Eduardo
Montealegre, candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido
Conservador (ALN-PC) encabeza los sondeos previos a las elecciones
presidenciales del 5 de noviembre. Montealegre abandonó
el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), liderado
todavía por el ex presidente Arnoldo Alemán –condenado
a 20 años de prisión en 2003 por lavado de dinero
y en arresto domiciliario-, y ahora se enfrenta a una dura batalla
contra sus rivales políticos, que le acosan desde varios
flancos.
-Se
definió finalmente que el ex-vicepresidente José Rizo Castellón
sea el candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) ¿Ocurrió
el famoso ‘dedazo' de Alemán?
- Definitivamente sí. Ya
hace varias semanas que me ofrecieron ser vicepresidente de Rizo
cuando él ganara la convención. La oferta vino de
una persona muy allegada al ex presidente Alemán, confirmada
más tarde por otra persona que había mantenido reuniones
con él. Me dijo que quería que, para unificar a
los liberales, aceptara la candidatura de Rizo. Y después
lo manifestaron los diferentes precandidatos presidenciales del
PLC, cuando firmaron un documento en el que recogían su
malestar y que sabían que Arnoldo Alemán 'estaba
usando el dedo'. De la noche a la mañana aparecieron más
de doscientos adicionales a votar en la convención sin
que nadie los hubiera elegido, y ni siquiera los precandidatos
presidenciales sabían que existían.
-
¿Cómo cree que van a reaccionar esos precandidatos liberales
que terminaron decepcionados?
- Van a hacerle el juego a Alemán
porque todos creen que el PLC es bastante fuerte y que siempre
van a tener oportunidad en el futuro. Yo ya pasé por eso,
e inclusive hablé con varios de ellos y les dije: “no
cometas ese error, vive, aprendé de mi experiencia, mira
que van a hacer esto, van a hacer lo otro…”; y así
sucedió. Sin embargo, creo que hasta ahora han decidido
respaldar a Rizo. No entiendo porqué. Sobre todo porque
son personas inteligentes, independientes económicamente
y, al mismo tiempo, como yo creía, tienen criterio.
- ¿Cree
que estas personas pueden cambiar de opinión?
- Sí, pueden hacerlo. Pero
en lugar de presionar a Rizo y al PLC, lo están haciendo
conmigo para que yo me una a Rizo. Y eso viene de los mismos liberales
arnoldistas. Aunque no debo decirles ‘liberales', debo decirles
‘arnoldistas', a los que se suman también algunas personas
del sector privado.
- Usted
estuvo en algún momento trabajando con Rizo, que ahora va a ser su más
fuerte rival dentro de las filas liberales…
- Sí, él fue vicepresidente
y participamos en unos gabinetes. Pero directamente con él
no trabajé. Era muy, muy callado en los gabinetes; no hablaba
mucho.
- ¿Cuál fue, y es, su relación
con Alemán?
-
Alemán fue abogado de una
empresa financiera en la que mi padre era el presidente de la
Junta Directiva, o sea que lo conozco desde hace treinta y cinco
años. Yo fui ministro de la Presidencia durante nueve meses
en el Gobierno de Alemán y cuando comencé a poner
orden él me pidió que fuera Canciller. Básicamente
tuve una relación enfocada a los problemas con el río
San Juan, en Costa Rica, el mar territorial con Honduras, entonces
estuve muy dedicado al tema durante dos años. Como Canciller
viajamos a muchos lados. Sin embargo, no era de su círculo
más cercano y mucho menos del de sus amigos. Cuando yo
decidí competir en las elecciones pasadas como precandidato
a la Presidencia, él nunca se imaginó que iba a
llegar tan alto porque había determinado que Enrique Bolaños
como candidato y lo apoyó para que así fuera. Después
de eso comenzaron a salir a la luz los diferentes temas de corrupción
y yo me separé de él en lo personal, aunque no del
partido. Por eso después fui jefe de campaña de
Bolaños.
- ¿Y qué
relación mantiene hoy con el presidente Bolaños?
-
Tengo una relación cordial
con el Presidente, pero no he sido uno de sus favoritos. Principalmente
porque me he caracterizado por ser muy independiente y eso lleva
al problema de te aislas un poco. Creo que Bolaños se dio
cuenta muy temprano que yo no llegaba a servir a una persona,
sino que llegaba a servir al país. Y él comprendió
eso, no así Alemán, que no aceptaba que yo anduviera
con una carta de renuncia firmada en blanco en el bolsillo mientras
fui su ministro. Porque yo no llegué al Gobierno ni para
hacerme rico, ni para vivir del salario. La verdad es que Alemán
jamás me levantó la voz porque sabía que
en el primer momento que esto ocurriera, sólo tenía
que ponerle fecha a la carta que llevaba en el bolsillo.
- Las últimas
encuestas siguen dándolo como favorito, aunque no por grandes márgenes
por el momento ¿Cuáles serían las primeras cosas sobre las
que trabajaría de resultar electo?
-
Cuando Bolaños entró
en el Gobierno, lo primero que tuvo que hacer fue estabilizar
al país en términos económicos, debido a
que la situación financiera y macroeconómica se
había deteriorado en el último año. En aquel
momento, como ministro de Hacienda, lo primero que me tocó
hacer fue reducir el déficit, aumentar los ingresos, y
estabilizar económicamente el país. Esta vez, gracias
a la disciplina fiscal que se ha mantenido y a la disciplina,
en particular, del presidente Bolaños para que nos mantengamos
dentro del programa con el Fondo, creo que éste va a ser
el primer Gobierno que entrega el mandato al siguiente mandatario
sin tener que volver a rehacer un programa con el Fondo Monetario,
sin tener que ver cómo hace para reducir el déficit,
cómo hace para subir las reservas, etc… Por lo tanto, nuestras
actuaciones tendrán que enfocarse en una serie de acciones
encaminadas a la transformación y la institucionalización
del país.
- Ya
en plena puja electoral, ¿qué lo diferencia del candidato sandinista
Daniel Ortega, en términos de campaña?
-
En
primer lugar, cualquier cosa que propongo yo tiene credibilidad y lo que propone
Ortega no la tiene. Y por lo tanto, las propuestas que yo hago son serias y las
que él hace son populistas.
- ¿Como
por ejemplo?
- Por ejemplo, dijo que la Casa Presidencial
que fue donada por Taiwán al Gobierno de Nicaragua la va
a convertir en un kindergarten, ¡una escuelita
para niños! Esa es una de sus propuestas que lleva haciendo
desde hace bastante tiempo, algo que no me parece serio. También
dijo que les iba a dar un gallo y diez gallinas a todos los campesinos.
Y eso no está mal, porque se necesita; pero creo que hay
otras formas de ayudar más productivas y serias.
- ¿Cómo cuáles?
-
Tenemos que enfocar el país
en tres grandes ejes: el primero es en gente sana y educada, lo
que significa educación primaria, salud preventiva y seguridad
alimentaria. El segundo pilar fundamental es que hay que tener
un crecimiento económico amplio, sostenible y ecológicamente
responsable. Y ahí, entonces, hay que enfocarse en el lanzamiento
de la producción para los pequeños productores y
los pequeños negocios, especialmente para asegurar que
haya capacitación y asistencia técnica para que
puedan mejorar su productividad y vender sus productos. Obviamente,
también tenemos que mejorar la infraestructura productiva.
Y el tercer pilar es establecer un Gobierno fuerte y transparente
al servicio de la población. Debemos trabajar en continuar
profundizando la transparencia en el manejo de los recursos públicos
y en revertir algunas leyes que Arnoldo Alemán facilitó que se pasaran en la Asamblea y que le dan un poder importante
a Daniel Ortega.
- ¿El tema de la seguridad no
está en la agenda de tareas pendientes?
-
En todo país es un tema
importante. Sin embargo, en Nicaragua se necesitan más
seguridades, especialmente en temas ligados a la amenaza del narcotráfico
en la costa atlántica, que es un lugar de paso de la droga.
Pero en términos generales, es un país sumamente
seguro. Es, posiblemente, el país más seguro de
Centroamérica: no se necesitan guardaespaldas ni automóviles
blindados para transitar.
- Habló
de un poder importante de Ortega en la Asamblea. ¿Hay que tenerle miedo
a Daniel Ortega?
-
A lo que hay que tenerle miedo
es a la pobreza, a la falta de oportunidades y a la desigualdad
que existe en el país. Y si nos enfocamos en eso, Daniel
Ortega debería causarle preocupación a ciertos colectivos.
Los ‘Daniel Ortega' en este mundo existen por la falta de oportunidades,
la diferencia de riqueza y las desigualdades.
- ¿Qué
opina de la ola ‘izquierdista y populista' que gana espacio en la región?
-
Yo creo que el ex presidente chileno
Ricardo Lagos, o la presidenta Michelle Bachelet, o algunos otros
mandatarios, se deben sentir muy insultados cuando los comparan
con Daniel Ortega. Porque éste no tiene nada que ver con
Lagos, inclusive ni siquiera con el presidente Lula. A Ortega
lo deben de comparar con Khadafy, con Hussein, con Chávez.
Y tal vez con algunos otros terroristas, como Bin Laden. Pero
hay un mundo de diferencia entre lo que es y propone Ortega y
lo que son algunos otros Gobiernos de izquierda, de ‘izquierda
light', con los que podríamos compararlo en América
Latina Lógicamente que el pueblo cuando está en
la situación que está, busca cosas que le endulcen
el oído y que por lo menos le den un poco de ayuda o de
apoyo para resolver la insatisfacción acumulada que existe.
- Habiéndose
escindido el Partido Liberal (PLC) histórico de Nicaragua, ¿qué
es para Usted ser liberal y cuánto de liberal va a tener su gobierno?
-
Yo lo explico de manera muy sencilla:
ser liberal significa tener la libertad de poder decidir a favor
o en contra y emitir una opinión sin preocupación
de que alguien te vaya a callar la boca. Ser liberal significa
que un niño de una familia pobre tenga la misma igualdad
de oportunidades de educarse que un niño de una familia
rica. Significa respetar la ley y el Estado de derecho. Básicamente,
que un pequeño empresario tenga la misma oportunidad de
conseguir financiamiento que un gran empresario y que un pequeño
empresario pueda vender sus productos sin trabas, igual que lo
puede hacer uno grande. Significa liberar al hombre y a la mujer
de situaciones que en algunos momentos solamente los privilegiados
han tenido. Y eso quiero que sea mi Gobierno.
- ¿Qué Gobierno
liberal en Centroamérica le ha parecido un ejemplo en este
sentido?
-
Tal vez donde han habido Gobiernos
liberales de partido es en Nicaragua y en Honduras. Creo que el
Ejecutivo de Reina en Honduras fue un buen Gobierno y también
creo que, con algunas limitaciones, el Gobierno de Bolaños
ha sido un buen Gobierno, aunque pienso que no ha sabido transmitir
el desarrollo que ha habido hacia la población por su falta
de interés y de gestión política. En parte
porque todavía el desarrollo y la estabilidad macroeconómica
no han goteado a la población en general. Después
han habido otros Gobiernos de corte liberal pero no necesariamente
de políticas, como en El Salvador, los presidentes Saca,
Flores, Calderón, Cristiani… Todos ellos han impregnado
de políticas públicas liberales su gestión,
aunque no se consideran liberales.
- Imagine
Nicaragua con Ortega triunfador, ¿cuál sería su advertencia
a los nicaragüenses?
-
Si gana Ortega Nicaragua sería
una pesadilla. Lo primero que les diría a los nicaragüenses
es que no nos vayamos del país, que las luchas se hacen
desde adentro y que sólo quedarían cuatro años,
once meses y veintinueve días para que cambie la situación.
Creo que no debemos dejarnos engañar por Daniel Ortega.
Él recibió al segundo país más rico
de Centroamérica y lo entregó como el segundo país
más pobre de América Latina. Y Ortega no ha cambiado.
Sus ideas radicales anti-establishment y sus ideas de
populismo irresponsable siguen vigentes.
- ¿Cree que el presidente
venezolano, Hugo Chávez, apoya económicamente a Ortega?
-
Tengo entendido que sí.
Sé de donaciones a una ONG sandinista, pero que me conste
que haya dinero, no. Definitivamente, estoy seguro que de alguna
manera llega algo, ¿no?
- ¿Qué
opina del Cafta, que despierta tantas ideas encontradas en Centroamérica?
-
Yo creo que el Tratado de Libre
Comercio (TLC) abre las puertas al futuro desarrollo económico
y social de Nicaragua, así como la condonación de
la deuda externa que logramos, cerró las puertas al pasado.
Pero eso es muy abstracto. El TLC tiene que ser visto desde el
punto de vista de un campesino o de un pequeño productor,
pensando que cuando aumente su producción porque la triplicó,
no tendrá que venderla a precios más baratos porque
no hay mayor demanda en el país, sino que tendrá
la posibilidad de venderlo en el mercado internacional -y en el
mercado más grande, que es EEUU- a un precio internacional.
* Entrevista
realizada durante el Primer Congreso Anual de la Red Liberal de América
Latina, en Porto Alegre (Brasil), durante los primeros días de abril. |