Evo
Morales, presidente de Bolivia, acaba de concretar con el grupo
indio Jindal el derecho de éstos a explotar el yacimiento
siderúrgico de El Mutún durante las próximas
cuatro décadas.
La inversión inicial será
de unos 2.300 millones de dólares, aunque el representante
legal de Jindal, que a su vez es el cónsul de este país
en Bolivia, afirmó que, conforme avance el proyecto, esta
inversión crecerá “sustancialmente”.
Esta adjudicación del yacimiento
siderúrgico más grande del país es la mayor
captación de capital extranjero del gobierno izquierdista
de Morales, y el pacto fue celebrado en varias ciudades del país,
incluida Puerto Suárez, población situada en la
zona de El Mutún.
Por otra parte, los proyectos del
grupo indio no acaban con la explotación de la mitad de
este yacimiento durante los próximos 40 años, de
los cuales, sólo durante las dos primeras décadas
serán controladas enteramente por la empresa, pues posteriormente
el Estado pasará a compartir responsabilidades.
Tambié incluyen en sus previsiones
la construcción de un ramal del gasoducto que unirá
Bolivia con Brasil para ayudar a la industrialización del
hierro, además de la construcción de una vía
férrea hasta el río Paraguay, con la intención
de agilizar las exportaciones del acero.
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