El
Banco Mundial (BM) ha aceptado, por primera vez en su historia,
que empresas privadas aporten recursos a los fondos que emplea
para ayudar a los países más pobres.
Estas operaciones se han realizado al margen del
balance de la decimoquinta recaudación de fondos de la
Asociación Internacional de Desarrollo (AID). Esta asociación
concede donaciones y créditos sin intereses a los países
cuyos habitantes ganan menos de dos dólares (1,37 euros)
por día, en su mayor parte, del África subsahariana.
La institución multilateral ha optado por
aceptar las primeras donaciones sin esperar a contar con una regulación
que la pusiera formalmente a salvo de eventuales conflictos de
intereses. Los donantes privados, de los que sólo se sabe
que son dos bancos japoneses, han donado un importe módico,
simbólico, del orden de 300.000 dólares (205.660
euros), según informaciones de AFP.
Pero el BM es consciente de los límites del
procedimiento. El nuevo presidente del BM, Robert Zoellick, ha
asegurado que es preciso recurrir al consejo de administración
del organismo antes de marzo, puesto que, según ha declarado, “no
se puede aceptar dinero del sector privado así, es necesario
un marco regulatorio”.
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