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Según los últimos
datos de la Bolsa de Londres, ya son 30 las empresas estadoundinses
que cotizan en su Mercado de Inversión Alternativa (AIM,
por sus siglas en inglés) que surgió como tímida
alternativa británica al Nasdaq en los años previos
al estallido de la burbuja tecnológica y ha conseguido
mantenerse desde entonces. Entre otras cosas gracias a este fenómeno
que en 2005 le aportó 19 nuevas cotizadas procedentes del
país norteamericano.
Los expertos explican esta fuga
por los costes que el cumplimiento de las leyes de transparencia
empresarial suponen para las pequeñas empresas estadounidenses
que quieren salir a Bolsa. Tanto es así que la propia SEC
ante el posible aumento de las fugas parece dispuesta a plantearse
la elaboración de nuevas normas, mucho menos estrictas,
para las empresas cuya capitalización bursátil no
supere los 750 millones de dólares.
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