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La jueza chilena Romy Rutherfor, del II Juzgado
del Crimen de Santiago, admitió en el día de ayer
una querella contra el presidente electo de Perú, Alan
García, por presuntas violaciones a los Derechos Humanos
que, según informaron fuentes judiciales, habrían
ocurrido durante su primer mandato presidencial (1985-1990).
La demanda está relacionada con las matanzas
acaecidas el 19 de junio de 1986 en las cárceles de El
Frontón, San Juan de Lurigancho y Santa Bárbara,
después de que tras el motín de presos de Sendero
Luminoso y otros grupos que buscaban evitar ser trasladados a
la prisión de alta seguridad de Coto Grande, según
esta denuncia, se llevaran a cabo ejecuciones extrajudiciales,
desapariciones y torturas.
Los abogados chilenos Hugo Gutiérrez
y Roberto Ávila, dirigentes del Comité de Refugiados
de Perú en Chile, presentaron la denuncia cuando García
visitó el país para reunirse con la presidenta,
Michelle Bachelete y ahora Rutherfor ha considerado que, según
la demanda, se produjo un delito de lesa humanidad y
que, por tanto, basándose en el principio de la jurisdicción
universal, tiene competencia para juzgar este caso.
Esta circunstancia podría complicar las
relaciones entre los dos países en un momento en el que
García acababa de considerar "claves las relaciones
con Chile, un país con el que Perú tiene un diferendo
pero también relaciones de amistad y comercio muy intensas",
y en el que Bachelet ya había confirmado su visita a la
investidura de Gacía el próximo día 28.
Además,
aún reciente el fallido procesamiento de Pinochet en Londres,
Chile parece protagonizar ahora un caso paralelo justo desde la
posición opuesta. |