El próximo 9 de enero, los ministros de Economía de todos los países fundadores del Banco del Sur (Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Brasil y Uruguay) retomarán su trabajo, en este recién estrenado año, en una reunión en la que se espera que definan la financiación de la entidad.
El Banco del Sur, que fue constituido formalmente el pasado 9 de diciembre, arranca con unos recursos propios de sólo 800 millones de dólares (545,9 millones de euros), un capital que resulta un tanto reducido para los ambiciosos objetivos fundacionales de la institución y que, por ahora, sólo supone un 5% de los fondos de que dispone el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y un 25% de los de la Corporación Andina de Fomento (CAF), dos organismos con una actividad similar que, además, hace tiempo se consolidaron como emisores de deuda fiables en los mercados financieros internacionales.
No obstante, el nuevo organismo prestamista multilateral aspira a conseguir en un reducido plazo de tiempo una capitalización de 7.000 millones de dólares (4.780 millones de euros) que conseguiría por medio de emisiones de bonos, avaladas por la fortaleza financiera de sus siete países fundadores que, sin contabilizar su oro, tienen unas reservas de divisas conjuntas por valor de 111.000 millones de dólares (76.094 millones de euros).
La iniciativa presentada el 21 de febrero de 2007 por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el argentino, Néstor Kirchner, de crear el Banco del Sur busca para contrarrestar la presencia del FMI y el BM e impulsar el desarrollo y la integración financiera en América Latina.
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