El profundo deterioro económico ha provocado un notable giro en la estrategia de las empresas de capital privado. Si hace unos años el “private equity” concentraba sus operaciones en la adquisición de grandes compañías, ahora vuelve a sus orígenes con compras de menor tamaño.
La idea actual con la que trabajan las compañías de capital privado es comprar participaciones en empresas no cotizadas y en un período de cuatro o seis años venderlas a gigantes industriales europeos. “El objetivo es buscar oportunidades en middle market y luego deshacernos de ellas”, según indican fuentes del sector. No obstante, las “private equity” destacan que aunque el precio de los activos puesto en venta por grandes compañías españolas ha bajado, “aún están muy sobrevalorados”.
El sector del capital privado considera que ante la actual coyuntura económica las empresas “deben tomar conciencia de lo que valen sus activos realmente y ponerlos a la venta a precios razonables”. Por lo que no es de extrañar que esta vuelta a los orígenes del capital privado sea más notable el próximo año. Recientemente 3i, una de las principales compañías europeas del sector, abandonó la puja por los aparcamientos de Cintra tras estudiar a fondo el cuaderno de venta, el precio exigido por Ferrovial, de unos 800 millones de euros, era “desorbitado”, según señalan los expertos consultados por este diario.
Compras. No obstante, en los últimos meses, esta compañía sí que ha ejecutado otra inversiones. La última compra de la británica fue la de la compañía de servicios funerarios Mémora, filial de servicios funerarios de Acciona, por 187 millones de euros. Anteriormente, también adquirió una participación en Unión Radio (Cadena Ser), tomando inicialmente un paquete del 6,5% por 78,4 millones de euros. Además, la firma que en España dirige Maite Ballester se hizo con Ultralase, de Corporación Dermoestética, por 137 millones de euros.
Otra de las empresas que ha empezado a buscar oportunidades en tiempos de crisis es N+1. Esta “private equity” asegura que grandes empresas e importantes familias españolas se han puesto en contacto para ofrecer muchos de sus activos no estratégicos.
Labor. Además, las operaciones del capital privado podrían tener un efecto positivo en la economía real. Con la compra de activos no estratégicos de grandes empresas, estas sanearían en parte sus balances y evitar, de este modo, medidas drásticas como los recortes de plantilla. Incluso supondrían un alivio notable para la abultada deuda que acumulan muchas compañías, en particular las del sector de la construcción.
Desaparición. Las empresas de capital privado ha decidido poner en marcha estrategias tradicionales para sobrevivir. Y es que el informe “Get Ready for the Private Equity Shakeout”, publicado por profesionales de Boston Consulting Group y el IESE anuncia que hasta un 40% de las gestoras del private equity podrían desaparecer como consecuencia de las quiebras de muchas de las compañías de sus carteras.
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