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Sólo un día después de que el secretario de Comercio Interior argentino, Guillermo Moreno, exhortase a las compañías petroleras que operan en el país, Petrobrás y Repsol YPF, a eliminar los aumentos de precio de la gasolina, los analistas prevén que ésta podría volver a subir, aunque su coste permanecería vigilado por el Gobierno.
Los rumores sobre una posible caída de la oferta de crudo en el mundo han hecho disparar la cotización del barril, que ayer cerró a 78,22 dólares (57,08 euros) en el mercado de Texas, una circunstancia que incrementa la presión sobre las petroleras que operan en Argentina, que ayer mismo comenzaron a vigilar sus estaciones de servicio para comprobar que no se estaban realizando subidas de precios en ninguna de ellas.
Otra fuente de preocupación es que el encarecimiento del crudo no afectará sólamente a la nafta (gasolina en Argentina), sino a toda una serie de productos que lo utilizan como insumo, como los plásticos, los fertilizantes, los lubricantes o las pinturas.
Argentina es actualmente uno de los países latinoamericanos que goza de combustibles con mejor precio, ya que son hasta un 50% más baratos que los comercializados en Brasil, Uruguay o Paraguay. |