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Las primeras manifestaciones de una posible crisis en las
emisiones de bonos de alto rendimiento (bonos basura) se han hecho ya patentes.
El primer ejemplo se ha producido en la compra de PanAmSat por
parte de Intelsat para crear la mayor empresa de satélites
del mundo.
La operación, valorada en 6.100 millones de dólares,
iba a financiarse en un 50% por medio de una emisión de
deuda nueva. Sin embargo, esas cantidades iniciales han dejado
de ser posibles. El pasado 19 de junio, Intelsat rebajó
en un 17,5% (600 millones de dólares), la emisión
de bonos de alto riesgo que había anunciado para mediados
de este mes. Ahora serán sólo 2.900 millones de
dólares, con un vencimiento previsto para dentro de diez
años y con una rentabilidad asociada del 11,25%.
En este escenario planteado por Intelsat, las industrias del capital
riesgo y de los fondos de capital privado empiezan a manifestarse
algunos temores sobre la posibilidad de que en el segundo semestre
de este año se produzca una fuerte corrección que
podría afectar tanto a los planes de nuevas operaciones,
como al futuro a medio plazo de aquellas que aún no se
han terminado de completar.
Rentabilidad.
Los rumores parecen una consecuencia lógica de la salida
de los activos de riesgo que los inversores empezaron a materializar
a mediados del pasado mes de mayo y que ha provocado un aumento
de la rentabilidad de toda la deuda empresarial viva, con especial
incidencia en el papel de alto riesgo, los bonos basura. La rentabilidad
media de estos productos supera en estos momentos el 12,5%, la
mayor desde diciembre del año pasado y, según algunos
analistas, mantiene una clara tendencia alcista.
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