Brasil
y EEUU salieron en defensa de la producción de biocombustibles
después de que El Vaticano criticara la reducción
de la producción agrícola de alimentos para dar
lugar a los biocombustibles, y afirmó que es preciso encaminarse
hacia una reforma agraria.
Esta postura choca con la defensa de los biocombustibles
hecha el martes por el presidente brasileño, Luiz Inázio
Lula de Silva, quien aseguró que los biocarburos pueden
ser un instrumento importante para producir ingresos y favorecer
la seguridad alimentaria y energética, y éste a
la vez criticó a EEUU por su bioetanol y el alza de los
precios debido a sus subsidios.
Por su parte, el ministro de Agricultura estadounidense,
Ed Schafer, se defendió del Vaticano y de Lula. El ministro
recordó que EEUU había donado 5.000 millones de
dólares (3.333 millones de euros) para combatir el hambre
en el mundo.
El presidente brasileño ha criticado el etanol que se
produce en EEUU a partir de alimentos como el maíz. El
mandatario ha defendido así durante la reunión de
la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO) en Roma, el uso de la caña
de azúcar en Brasil para producir el biocombustible.
El mandatario rechazó así las acusaciones sobre
que la producción de etanol en Latinoamérica ha
contribuido a la crisis alimentaria global. Lula, aseguró
durante su discurso que esas críticas son una mera "cortina
de humo lanzada por lobbies poderosos, que pretenden atribuir
a la producción de etanol la responsabilidad por la creciente
inflación.
Además, Lula ha atacado a las otras causas que ayudan
a la subida de los precios agrícolas: la especulación
del precio del petróleo y los subsidios europeos y estadounidenses
a la agricultura.
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