El
consejo de administración de ExxonMobile sufrió
ayer una derrota histórica en la junta de accionistas de
la compañía celebrada en Dallas. El 52,2% del capital
de la empresa apoyó una propuesta no vinculante en contra
de la cual se habían manifestado los consejeros.
La proposición ganadora
pedía cambiar los estatutos para que un consejero tuviera
que ser elegido por tres cuartas partes del capital y no por mayoría
simple como sucedía hasta ahora. Los actuales responsables
de la empresa argumentaron en su contra que con esta nueva regla
se perdería flexibilidad en la gestión y se encarecerían
los trámites.
Pero, con su movimiento, los accionistas
disidentes, entre los que destacaba Calpers, el fondo de pensiones
de los trabajadores públicos del Estado de California,
quisieron dar un voto de castigo a la cúpula directiva
para mostrar su descontento. Un enfado que procede de los 167,8
millones de dólares que cobró como retribución
a cuenta de los resultados del pasado ejercicio y por anticipo
de los programas de retribución vinculados a su jubilación
percibidos por el anterior consejero delegado, Lee Raymond.
Beneficios. El
nuevo consejero delegado, Rex Tillerson, había confiado
hasta el último momento en que esa votación no se
produjese, sobre todo, porque la gestión de la que se estaba
hablando en la junta era la del año 2005 cuando ExxonMobil
alcanzó unos beneficios superiores a 36.000 millones de
dólares, los mayores de la historia en todo el mundo. Además,
en dicho periodo, los títulos de la petrolera experimentaron
una revalorización del 31%. Esta era también la
primera vez que la junta se celebraba bajo la nueva legislación
que obliga a los consejeros a incluir en el orden del día,
propuestas realizadas por los accionistas que hayan sido apoyadas
por más del 10% del capital.
Impunidad. Según
un informe de la Harvard Law School, un 15% de las empresas del
S&P 500 no vincula la retribución del consejero delegado
a la evolución de los resultados. A su vez, otro 10% de
las compañías mantiene en sus estatutos que el consejero
delegado cobrará ‘pase lo que pase’.
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