtico indígena, sino de estar aprovechándose del auge de estas comunidades... ¿Piensa que el caso del mandatario puede sentar un precedente en otros Gobiernos?
- I.O. El presidente Evo Morales es aymara, originariamente campesino, de la Comunidad Central Orinoca. Pensamos que es importante que haya presencia indígena en el Gobierno, que puede ser un primer paso para lograr una mayor representación de nuestras comunidades en las instituciones públicas.

- L.Y. Aunque Morales pertenece a una comunidad indígena, no se trata sólo de esto, sino de una combinación de diferentes términos: obrero, campesino... No se trata de que sea un Gobierno indígena sólo para los indígenas, sino para toda la población; no buscamos la exclusión de ningún grupo social.

 
 

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