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Año VII - Madrid, viernes 12 de mayo de 2006
 
Entrevista
 

Eduardo Montealegre, candidato a la Presidencia de Nicaragua, por Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC)

“Los populistas existen en este mundo por la falta de oportunidades”

Por Norma Domínguez

 

Eduardo Montealegre, candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC) encabeza los sondeos previos a las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. Montealegre abandonó el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), liderado todavía por el ex presidente Arnoldo Alemán –condenado a 20 años de prisión en 2003 por lavado de dinero y en arresto domiciliario-, y ahora se enfrenta a una dura batalla contra sus rivales políticos, que le acosan desde varios flancos.

-Se definió finalmente que el ex-vicepresidente José Rizo Castellón sea el candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) ¿Ocurrió el famoso ‘dedazo' de Alemán?
- Definitivamente sí. Ya hace varias semanas que me ofrecieron ser vicepresidente de Rizo cuando él ganara la convención. La oferta vino de una persona muy allegada al ex presidente Alemán, confirmada más tarde por otra persona que había mantenido reuniones con él. Me dijo que quería que, para unificar a los liberales, aceptara la candidatura de Rizo. Y después lo manifestaron los diferentes precandidatos presidenciales del PLC, cuando firmaron un documento en el que recogían su malestar y que sabían que Arnoldo Alemán 'estaba usando el dedo'. De la noche a la mañana aparecieron más de doscientos adicionales a votar en la convención sin que nadie los hubiera elegido, y ni siquiera los precandidatos presidenciales sabían que existían.

- ¿Cómo cree que van a reaccionar esos precandidatos liberales que terminaron decepcionados?
- Van a hacerle el juego a Alemán porque todos creen que el PLC es bastante fuerte y que siempre van a tener oportunidad en el futuro. Yo ya pasé por eso, e inclusive hablé con varios de ellos y les dije: “no cometas ese error, vive, aprendé de mi experiencia, mira que van a hacer esto, van a hacer lo otro…”; y así sucedió. Sin embargo, creo que hasta ahora han decidido respaldar a Rizo. No entiendo porqué. Sobre todo porque son personas inteligentes, independientes económicamente y, al mismo tiempo, como yo creía, tienen criterio.

- ¿Cree que estas personas pueden cambiar de opinión?
- Sí, pueden hacerlo. Pero en lugar de presionar a Rizo y al PLC, lo están haciendo conmigo para que yo me una a Rizo. Y eso viene de los mismos liberales arnoldistas. Aunque no debo decirles ‘liberales', debo decirles ‘arnoldistas', a los que se suman también algunas personas del sector privado.

- Usted estuvo en algún momento trabajando con Rizo, que ahora va a ser su más fuerte rival dentro de las filas liberales…
- Sí, él fue vicepresidente y participamos en unos gabinetes. Pero directamente con él no trabajé. Era muy, muy callado en los gabinetes; no hablaba mucho.

- ¿Cuál fue, y es, su relación con Alemán?
-
Alemán fue abogado de una empresa financiera en la que mi padre era el presidente de la Junta Directiva, o sea que lo conozco desde hace treinta y cinco años. Yo fui ministro de la Presidencia durante nueve meses en el Gobierno de Alemán y cuando comencé a poner orden él me pidió que fuera Canciller. Básicamente tuve una relación enfocada a los problemas con el río San Juan, en Costa Rica, el mar territorial con Honduras, entonces estuve muy dedicado al tema durante dos años. Como Canciller viajamos a muchos lados. Sin embargo, no era de su círculo más cercano y mucho menos del de sus amigos. Cuando yo decidí competir en las elecciones pasadas como precandidato a la Presidencia, él nunca se imaginó que iba a llegar tan alto porque había determinado que Enrique Bolaños como candidato y lo apoyó para que así fuera. Después de eso comenzaron a salir a la luz los diferentes temas de corrupción y yo me separé de él en lo personal, aunque no del partido. Por eso después fui jefe de campaña de Bolaños.

- ¿Y qué relación mantiene hoy con el presidente Bolaños?
-
Tengo una relación cordial con el Presidente, pero no he sido uno de sus favoritos. Principalmente porque me he caracterizado por ser muy independiente y eso lleva al problema de te aislas un poco. Creo que Bolaños se dio cuenta muy temprano que yo no llegaba a servir a una persona, sino que llegaba a servir al país. Y él comprendió eso, no así Alemán, que no aceptaba que yo anduviera con una carta de renuncia firmada en blanco en el bolsillo mientras fui su ministro. Porque yo no llegué al Gobierno ni para hacerme rico, ni para vivir del salario. La verdad es que Alemán jamás me levantó la voz porque sabía que en el primer momento que esto ocurriera, sólo tenía que ponerle fecha a la carta que llevaba en el bolsillo.

- Las últimas encuestas siguen dándolo como favorito, aunque no por grandes márgenes por el momento ¿Cuáles serían las primeras cosas sobre las que trabajaría de resultar electo?
-
Cuando Bolaños entró en el Gobierno, lo primero que tuvo que hacer fue estabilizar al país en términos económicos, debido a que la situación financiera y macroeconómica se había deteriorado en el último año. En aquel momento, como ministro de Hacienda, lo primero que me tocó hacer fue reducir el déficit, aumentar los ingresos, y estabilizar económicamente el país. Esta vez, gracias a la disciplina fiscal que se ha mantenido y a la disciplina, en particular, del presidente Bolaños para que nos mantengamos dentro del programa con el Fondo, creo que éste va a ser el primer Gobierno que entrega el mandato al siguiente mandatario sin tener que volver a rehacer un programa con el Fondo Monetario, sin tener que ver cómo hace para reducir el déficit, cómo hace para subir las reservas, etc… Por lo tanto, nuestras actuaciones tendrán que enfocarse en una serie de acciones encaminadas a la transformación y la institucionalización del país.

- Ya en plena puja electoral, ¿qué lo diferencia del candidato sandinista Daniel Ortega, en términos de campaña?
-
En primer lugar, cualquier cosa que propongo yo tiene credibilidad y lo que propone Ortega no la tiene. Y por lo tanto, las propuestas que yo hago son serias y las que él hace son populistas.

- ¿Como por ejemplo?
- Por ejemplo, dijo que la Casa Presidencial que fue donada por Taiwán al Gobierno de Nicaragua la va a convertir en un kindergarten, ¡una escuelita para niños! Esa es una de sus propuestas que lleva haciendo desde hace bastante tiempo, algo que no me parece serio. También dijo que les iba a dar un gallo y diez gallinas a todos los campesinos. Y eso no está mal, porque se necesita; pero creo que hay otras formas de ayudar más productivas y serias.

- ¿Cómo cuáles?
-
Tenemos que enfocar el país en tres grandes ejes: el primero es en gente sana y educada, lo que significa educación primaria, salud preventiva y seguridad alimentaria. El segundo pilar fundamental es que hay que tener un crecimiento económico amplio, sostenible y ecológicamente responsable. Y ahí, entonces, hay que enfocarse en el lanzamiento de la producción para los pequeños productores y los pequeños negocios, especialmente para asegurar que haya capacitación y asistencia técnica para que puedan mejorar su productividad y vender sus productos. Obviamente, también tenemos que mejorar la infraestructura productiva. Y el tercer pilar es establecer un Gobierno fuerte y transparente al servicio de la población. Debemos trabajar en continuar profundizando la transparencia en el manejo de los recursos públicos y en revertir algunas leyes que Arnoldo Alemán facilitó que se pasaran en la Asamblea y que le dan un poder importante a Daniel Ortega.

- ¿El tema de la seguridad no está en la agenda de tareas pendientes?
-
En todo país es un tema importante. Sin embargo, en Nicaragua se necesitan más seguridades, especialmente en temas ligados a la amenaza del narcotráfico en la costa atlántica, que es un lugar de paso de la droga. Pero en términos generales, es un país sumamente seguro. Es, posiblemente, el país más seguro de Centroamérica: no se necesitan guardaespaldas ni automóviles blindados para transitar.

- Habló de un poder importante de Ortega en la Asamblea. ¿Hay que tenerle miedo a Daniel Ortega?
-
A lo que hay que tenerle miedo es a la pobreza, a la falta de oportunidades y a la desigualdad que existe en el país. Y si nos enfocamos en eso, Daniel Ortega debería causarle preocupación a ciertos colectivos. Los ‘Daniel Ortega' en este mundo existen por la falta de oportunidades, la diferencia de riqueza y las desigualdades.

- ¿Qué opina de la ola ‘izquierdista y populista' que gana espacio en la región?
-
Yo creo que el ex presidente chileno Ricardo Lagos, o la presidenta Michelle Bachelet, o algunos otros mandatarios, se deben sentir muy insultados cuando los comparan con Daniel Ortega. Porque éste no tiene nada que ver con Lagos, inclusive ni siquiera con el presidente Lula. A Ortega lo deben de comparar con Khadafy, con Hussein, con Chávez. Y tal vez con algunos otros terroristas, como Bin Laden. Pero hay un mundo de diferencia entre lo que es y propone Ortega y lo que son algunos otros Gobiernos de izquierda, de ‘izquierda light', con los que podríamos compararlo en América Latina Lógicamente que el pueblo cuando está en la situación que está, busca cosas que le endulcen el oído y que por lo menos le den un poco de ayuda o de apoyo para resolver la insatisfacción acumulada que existe.

- Habiéndose escindido el Partido Liberal (PLC) histórico de Nicaragua, ¿qué es para Usted ser liberal y cuánto de liberal va a tener su gobierno?
-
Yo lo explico de manera muy sencilla: ser liberal significa tener la libertad de poder decidir a favor o en contra y emitir una opinión sin preocupación de que alguien te vaya a callar la boca. Ser liberal significa que un niño de una familia pobre tenga la misma igualdad de oportunidades de educarse que un niño de una familia rica. Significa respetar la ley y el Estado de derecho. Básicamente, que un pequeño empresario tenga la misma oportunidad de conseguir financiamiento que un gran empresario y que un pequeño empresario pueda vender sus productos sin trabas, igual que lo puede hacer uno grande. Significa liberar al hombre y a la mujer de situaciones que en algunos momentos solamente los privilegiados han tenido. Y eso quiero que sea mi Gobierno.

- ¿Qué Gobierno liberal en Centroamérica le ha parecido un ejemplo en este sentido?
-
Tal vez donde han habido Gobiernos liberales de partido es en Nicaragua y en Honduras. Creo que el Ejecutivo de Reina en Honduras fue un buen Gobierno y también creo que, con algunas limitaciones, el Gobierno de Bolaños ha sido un buen Gobierno, aunque pienso que no ha sabido transmitir el desarrollo que ha habido hacia la población por su falta de interés y de gestión política. En parte porque todavía el desarrollo y la estabilidad macroeconómica no han goteado a la población en general. Después han habido otros Gobiernos de corte liberal pero no necesariamente de políticas, como en El Salvador, los presidentes Saca, Flores, Calderón, Cristiani… Todos ellos han impregnado de políticas públicas liberales su gestión, aunque no se consideran liberales.

- Imagine Nicaragua con Ortega triunfador, ¿cuál sería su advertencia a los nicaragüenses?
-
Si gana Ortega Nicaragua sería una pesadilla. Lo primero que les diría a los nicaragüenses es que no nos vayamos del país, que las luchas se hacen desde adentro y que sólo quedarían cuatro años, once meses y veintinueve días para que cambie la situación. Creo que no debemos dejarnos engañar por Daniel Ortega. Él recibió al segundo país más rico de Centroamérica y lo entregó como el segundo país más pobre de América Latina. Y Ortega no ha cambiado. Sus ideas radicales anti-establishment y sus ideas de populismo irresponsable siguen vigentes.

- ¿Cree que el presidente venezolano, Hugo Chávez, apoya económicamente a Ortega?
-
Tengo entendido que sí. Sé de donaciones a una ONG sandinista, pero que me conste que haya dinero, no. Definitivamente, estoy seguro que de alguna manera llega algo, ¿no?

- ¿Qué opina del Cafta, que despierta tantas ideas encontradas en Centroamérica?
-
Yo creo que el Tratado de Libre Comercio (TLC) abre las puertas al futuro desarrollo económico y social de Nicaragua, así como la condonación de la deuda externa que logramos, cerró las puertas al pasado. Pero eso es muy abstracto. El TLC tiene que ser visto desde el punto de vista de un campesino o de un pequeño productor, pensando que cuando aumente su producción porque la triplicó, no tendrá que venderla a precios más baratos porque no hay mayor demanda en el país, sino que tendrá la posibilidad de venderlo en el mercado internacional -y en el mercado más grande, que es EEUU- a un precio internacional.

* Entrevista realizada durante el Primer Congreso Anual de la Red Liberal de América Latina, en Porto Alegre (Brasil), durante los primeros días de abril.

 
 

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