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Hace unos días tuvo lugar en Miami la Cuba
Trade Expo, que se desarrolló mientras media docena de
los grupos anticastristas más radicales protestaban en
la calle. Sin embargo, lo cierto es que EEUU y Cuba cada vez mantienen
un acercamiento cada vez más armónico, y algunos
piensan que con Obama hasta el embargo puede ser discutible.
Así, tras la suavización de las restricciones
de los viajes y el envío de remesas a Cuba por parte de
EEUU, ya está en marcha en el Congreso un proyecto de ley
bipartidista, no sólo demócrata, para dar mayores
facilidades a las exportaciones agrícolas que dejan el
embargo impuesto en 1962 cada año más en entredicho,
y esta misma semana se plantea otra iniciativa en el Senado que
intenta abrir los viajes también a los ciudadanos estadounidenses.
"Las empresas de EEUU tienen que estar listas
para una apertura total del mercado, y el Gobierno debe facilitar
aún más las cosas, como permitir a Cuba comprar
con crédito", fue la conclusión principal de
la Cuba Trade Expo. Además, cada vez mayor número
de legisladores se sitúan todos en la misma línea,
incluyendo personas pertenecientes al Partido Republicano.
Actualmente, EEUU es ya el quinto socio comercial
más importante de Cuba gracias a un acuerdo humanitario
permitido por el presidente Bill Clinton en el año 2000
que consistía en la venta de alimentos, con pago al contado.
Por su parte, los aún partidarios de mantener
una política de restricciones con respecto a Cuba se muestran
cada vez más irascibles. "Es una vergüenza hacer
negocios con una dictadura que tiene en la cárcel a presos
políticos" es el argumento esgrimido por los defensores
de las medidas más duras siempre contra el régimen
de La Habana.
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