|
Ricardo Alarcón de Quesada,
presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, dialogó
con el líder de la Revolución minutos antes de que
se hiciera pública su Proclama. Posteriormente, en un acto
organizado por los trabajadores de las oficinas central y auxiliares
del Parlamento Cubano en La Habana, declaró:
"Fidel me expresó
la confianza y la certidumbre de que todos nosotros vamos a ser
capaces de cumplir las tareas que el momento nos exige y las que
nos va a exigir el futuro.
Yo tuve el privilegio de encontrarlo
más o menos a esa hora (9:15 p.m.). A las seis y tanto
de la tarde fue que él me llamó aquí (a la
sede de la Asamblea Nacional), y es un hombre que sigue siendo
y seguirá siendo el Fidel Castro de siempre. Está
peleando hasta el último minuto, aunque este no es el último.
Como él mismo dijo alguna vez: ‘Los revolucionarios
no se retiran’.
El apoyo más firme que
se le puede dar a la Proclama del Comandante en Jefe al Pueblo
de Cuba es el de cumplir con todas las tareas y responsabilidades
que demanda el momento actual, todos juntos, todos unidos, de
manera que mientras él repose la Revolución continúe.
Seamos capaces de empinarnos para
estar a la altura de un joven de 80 años que todavía,
después de pasar una operación delicada, que está
necesariamente sometido a un régimen de reposo, se toma
el empeño de vigilar hasta el último detalle, tomar
todas las medidas que sean necesarias para asegurar que podamos
continuar trabajando en las actividades prioritarias del país
y enfrentarnos a una agresión.
Seamos capaces también,
todos juntos, todos unidos, de mostrar algo que se parezca a la
dedicación, a la excelencia, al empeño que simboliza
en este país el hombre que es Fidel Castro, en todas las
labores de la vida, en todas las actividades, en el cumplimiento
de todas las responsabilidades.
El líder de la Revolución,
lo dice la Proclama, está consciente de que nuestro país
vive en una situación muy específica. Cuba es el
único del país mundo respecto al cual un gobierno
extranjero -que sucede que es el más poderoso del planeta
y el que ha hecho la guerra cada vez que le ha dado la gana-,
ha dicho que no va a permitir que en la Isla se aplique nuestra
Constitución, se apliquen nuestros Estatutos y se apliquen
nuestras leyes; un gobierno extranjero que ha dicho también
que va a impedir que eso ocurra y, además, que lo hará
abiertamente.
Si un día Fidel no estuviera,
sería la guerra. Eso es lo que quieren decir las palabras
(declaraciones de la administración Bush) que ellos han
convertido en documentos oficiales.
Pero Fidel Castro va a pelear
esa guerra. Y lo está probando. Se ha tomado el trabajo
de prever, de adoptar las determinaciones que consideró
necesarias para asegurar que continúe el funcionamiento,
no sólo normal de la República, del país,
del Gobierno -que eso es algo que está previsto claramente-,
sino, además, de las tareas priorizadas de la Revolución.
Ha habido la repercusión
(por la Proclama) que se podía prever, y Fidel la preveía
así; estaba consciente de que iba a ocurrir eso. Por una
parte, constantemente, estamos recibiendo mensajes de mucha gente
del mundo entero que está dolida, triste, preocupada; de
mucha gente noble. Y, por la otra, ha habido manifestaciones que
producirían vómitos. Mercenarios y terroristas que
salieron a las calles de Miami la noche del lunes. Eran cuatro
gatos, porque en esa ciudad hay mucha más población;
cuatro gatos que salieron a celebrar, a festejar la supuesta muerte
del compañero Fidel, como si eso significara volver a hacer
las maletas que tantas veces han hecho para venir para acá.
No saben cómo reaccionar
(refiriéndose al imperialismo), porque lo que nadie puede
imaginar es la magnitud de Fidel Castro.
Lo que dice la Proclama es literalmente,
exactamente, la verdad. Todos somos testigos, todos los cubanos,
del esfuerzo extraordinario que lleva a cabo el Comandante en
Jefe, y que ha sido así toda la vida. Y eso, desgraciadamente,
tiene su costo, en términos de que puede llegar un momento
en que el organismo se resiente y tenga dificultades como éstas
que él ha afrontado. Pero es un hombre que está
en condiciones de tomar todas las decisiones pertinentes antes
de su reposo y plasmarlas en la Proclama.
Es lógico que se aplique
lo que la Constitución de la República y los Estatutos
del Partido establecen. Estas medidas resultan necesarias por
la situación en que él se encuentra, que lo obligará
a estar varias semanas reponiéndose. Como es un hombre
que no solamente es el Presidente de la República, sino
el que también ha tenido sobre sus hombros toda una serie
de actividades prioritarias, se ha tomado el trabajo de distribuir
las tareas y encargar las responsabilidades específicas
a los compañeros que a partir del lunes último las
tienen ahora sobre sus hombros.
El líder de la Revolución
trabaja de verdad; es un Presidente que se ocupa de la educación,
de la salud, del programa energético, de tantas cosas y
ante esta situación excepcional se ha tomado el trabajo
de encargar específicamente a cada cual la responsabilidad
que en ellos ha delegado.
No es lo que ellos (la disidencia de Miami) se imaginaban, pero
es lo que tienen que esperar, porque Fidel siempre estará
luchando junto a los cubanos.
Toda la gente decente de este mundo ha recibido una prueba adicional,
si hacía falta, de las virtudes, de los méritos,
del altruismo de Fidel Castro.
Hay un sentimiento de tributo y de homenaje hacia ese luchador
perenne, que está peleando, que redactó una Proclama,
que la hizo él de su puño y letra, que la firmó
él, y que precisó hasta el último detalle.
Nosotros tenemos que ser capaces
ahora de levantarnos, de empinarnos, de tratar de aproximarnos
a su altura, para que mientras él repose, la Revolución
continúe, y va a continuar". (Tomado de Juventud Rebelde)
|