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Los seis países que conforman el Consejo
de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo Pérsico,
cuya economía se basa principalmente en el petróleo,
han firmado un acuerdo para la creación de un mercado común.
Arabia Saudí, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein y Omán tendrán un espacio
económico único. Los países firmantes han
declarado que la decisión les permitirá tener una
posición de negociación internacional más
fuerte. La situación macroeconómica ha permitido
que estos países gocen de un peso específico en
los mercados financieros mundiales, debido principalmente a los
altos precios del crudo y las inversiones realizadas en el maltrecho
sistema bancario occidental, azotado por la crisis derivada de
las hipotecas subprime.
Abu Dhabi rescató al gigante norteamericano
Citigroup con una inyección de liquidez de 5.000 millones
de euros, que le dio derecho a tomar el 4,9% del capital del banco
de EEUU a través de bonos convertibles en acciones. Fondos
adscritos a este emirato también son accionistas de referencia
del mayor banco europeo, el británico HSBC, y poseen una
importante participación en el hedge fund Och-Ziff Capital,
y en el fondo de inversión vinculado a la familia Bush
Carlyle, de forma que este estado árabe ha logrado una
posición de influencia estratégica en Occidente.
Inmigración. De puertas adentro, la principal preocupación
es que la inmigración ejerza una presión sobre la
limitada oferta de vivienda, infraestructura educación
y servicios de salud de país con un alto nivel de vida
como los Emiratos Árabes o Qatar. El acuerdo suscrito permitirá
la libre circulación de los ciudadanos, que tendrán
la posibilidad de trabajar, comprar propiedades y empresas, invertir
en bolsa, estudiar y recibir tratamiento en cualquiera de los
países firmantes.
Este acuerdo podría
derivar en el establecimiento de una moneda única para
los países del Golfo Pérsico. Actualmente las monedas
de estos países petrolíferos se encuentran pegadas
al dólar, lo que facilitaría que este nuevo mercado
pudiera disponer de una divisa común, que acrecentaría
todavía más su influencia en las finanzas mundiales. |