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Año IX - Madrid, viernes 5 de octubre de 2007
 
Entrevista
 
Fernando Sánchez Albavera, Director de Recursos Naturales e Infraestructura de la Cepal
 
"La fiebre de los biocombustibles es más un discurso fantasioso que una fuente de energía alternativa"

Por Covadonga García

 

Desde EEUU y Europa se defienden los biocarburantes como una alternativa ‘limpia’ de energía y Brasil se sube a la ola y encabeza la producción en Latinoamérica. Mientras tanto, los precios de los cereales se disparan hasta máximos históricos, al tiempo que las autoridades no escatiman en subsidios a los agricultores. Pero ¿qué tanto hay de real y qué tanto de fantasioso en el interés por los biocombustibles?

Fernando Sánchez Albavera, Director de la División de Recursos Naturales e Infraestructuras de la Comisión Económica para América Latina y Caribe de Naciones Unidas (Cepal), recibió a Americaeconomica.com para dar una visión general del auge de los biocombustibles en Latinoamérica. En la amplia trayectoria profesional de Sánchez Albavera destacan altos cargos políticos en Perú, principalmente al cargo del Ministerio de Energía y Minas.

- En España se está viviendo el asunto de los biocombustibles como una fiebre, parece que se ha encontrado la verdadera alternativa energética. ¿Cómo se vive este proceso en América Latina?

- Bueno, existen distintos puntos de vista pero primero de todo es importante diferenciar entre el bioetanol, que se elabora a partir de la caña de azúcar y el biodiésel, que se elabora a partir de la palma de aceite. Cada uno de estos combustibles entraña una problemática diferente. En el caso del bioetanol hablamos de un proteccionismo excesivo por parte de EEUU, que utiliza el maíz pese a que tiene un menor rendimiento que la caña de azúcar. EEUU por un lado ha creado subsidios a la materia prima y por otro a la producción de etanol. Todo esto sin duda tiene un impacto en los cereales y supone un aumento en los precios. América Latina no tendría mayor problema para la producción de etanol y en principio no sería necesario este tipo de subsidios. Lo que si existe es un problema de precios ¿en qué medida es negocio hacer etanol? El costo de la producción es cada vez mayor y hay que tener en cuenta la volatilidad del dólar, que es la moneda en la que se fija el precio de las materias primas. Un efecto curioso que está teniendo el aumento del precio de las materias primas es que empieza a escasear el alcohol para las compañías de cosmética y farmacia, porque a los campesinos les compensa más vender la materia prima.

- ¿y el biodiésel?
- El biodiésel es principalmente utilizado para el transporte, pero gran parte de los biodiésel no son competitivos. Por ejemplo, el bodiésel de la soja y el de la colsa son competitivos mientras el precio del petróleo oscile entre los 60 y 80 dólares. Pero los precios del crudo son muy volátiles. Estos productos necesitan un petróleo alto y la materia prima baja para ser rentables. Si esta circunstancia no se da, necesitarían subsidios tanto en Europa como en América Latina.

- Así que la energía del futuro depende de los subsidios o no será viable
- Europa tiene un problema con el asunto de los biocombustibles. Se ha omprometido a un 5% de mezcla para 2010 y a un 10% para 2015 y esto compromete un territorio que no es viable.

¿Entonces Europa no cumplirá sus compromisos?
- Para 2010 tendría que convertir un 21% de sus tierras cultivadas y para 2015 un 37%. Esto es difícil, pero además habrá que ver si les interesa a los agricultores.

- ¿La solución estaría en una alianza con América Latina?
- Bueno, esto es una oportunidad para América Latina porque en la región sobran tierras cultivables y un compromiso del 5% no requiere esfuerzo. Sin embargo entraña otros problemas. A este combustible ya se le llama el ‘biodiésel de la deforestación’. No es necesario que tenga este efecto, pero hay que controlarlo. No obstante, el problema en América Latina es de otra índole. Es un problema de competitividad, se va a tener que subsidiar para introducirlo en el mercado. Por otro lado, las ventajas de los biocombustibles son muy discutibles.

- ¿Qué ventajas se discuten?
- Bien, pues producen otro tipo de emisiones y su participación en el mercado de la energía es tan pequeña que no compensan. Es decir, la cantidad de biocombustibles es tan pequeña que no tiene apenas efecto sobre la contaminación que producen los combustibles tradicionales.

- Pero sí hay una oportunidad de negocio para los agricultores
- El impacto sobre el campesino también es muy cuestionable. La variable de ajuste va a ser la mano de obra. Además, la producción de biocombustibles requiere de explotaciones grandes, por lo que es difícil que el pequeño campesino pueda acceder al proceso. Por ello dudo del programa de Lula de ‘Biocombustibles para los pobres’. No es factible.

- Entonces ¿este auge se reduce a poco más que un discurso político?
- Sí, tiene más que ver con que se ha creado un ‘discurso fantasioso’ que tiene un impacto mínimo en el consumo de energía mundial. Los cambios en la energía vendrán de otros ámbitos.

- ¿Cuáles?
- Bueno, primero los cambios tecnológicos, que serán mucho más importantes. Por ejemplo, la eliminación del azufre en los combustibles. Otro factor importante son los cambios en las materias primas. Es decir, la producción de energía con materias de primera generación. Por ejemplo, la linocelulosa, el uso de los deshechos para producir energía. Este tipo de recursos están en fases muy avanzadas de experimentación y para el 2010 y 2015 ya serán competitivas. Un dato curioso es que en Japón se propuso reciclar los palitos con los que se come para la producción de energía…

- Parece que el futuro siempre nos lleva a Asia.
- Sí, pero hay que tener cuidado. Es decir, lo que impera en China es el ‘American Way of Live’ e imagínese 300 millones de chinos paseando en 4x4, es simplemente insostenible, la clase media china en estos carros. La clave de la energía es rebajar el consumo. Hay que cambiar los vehículos, usar bioenergía, introducir filtros, programas de uso eficiente…

- ¿y dónde está el compromiso político en cuanto a reducción de consumo? ¿hay algún país latinoamericano que esté haciendo su apuesta en la dirección correcta?
- Ni en Latinoamérica ni en el mundo. La verdad es que tiene un coste político demasiado alto. ¿Usted cómo le dice a la gente que no se puede comprar un auto y que tienen que ir a trabajar en transporte público? O en Latinoamérica que renuncien a un coche de hace veinte años que compran por 200 dólares.

- Así que la solución no está en los biocombustibles, ni tan siquiera para América Latina.
-No. Es cierto que Brasil tiene una realidad diferente, tiene capacidad, pero no la tienen Perú ni Colombia. No obstante, para Brasil se trata de un asunto económico más que energético, es un producto más de exportación.

- Y esto que se habla de cooperación entre España y Latinoamérica en este asunto
-Bueno, más que Latinoamérica será Brasil, con España o con Europa. Hay que tener en cuenta también a Alemania, que ha hecho un gran trabajo para introducir el biodiésel en el mundo. Pero lo que es seguro es que no será para los campesinos. El agro no se va a integrar con la industria.

 
 

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