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Este
alicantino con alma de conciliador ha hablado para Americaeconomica.com
sobre las relaciones comerciales entre España y Latinoamérica,
apostando fuertemente por el incremento de las exportaciones hacia
la región. Desde el mes de marzo de 1996, Fernando
Puerto ocupa el cargo de director de Relaciones Internacionales
del Consejo Superior de Cámaras, y su especial relación
con América Latina le ha convertido en uno de los "indispensables"
para la reanudación de la cooperación entre ambos
lados del Atlántico, tal y como quedó demostrado
en el último comité bilateral con Cuba, donde el
Gobierno español firmó el acta de la Comisión
Mixta de Cooperación al Desarrollo, que define tanto los
instrumentos, como los sectores y las zonas geográficas
de actuación para la cooperación española
en la isla en los próximos cuatro años.
-Señor
Puerto, los expertos aseguran que las relaciones comerciales entre
España y América Latina parecen estar estancadas...
- La gran apuesta de la presencia española en
Latinoamérica es la inversión. En la década
de los 90 se produjo el boom y es cierto que el comercio nunca
ha estado a la altura de la inversión, ni siquiera en aquellos
años. La fortaleza del euro también perjudica las
ventas de las empresas españolas hacia el continente americano,
pero esto no significa que haya bajado el número de exportaciones,
sino simplemente que está subiendo a cifras ridículas.
El caso de Argentina es una buena muestra de ello, con tan sólo
1.000 millones de euros en el comercio con la región. Todos
los implicados en el sector empresarial debemos hacer un esfuerzo
por mejorar esta situación. Desde los 7.773.300 millones
de euros que exportamos hacia Latinoamérica en 2001 se
ha pasado a los 5.343.193 hasta junio de 2007, frente a los 8.098.810
en 2005 y los 10.435.388 registrados en 2006.
-
¿Tal vez este leve crecimiento en las cifras tiene algo
que ver con los "gobiernos populistas"?
- Procuro
ser lo más objetivo posible en estos asuntos. Somos el
segundo gran inversor en Latinoamérica, aunque, como ya
he comentado, el boom se desarrolló en los 90 con las privatizaciones.
Los "populismos" son los regímenes normales en
América Latina, era mucho peor antes cuando existían
las dictaduras. Ahora todos los políticos y los medios
de comunicación consideran el populismo como algo negativo,
pero lo cierto es que en toda la región se ha implantado
la democracia, y eso sí que es una novedad.
-
Entonces, el futuro de las empresas españolas en Latinoamérica
está asegurado?
- Las empresas españolas van a seguir apostando
fuertemente por la inversión en Latinoamérica, tal
y como se demostró en el Comité Bilateral que finalizó
el pasado 29 de septiembre en Cuba. Hay que seguir luchando por
estas empresas, llegando a acuerdos para que se realice un mayor
número de inversiones en mantenimiento. Lo que sí
puedo asegurar es que las commpañías se mantienen
en permanente contacto con los gobiernos de cada región,
y ellos deben respetar las normas empresariales que todos manejamos.
Además, volviendo al tema de los populismos, si una entidad
se siente más insegura en cierto país, lo prevé
en sus balances a la hora de ser más prudente. Lo que no
cabe poner en duda es que las empresas españolas están
y van a seguir ahí. Además, los datos macroeconómicos
están resultando estupendos en todos los países
latinoamericanos. Hay crecimiento, se genera cada vez más
empleo y la inflación está controlada, salvo el
caso de México, que registra un 5,6%.
-
Los analistas advierten del papel que China está jugando
en las relaciones comerciales de América Latina...
- Así es. Pero este es el juego de la globalización,
todos debemos aceptar las mismas normas y competencias. China
tiene problemas con las materias primas, y eso beneficia a Latinoamérica,
ya que un tercio de sus exportaciones son del sector commodities,
por lo que el gigante asiático ha comprado mucho en los
últimos años.
- ¿Alguna
crítica?
- Simplemente podemos exigir que se respeten las mismas
normas que nosotros respetamos. China debería hacer algo
con las constantes violaciones a los derechos laborales, y su
moneda debería cotizarse en el mercado mundial, por lo
menos para ejercer una competencia leal en los intercambios comerciales.
- Volviendo a asuntos más
amables. El pasado 29 de septiembre terminó el Comité
Bilateral entre Cuba y España, donde se firmó de
manera oficial el restablecimiento de las relaciones en cooperación.
Imagino que el ambiente fue estupendo...
La situación de Cuba es muy particular, ya que
el país rompió la cooperación con el Gobierno
anterior y las fuertes medidas de presión de la Unión
Europea. Cuba renunció a la cooperación española,
pero no a la relación con las empresas. Recuerdo (con
risas) a uno de los invitados que durante el Comité
se subió al estrado y dijo con total contundencia: "Podemos
prescindir de los gobiernos, pero nunca de España".
Ahora es un buen momento para la región y nosotros siempre
estaremos allí. Durante estas últimas reuniones
se han llegado a numerosos acuerdos en el ámbito empresarial,
con la proyección de nuevos proyectos de infraestructuras,
que hacen mucha falta, y en materia de turismo. Nuestro trabajo
consiste en observar las necesidades, facilitar las reuniones
entre las empresas, ayudar a las compañías a conseguir
contratos...
- ¿Cómo es
la relación de las Cámaras con la isla?
-Siempre consultamos nuestros proyectos con ambos gobiernos,
y desde el principio se deja muy clara la diferencia entre política
y empresas. Ahora es el momento de apostar por la Isla, ya que
, aunque España es el primer inversor y el primer socio
comercial, Venezuela empieza a ganar terreno, y EEUU también
está vendiendo mucho. No entiendo por qué ese afán
de hacer ver como algo "catastrófico" las relaciones
entre la isla y la primera economía mundial, ellos comercian
cada vez más con Cuba. En 2006, España alcanzó
una cifra récord de exporaciones y en la actualidad, nosotros
vendemos unos 500 millones de euros, mientras ellos nos venden
al rededor de 150 millones de euros. El comercio sería
aún mayor si se desbloqueasen las líneas de seguro
de crédito a la exportación, un problema que no
ha hecho más que acumular la deuda de los cubanos. Ahora
es el momento de las negociaciones, ya que Cuba ha realizado recientemente
una oferta de pago, lo que daría la posibilidad de abrir
de nuevo estas líneas de crédito. Mientras, las
empresas se autofinancian.
- Entonces, ¿qué
es lo que echan de menos?
- Simplemente la normalidad. Una empresa para negociar
necesita "normalidad". Psicológicamente, el mero
hecho de que se vean ministros que van y vienen, con visitas de
distintos organismos a la isla... eso es la normalidad y lo que
más beneficia a las relaciones comerciales entre ambos
países. Si hemos creado un cierto clima de entendimiento
y diálogo, creo que es inteligente estar presentes. El
Gobierno español debe ejercer la influencia con la que
cuenta en Cuba en la Unión Europea, ya no sólo en
ámbitos de comercio e inversión. Ahora debemos jugar
con nuestras empresas.
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