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Las remesas familiares de México, que constituyen la segunda fuente de ingresos de la nación, después de las exportaciones petrolíferas, han sumado durante los siete primeros meses del año 13.605 millones de dólares (algo más de 10.000 millones de euros), un 1,59% más que en el mismo período del año pasado. Si bien el dato es mejor que el observado al cierre del primer semestre de 2006, en el que el crecimiento fue de 0,6%, continúa el proceso de desaceleración.
Según datos del Banco de México, se evidencia la desaceleración en que las remesas se incrementaron un 27,5% en el primer trimestre de 2006, un 19,7% en el segundo trimestre, un 10,6% en el tercero y un 5,5% en el cuarto. La tendencia ha continuado durante este año, ya que en los tres primeros meses de 2007 las remesas sólo crecieron un 3,4%.
La desaceleración de la economía estadounidense (donde viven el 98% de los mexicanos residentes en el exterior), así como el recrudecimiento de los controles de inmigración, que impiden que los inmigrantes ilegales obtengan puestos de trabajo, podrían ser algunas de las causas del menor crecimiento de las remesas. |