Las relaciones entre el Gobierno de Evo Morales y la compañía hispano-argentina Repsol YPF parecen volver a normalizarse. El ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz, ha reiterado al presidente de Andina, filial de Repsol en el país, Luis García Sánchez, la intención del Ejecutivo de nacionalizar los hidrocarburos el próximo 15 de abril, en un encuentro que mantuvieron los representantes de ambas entidades.
Tras la reunión, García
Sánchez aseguró que la petrolera acataría
sin replicar las reglas impuestas desde la Administración
boliviana y rechazó acudir a la Justicia internacional
para denunciar las nuevas leyes bolivianas en el sector energético,
tal como en un primer momento se había señalado.
En este sentido, el máximo responsable de Andina remarcó
que el planteamiento de la empresa hispano-argentina es de permanecer
en el país para establecer acuerdos con el Gobierno y posicionarse
como un socio estratégico.
Además, el empresario
recordó que estudia con la estatal YPBF realizar inversiones
en Bolivia y continuar así con los compromisos que negociaron
Morales y el presidente de la compañía, Antonio
Brufau. Pero de momento, algunos proyectos han quedado archivados
como por ejemplo, la construcción de un gasoducto y una
planta de licuefacción con un coste aproximado de 150 millones
de dólares (124 millones de euros), según destaca
la prensa local.
García Sánchez
se convirtió en el nuevo responsable de Andina después
de que su antecesor Julio Gavito, renunciase a su cargo después
de que Aduana Nacional le acusase por un supuesto contrabando
de petróleo. Para el actual director de la petrolera en
Bolivia, la denuncia pudo originarse debido a errores administros
de la compañía y se mostró contrario a que
el caso haya sido llevado ante la Justicia boliviana.
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