Desde
EEUU y Europa se defienden los biocarburantes como una alternativa
‘limpia’ de energía y Brasil se sube a la ola
y encabeza la producción en Latinoamérica. Mientras
tanto, los precios de los cereales se disparan hasta máximos
históricos, al tiempo que las autoridades no escatiman
en subsidios a los agricultores. Pero ¿qué tanto
hay de real y qué tanto de fantasioso en el interés
por los biocombustibles?
Fernando Sánchez
Albavera, Director de la División de Recursos
Naturales e Infraestructuras de la Comisión Económica para América Latina y Caribe de Naciones Unidas (Cepal), recibió
a Americaeconomica.com para dar una visión
general del auge de los biocombustibles en Latinoamérica.
En la amplia trayectoria profesional de Sánchez Albavera
destacan altos cargos políticos en Perú, principalmente
al cargo del Ministerio de Energía y Minas.
- En España se está
viviendo el asunto de los biocombustibles como una fiebre, parece
que se ha encontrado la verdadera alternativa energética.
¿Cómo se vive este proceso en América Latina?
- Bueno, existen distintos puntos de vista pero primero
de todo es importante diferenciar entre el bioetanol, que se elabora
a partir de la caña de azúcar y el biodiésel,
que se elabora a partir de la palma de aceite. Cada uno de estos
combustibles entraña una problemática diferente. En el caso del bioetanol hablamos de un proteccionismo excesivo
por parte de EEUU, que utiliza el maíz pese a que tiene
un menor rendimiento que la caña de azúcar. EEUU
por un lado ha creado subsidios a la materia prima y por otro
a la producción de etanol. Todo esto sin duda tiene un
impacto en los cereales y supone un aumento en los precios. América Latina no tendría mayor problema para la
producción de etanol y en principio no sería necesario
este tipo de subsidios. Lo que si existe es un problema de precios
¿en qué medida es negocio hacer etanol? El costo
de la producción es cada vez mayor y hay que tener en cuenta
la volatilidad del dólar, que es la moneda en la que se
fija el precio de las materias primas. Un efecto curioso que está teniendo el aumento del precio
de las materias primas es que empieza a escasear el alcohol para
las compañías de cosmética y farmacia, porque
a los campesinos les compensa más vender la materia prima.
- ¿y el biodiésel?
- El biodiésel es principalmente utilizado para
el transporte, pero gran parte de los biodiésel no son
competitivos. Por ejemplo, el bodiésel de la soja y el
de la colsa son competitivos mientras el precio del petróleo
oscile entre los 60 y 80 dólares. Pero los precios del
crudo son muy volátiles. Estos productos necesitan un petróleo
alto y la materia prima baja para ser rentables. Si esta circunstancia
no se da, necesitarían subsidios tanto en Europa como en
América Latina.
- Así que la energía del futuro
depende de los subsidios o no será viable
- Europa tiene un problema con el asunto de los biocombustibles.
Se ha omprometido a un 5% de mezcla para 2010 y a un 10% para
2015 y esto compromete un territorio que no es viable.
¿Entonces Europa no cumplirá
sus compromisos?
- Para 2010 tendría que convertir un 21% de sus
tierras cultivadas y para 2015 un 37%. Esto es difícil,
pero además habrá que ver si les interesa a los
agricultores.
- ¿La solución estaría
en una alianza con América Latina?
- Bueno, esto es una oportunidad para América
Latina porque en la región sobran tierras cultivables y
un compromiso del 5% no requiere esfuerzo. Sin embargo entraña
otros problemas. A este combustible ya se le llama el ‘biodiésel
de la deforestación’. No es necesario que tenga este
efecto, pero hay que controlarlo. No obstante, el problema en América Latina es de otra índole.
Es un problema de competitividad, se va a tener que subsidiar
para introducirlo en el mercado. Por otro lado, las ventajas de
los biocombustibles son muy discutibles.
- ¿Qué ventajas se discuten?
- Bien, pues producen otro tipo de emisiones y su participación
en el mercado de la energía es tan pequeña que no
compensan. Es decir, la cantidad de biocombustibles es tan pequeña
que no tiene apenas efecto sobre la contaminación que producen
los combustibles tradicionales.
- Pero sí hay una oportunidad de negocio
para los agricultores
- El impacto sobre el campesino también es muy
cuestionable. La variable de ajuste va a ser la mano de obra.
Además, la producción de biocombustibles requiere
de explotaciones grandes, por lo que es difícil que el
pequeño campesino pueda acceder al proceso. Por ello dudo
del programa de Lula de ‘Biocombustibles para los pobres’.
No es factible.
- Entonces ¿este auge se reduce a
poco más que un discurso político?
- Sí, tiene más que ver con que se ha creado un
‘discurso fantasioso’ que tiene un impacto mínimo
en el consumo de energía mundial. Los cambios en la energía
vendrán de otros ámbitos.
- ¿Cuáles?
- Bueno, primero los cambios tecnológicos, que
serán mucho más importantes. Por ejemplo, la eliminación
del azufre en los combustibles. Otro factor importante son los cambios en las materias primas.
Es decir, la producción de energía con materias
de primera generación. Por ejemplo, la linocelulosa, el
uso de los deshechos para producir energía. Este tipo de
recursos están en fases muy avanzadas de experimentación
y para el 2010 y 2015 ya serán competitivas. Un dato curioso
es que en Japón se propuso reciclar los palitos con los
que se come para la producción de energía…
- Parece que el futuro siempre nos lleva
a Asia.
- Sí, pero hay que tener cuidado. Es decir, lo
que impera en China es el ‘American Way of Live’ e
imagínese 300 millones de chinos paseando en 4x4, es simplemente
insostenible, la clase media china en estos carros. La clave de
la energía es rebajar el consumo. Hay que cambiar los vehículos,
usar bioenergía, introducir filtros, programas de uso eficiente…
- ¿y dónde está el compromiso
político en cuanto a reducción de consumo? ¿hay
algún país latinoamericano que esté haciendo
su apuesta en la dirección correcta?
- Ni en Latinoamérica ni en el mundo. La verdad
es que tiene un coste político demasiado alto. ¿Usted
cómo le dice a la gente que no se puede comprar un auto
y que tienen que ir a trabajar en transporte público? O
en Latinoamérica que renuncien a un coche de hace veinte
años que compran por 200 dólares.
- Así que la solución no está
en los biocombustibles, ni tan siquiera para América Latina.
-No. Es cierto que Brasil tiene una realidad diferente,
tiene capacidad, pero no la tienen Perú ni Colombia. No
obstante, para Brasil se trata de un asunto económico más
que energético, es un producto más de exportación.
- Y esto que se habla de cooperación
entre España y Latinoamérica en este asunto
-Bueno, más que Latinoamérica será
Brasil, con España o con Europa. Hay que tener en cuenta
también a Alemania, que ha hecho un gran trabajo para introducir
el biodiésel en el mundo. Pero lo que es seguro es que no será
para los campesinos. El agro no se va a integrar con la industria.
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